El padre de Paulina Lebbos espera el juicio contra el principal sospechoso del crimen. Reclama que los encubridores digan la verdad.

La fuerza de Alberto Lebbos es incalculable. La vida le cambió por completo aquel 26 de febrero de 2006. No sólo perdió a su hija sino que además tuvo que emprender una titánica lucha contra el poder político para obtener justicia. Todavía no lo logró. Pero su lucha sí tuvo otros resultados: la creación de la Ley 27.372 de Derechos y Garantías de las Personas Víctimas de Delitos, que aún no se implementó, la Ley de Protección de Testigos y también la creación de la División de Homicidios en la provincia, además de la organización de víctimas de la impunidad.
La última vez que habló con Paulina fue el sábado 25 de febrero a las 23:45. Estaban contentos porque había aprobado una materia. Junto a su entonces amiga de Aguaribay, Virgina Mercado, el primo y la hermana de la salteña iba a salir a celebrar. El domingo, cuando Paulina no llegó ni se comunicó, supo que había pasado algo. No era común no volviera, por lo que, esa misma noche puso la denuncia.
Al otro día, llevó a Mercado a declarar a la comisaría y ahí ella contó la historia que se conoce: que salieron de un bar del Abasto en Tucumán, subieron a un remís Fiat Duna bordó, ella se bajó y Paulina siguió. Lebbos recuerda que de los 80 cuerpos de la causa, integrada por 400 expedientes, la foja 1 es su denuncia y la 2, la declaración de Mercado. La denuncia por falso testimonio la puso Lebbos mismo cuando en el juicio de 2018, la mujer tuvo algunos contradicciones durante su declaración. Incluso, hubo un careo con su propia hermana. Lebbos no pensó que iría a un juicio abreviado, mucho menos, que la justicia apruebe esa modalidad en un caso de esta envergadura. » Acá en Tucumán lo generalizan porque lo único que les interesa no es llegar a la verdad, sino la estadística», dice Lebbos.
¿Cómo tomaste la declaración de Mercado sobre su falso testimonio?
–Cuando en diciembre el juez Patricio Prado me llamó para que asista a la audiencia de juicio abreviado por falso testimonio, me sorprendí. Desde el 29 de diciembre casi no dormí esperand ese 2 de febrero porque tuve la ilusión de que ella contara la verdad. No lo hizo. Sólo dijo tres palabras, que sí reconocía el falso testimonio y que no tenía nada para agregar. No tenés idea la forma en que Paulina la protegía a Virginia, la cobijó. Acá, se la ayudó de todas maneras y esta mujer traicionó de la forma más brutal.
–Hubo juicios por encubrimiento pero nunca por el responsable del crimen, ¿por qué?
–Se han hecho tres juicios, uno contra los policías de Raco que han sido condenados y ya están todos libres. Otro contra los jefes policiales y el secretario de Seguridad. Los jefes policiales ya están libres. Porque la condena máxima para encubrimiento agravado son solo seis años. Y se hizo un tercer juicio contra el fiscal Carlos Albahaca que estuvo siete años frente a la causa. Ahora está detenido pero en su casa. Todos, los que están libres y los que están detenidos, siguen mudos. Siguen cometiendo el delito de encubrimiento porque no han dicho la verdad. Están en delito continuo. Y eso es una invitación a la impunidad. Mirá lo que pasó ahora
-Del momento en que desapareció Paulina a ahora, ¿cambió algo en Tucumán?
-No, para nada. A las pruebas me remito. A principio de año, en una semana hubo cinco homicidios. Hoy hasta Tafí del Valle, que era una zona de turismo apacible, tranquila, ahora se ha transformado en un campo de batalla prácticamente y todo consecuencia de la impunidad. Los índices delictivos son terribles y lo más terrible es que sale alegremente el gobernador de Tucumán a decir que no hay impunidad y después sale a decir «no vamos a permitir que ocurra otro caso Lebbos. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Hay impunidad o no hay impunidad? O sale el legislador Gerónimo Vargas Aignasse muy preocupado a presentar un proyecto de ley para censurar en las redes sociales. ¿Cómo no se ocupa de ver por qué hay 26 causas penales paralizadas que no se acata alcanza una sentencia firme del año 2019? ¿Cuánto tiene de presupuesto la Ley de Asistencia a Víctimas de delitos? ¿Cuánto tiene de presupuesto la Ley de de Protección de Testigos? ¿Se difunde la Ley de Víctimas del Delito y la Ley de Protección de Testigos?¿Se la conoce? ¿Sabe cómo se la aplica para que todo el pueblo tucumano sepa de sus derechos? No. Está más afligido en legislar para que vos no puedas decir nada. Entonces la situación sigue peor. La condena de la impunidad es que los graves delitos siguen y siguen.
