Bajo el mando de Alejandra Monteoliva, la Policía Federal cercó y golpeó a manifestantes frente al Congreso en una nueva jornada de asfixia al derecho a la protesta.

El saldo de la jornada: brazos heridos, manifestantes retenidos y una ambulancia trasladando de urgencia al Hospital Ramos Mejía a un hombre con un pico de presión, víctima directa de la hostilidad oficial.
Entre los agredidos se encontraban Carlos Alberto “Chaca” Dawlowski y Delia Luján Montiel. «Chaca», de 76 años, fue liberado con la piel marcada por la fuerza policial, pero con la palabra intacta ante las cámaras: «Ya no podemos ni marchar por la vereda, pero no vamos a bajar los brazos; vamos a dejar la vida, pero no nos van a llevar por delante».
Sus heridas, exhibidas como prueba de una democracia que se vuelve sorda y violenta, resumen el espíritu de una resistencia que, a pesar del bastón y el gas pimienta, jura no aflojar hasta la última gota de sangre.
Un delincuente fue sentenciado a 20 años de prisión en un fallo en el que…
El Estado no puede ser solo árbitro ni solo espectador; tiene que ser el actor…
La cotización oficial de la divisa saltó en $20 y el MEP recuperó valores de…
El ICG de abril fue de 2,02 puntos: cayó 12,1% respecto de marzo y -13,2%…
La irregularidad total es del 6,7%. La mora de las empresas es del 2,9%. La…