En la previa de un recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota el 19 de abril de 1991, decenas de jóvenes fueron detenidos en una razzia policial. Walter Bulacio recibió una golpiza tal que murió una semana después. El caso marcó un quiebre en la lucha contra la violencia institucional.

Aquella noche, hace tres décadas, la emblemática banda tocaba en Obras Sanitarias, en Núñez. La Policía desplegó una razzia en la previa y se llevó a decenas jóvenes que fueron trasladados a la Comisaría 35. Bulacio fue golpeado salvajemente. Quedó inconsciente y, al día siguiente, fue trasladado al Hospital Pirovano. Allí le diagnosticaron un severo traumatismo de cráneo. El adolescente llegó a decirle a su mamá que lo había atacado la violencia policial. Walter fue luego derivado al Sanatorio Mitre, donde falleció días más tarde.
El caso marcó un punto de inflexión, pero su crimen solo tuvo un condenado: el comisario Miguel Ángel Espósito, con una pena de tres años de prisión “en suspenso”, sin aplicación efectiva. “La detención, tortura y muerte de Walter puso sobre la mesa el tema de las detenciones arbitrarias y la tortura, al calor de manifestaciones juveniles multitudinarias que sacudieron el escenario de desmovilización de la época. Nació un grito colectivo: ‘Yo sabía que a Walter lo mató la policía’ que perdura hoy, tres décadas después, en las marchas antirrepresivas, pero también –y sobre todo- en los barrios, las canchas y los recitales, en la garganta de jóvenes que no habían nacido entonces, pero hoy levantan la misma bandera porque siguen siendo víctimas de la misma violencia estatal”, publicó este lunes la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi).
Además, el mismo organismo alertó: “A pesar de eso, a pesar de que la causa generó una condena de la Corte Interamericana de DDHH que ordenó al estado argentino derogar todo el sistema de detenciones arbitrarias, a pesar del tardío e incompleto juicio oral al comisario Miguel Ángel Espósito que recién llegó en 2013, a pesar de su ridícula condena, a pesar de que no hay juez, fiscal o cámara que de vez en cuando no cite el Caso Bulacio y que se estudie en las facultades, lo cierto es que hoy, en 2021, no sólo estamos igual en materia de detenciones arbitrarias en Argentina. Estamos peor, como lo demostró, en enero de 2016, un fallo del Tribunal Superior de la Ciudad de Buenos Aires que avaló con renovada legitimidad la facultad policial de detener personas para identificar, paralelo a muchos similares en otras jurisdicciones”.
Desde ese espacio prepararon para este aniversario y durante toda la semana una campaña con el hashtag #WalterNoVolvió que invita a compartir en redes una foto que refleje algo relacionado con el último recital al que se haya asistido. “Nosotrxs podemos hacerlo porque volvimos”, es el mensaje que acompaña la iniciativa, que además resalta que “si se derogaran las normas que habilitan a las fuerzas a detener personas arbitrariamente y se eliminaran las prácticas no normadas como razzias caerían a la mitad las muertes en comisarías”.
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