-En ese momento hubo una serie de medidas que se tomó desde la provincia, ¿en qué aportaron al caso?
-En nada. Por ejemplo, la Ley 4AM fue una aberración como todo lo que ha hecho Alperovich. Estos dictadorzuelos porque en el fondo tienen alma de prohibidores meten estas medidas que van en contra de lo que tiene que ser. Con esa ley (4AM) surgieron los after, las fiestas prohibidas, el descontrol absoluto que sigue hasta el día de hoy. Fijate lo que pasó con el caso de Erika Álvarez (una mujer asesinada en enero en Tucumán), en fiestas donde hay venta a mansalva de éxtasis, de todo tipo de droga. ¿No se conoce eso? ¿Y dónde está el departamento de Inteligencia de la Policía? Entonces hay un alto grado de hipocresía. Ojalá se gaste el 10% de lo que se gasta en propaganda en todas estas cuestiones.
–¿Qué te generó la condena a Alperovich en 2024?
-Cuando vi esa denuncia, pensé en la nota que les mandé a los senadores cuando Michetti era presidenta del Senado. Pedía que armen una comisión para investigar la conducta moral de Alperovich. Ni sé si lo habrán leído. Todavía no había ocurrido el caso de la sobrina porque mi pedido fue tras la sentencia del 25 de febrero de 2019. Allí se pide que se lo investigue a José Alperovich por los delitos de encubrimiento. Hay un expediente, el 36.469 por encubrimiento, falso testimonio, abuso de autoridad que nunca avanzó. Entonces, yo hice ese reclamo ante la Cámara de Senadores pero no hicieron absolutamente nada. Por eso cuando vi la denuncia pensé que quizá se podría haber evitado esa situación con la sobrina. Entonces las consecuencias de esas acciones llevan a que se ocasionen esos delitos graves. Si Alperovich era juzgado en Tucumán, no lo condenaban.
Lebbos cuenta que la misma situación vivió en la Legislatura provincial. «He presentado notas en la Legislatura para que se aplique el artículo 67 de la Constitución de la Provincia, donde dice que tienen que garantizar los derechos humanos de los ciudadanos tucumanos. Lo presenté cuando Jaldo era presidente de ese organismo denunciando la paralización y la falta de acatamiento a la sentencia que es de cumplimiento obligatorio. No contestaron nunca nada. Ahora se lo presenté a Miguel Acevedo, el actual presidente de la Legislatura y tampoco contestó. Son aplicados alumnos de Maquiavelo».
-Por un lado la impunidad política, y por otro, la sociedad tucumana ¿cómo con el caso de Paulina?
-La sociedad tucumana tiene un gran sentido solidario. No se vio en Tucumán una movilización solidaria de tanta magnitud como cuando desapareció Paulina. Hicimos 1500 marchas en la Plaza Independencia y nunca estuve solo. Cuando empezamos con las marchas, aparecieron muchos casos de víctimas de la impunidad, la mayoría de las familias de condiciones muy vulnerables. Pero tampoco hay que olvidarse que la sociedad tucumana es una sociedad atravesada por el miedo. El miedo es una gran herramienta de poder. Entonces, la gente se paraliza emocionalmente, psicológicamente, físicamente. A mí me han hecho millones de ataques de todo tipo.
La causa permanece visible gracias a muchos actores sociales y a muchísima gente que en la calle te dice «fuerza Lebbos, no afloje». La familia que te acompaña. Porque estas luchas son terribles y son muy injustas, muy desiguales y muy desparejas. Por eso, esa herramienta del juicio abreviado la gente lo acepta porque dicen «qué voy a estar diez años en un juicio». Muchos no tienen además recursos. Entonces aceptan cualquier cosa. Pero «algo de justicia» no es justicia. O justicia o injusticia. Una limosna de justicia. Aquí hay salvo honrosas excepciones, todo el sistema político en general y el judicial, está como anestesiado. No sienten lo que pasa en una familia que es víctima de injusticias.
