«AhoraDespués»: la historia de un padre y un hijo bosteros que conmueve incluso hasta a quienes odian a Boca

Por: Belauza

La obra dirigida por Héctor Díaz toma el universo futbolero como escenario emocional para hablar de algo mucho más amplio. Entre recuerdos, silencios y reproches, aparecen preguntas inevitables sobre el tiempo compartido y la finitud.

Vuelve a escena en el Espacio Callejón AhoraDespués, la obra de Guido Zappacosta que dirige Héctor Díaz y protagoniza Federico Ottone. Un padre y su hijo van a ver a Boca un domingo y, al otro día, el padre es internado y muere en 24 horas. En esa síntesis argumental, para un varón futbolero puede resumirse la vida entera, la existencia del universo, si lo apuran. En la pluma “de una prosa poética” de Zappacosta y en la pieza que consiguen poner en escena Díaz desde la dirección y Ottone desde la actuación, eso se convierte en una búsqueda que también funciona como alegato sobre una masculinidad que no consigue hacer pie pese a sus esfuerzos, preguntándole al pasado -que nunca se va- cómo es el futuro que nunca llega, porque cada experiencia es individual y solitaria, por más que tantas se parezcan.

“Surgió por el concurso Contar, que organiza la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales con la intención de encontrar autores noveles argentinos”, cuenta Díaz sobre el contacto primigenio entre autor y director. “Se realiza siempre en El Picadero y consiste en presentar una cantidad de obras; se seleccionan unas pocas, unas cuatro o seis como máximo, y se arma un semimontado de esas obras, para lo que te dan una semana para prepararlo.” Díaz se detiene en el detalle, como si hubiera habido -y todavía hubiera- un vínculo especial, un hilo invisible que lo unió con el texto.

“En ese momento, en 2023, estaba bastante tapado y me pasaron cuatro obras para leer. ‘Está bien, pero no me comprometo’, dije. ‘Le voy a echar una ojeada’. Lo gracioso es que al día siguiente, medio echado en un sillón, me pongo las obras al lado y digo: ‘Bueno, a ver’. Y agarro la de arriba. La empiezo a leer y me empiezo a sentir tomado por la obra, como si me hubiera agarrado del cuello; nunca leí las otras obras, y les dije inmediatamente que sí.”

Con la ternura de quien recuerda el momento mágico de un encuentro, Díaz dice que “había agarrado esta obra medio por casualidad”, y que la diosa fortuna, esa que distingue a la vida de otras existencias, hizo que la obra que ahora le da tanta alegría estuviera arriba de todo en la pila porque “si estaba otra tal vez me interesaba y nunca llegaba a AhoraDespués”. “Me atrapó desde el momento uno e, incluso, mientras la leía pensé en el actor que podía hacerlo, que era Fede Ottone, a quien yo ya conocía y me parecía súper atinado para este material.” Y Fede “se enganchó en el momento; también estaba libre, por suerte, porque justo se le había caído algo”. Una suerte que no iba más allá de esa coincidencia: “Era un viaje sin ningún tipo de esperanza particular: estos semimontados se presentan en El Picadero -la mayoría de las veces se arman funciones especiales para verlos, donde vienen productores y público invitado para que se genere una especie de testeo- y muchos no quedan. Y cuando hicimos nuestra pasada nos sorprendimos muchísimo porque se nos acercaban todos los productores a ofrecernos producirla. Evidentemente tenía una zona muy especial, muy tierna, muy en hueso, entrañable y muy dura también. Pero no exenta de humor”, como cuando el hijo, cansado de escuchar de nuevo la misma historia, le dice al padre: “Ya me lo contaste cuarenta veces, tenés cáncer, no Alzheimer”.

Esa “zona muy especial” que tanto lo convoca, dice Díaz, “es la que le interesa contar a este personaje mucho tiempo después: el último día que fue a la cancha con su viejo, que ya estaba mal; ese domingo que va a ver a Boca y a los dos días fallece”. Esas últimas “48 horas con su padre que incluyen una ida a la cancha de Boca”, casi confiesa ahora Díaz, influyeron en el enganche que tuvo al leer la obra. “Soy futbolero, y la obra tiene un comienzo futbolero. Futbolero y bostero, y yo soy bostero. Me produjo un interés sensorial. Y al seguir leyendo me di cuenta de que ese era solo un puntapié inicial, ya que hablamos de fútbol. De una manera muy simple, es una obra con una ramificación de temas hacia el pasado, hacia el futuro, hacia comprender la vida, darse cuenta de que es conveniente decir algunas cosas y no guardárselas.”

Díaz fue a la cancha con su viejo -tiene pendiente ir con su hija, hoy apenas de seis años-. Lo mismo que Ottone. Aunque Ottone, por esas casualidades del arte, “fue a ver toda la última Libertadores que ganó Boca, en 2007, a la cancha con su padre”. Y acaso ahí, en lo que se juega de íntimo de Ottone en la obra, resida parte del éxito: para él también ese título fue un antes y un después.

“Me parece que en este caso la potencia del asunto tiene que ver con que es un cualquiera”, comenta sobre cuánto de masculinidad diversa hay en AhoraDespués. “Me parece que el vínculo es medio normal, transita por estos lugares de complicidad, de compañerismo, de picardía, de ‘estamos juntos en esta, no te vayas nunca’. La obra toca de manera particular, pero es el vínculo típico de amor, de afecto, de respeto y de reírse juntos.”

Díaz dirige AhoraDespués, actúa en La función que sale mal -dirigida por Manuel González Gil en el Multiteatro- y en una película de próximo estreno aún sin fecha, y dirige la gira de Viuda e Hijas de Roque Enroll con Nora Cárpena y María Valenzuela. “Es un partido friccionado”, describe, continuando con “la metáfora futbolera”, el estado del arte y la cultura. “No hay buen juego; es disputado, cada pelota hay que ganarla como si fuera la última, pero se está jugando. Es un partido sin demasiadas llegadas al área, tratando de ver quién se impone. Los equipos están claros y no se sabe para dónde va, cómo va a terminar.” Pero no tiene dudas sobre el arbitraje y el VAR: “Juegan para ellos”, casi exclama. “Pero, por el momento, es glorioso de parte del equipo en el que juego no estar perdiendo por goleada con todo lo que nos están pegando y sin que les saquen tarjetas. Me parece que estamos bastante bien. Desde el ámbito de la cultura veo que tenemos mucho resto también. Porque la gente -a pesar de que somos un aspecto de la sociedad que, en general, está buscando cómo conseguir leche y alimentos- tiene muchísima más fortaleza de la que se supone.”

-¿Tenemos algún Juan Román Riquelme nosotros?

-Siempre aparecen.

AhoraDespués

Dramaturgia: Guido Zappacosta. Actúa: Federico Ottone. Dirección: Héctor Díaz. Nueva temporada, martes a las 20 en el Espacio Callejón, Humahuaca 3759 (CABA).

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