–¿Qué expectativas tenés para el juicio contra Soto?
–La mayor expectativa. Con la premisa de que todos los testigos digan la verdad. Ese mismo domingo 26, Virginia Mercado me contó un episodio en el que Paulina llegó llorando a su departamento y le contó que Soto la había querido ahorcar. Por eso, el lunes 27, lo llevé a Soto a la brigada de investigación y les dije, «éste es el principal sospechoso». Lo tuvieron una hora y lo largaron. Claro, no sabía de la reunión de ese domingo en Raco entre el exjefe de Policía, Sánchez, y Di Lella, exsecretario de Seguridad, para tramar el encubrimiento. Había un vínculo marcado por el narcotráfico entre Soto y Sergio Kaleñuk que tiene más de 200 en la madrugada del 26.
-¿Has podido en algún momento hablar con Soto?
-Con Soto no se puede hablar. Cuando esl condenado ex fiscal Albaca se hace cargo de la causa, lo primero que hace es sacarme a mí de querellante y lo pone a Soto. Lo hacen que la reconozca a la hija de Paulina, que no la había reconocido hasta entonces para hacer la representación. Soto tiene dos demandas porque venía a mi casa drogado o borracho a hacer lío. Paulina conoció a Soto en la escuela de Comercio cuando eran compañeros. Cuando quedó embarazada de él, contó con todo el apoyo de toda la familia, pero él no se hacía cargo de la crianza.
Y Paulina era una chica ambulancia. Ella en vez de pensar en ella, andaba pensando siempre en los demás. Andaba siempre rescatando gente y quería rescatarlo a este tipo que era cada vez peor. Se metió en la barba brava de Atlético, lo tenía que andar buscando. Pero ella ya estaba en otra etapa más de separación. Porque ella andaba muy bien, siempre ha sido una buena estudiante, iba ya a tercer año de la carrera de la segunda promoción de la carrera de Comunicación.
Y el tipo indudablemente era violento, con malos antecedentes. Después de Paulina, el exlegislador Eduardo «Pinky» Rojas lo contrata en la Legislatura, y hay abogados que lo asisten cuando él asume el rol de querellante y que eran abogados del gobierno de Alperovich. Y estaba vinculado a Sergio Kaleñuk, hijo del secretario privado de Alperovich. Un funcionario de más íntima confianza del gobernador. Así que la expectativa es que haya verdad. Cada vez que se hizo un juicio oral surgieron contactos nuevos que llevó a esclarecer parte de la verdad.
–¿Cómo recordás esos días?
–Son recuerdos de un día de alegría, un sábado 25 de febrero que estábamos todos contentos. Y de pronto, como me dijeron en Salta, cae una bomba atómica en la casa y ya nada vuelve a ser igual. Uno tiene que seguir luchando, pero es terrible lo que pasa y te queda la tristeza infinita, de esa pérdida tan injusta. Paulina soñaba ser periodista. Qué daño hizo para que su vida sea desviada de esta forma tan brutal, tan cruel, tan espantosa. Y estos tipos andan tranquilamente por las calles: encubridores, testigos falsos y, por supuesto, los asesinos. «
Las tensiones entre el clan Menem y Santiago Caputo volvieron a aflorar. Sturzenegger cree que…
La norma modificada en Diputados se debatirá el viernes 27 de febrero en el Senado.…
La conducción gremial reunirá a su mesa chica el lunes y definirá el miércoles el…
El referente de Camioneros cuestionó la reforma laboral que impulsa Milei. Dijo que ataca "conquistas…
Hubo señalamientos duros del camporismo a los gobernadores del Norte. La posición de Kicillof y…
Las señaladas por la represión son Bullrich y Monteoliva, pero Macri hace su aporte.
Según especialistas, además de las derogaciones regresivas que contempla el proyecto, hay factores que complicarán…
El gobierno nacional se jacta de haber neutralizado la confrontación callejera. Tres dirigentes sociales analizan…
El cierre de la fábrica nacional en San Fernando tiene en vilo al sector del…
El acuerdo con Estados Unidos deja en evidencia un negocio en ascenso armado a la…
Para los funcionarios del gobierno, el ejemplo a seguir es Perú, que tiene 70% de…
Se cumplen dos décadas del asesinato que generó temblores en el gobierno de Alperovich. Medidas…