La obra de Norman Briski No te vayas con amor o sin él tiene una nueva versión. Lucila Mangone, una de sus protagonistas, reflexiona sobre la naturaleza de un texto sin concesiones.

«Es un texto muy potente, complejo y crudo. Todo es verdad y no se guarda nada. Es una llave para pensar e intentar entender lo complejos que somos los humanos. Nosotras tres le pusimos nuestras miradas y en el ensayo general antes del estreno vino Norman. No te puedo contar el dolor de panza que tuve. Espero que se me vaya pronto», confiesa entre risas Lucila Mangone, una de las protagonistas de la ambiciosa obra.
Esta creación de Briski observa una sociedad dominada por la alienación, la obsesión por el dinero y una ineludible soledad. Lo hace mediante la relación entre una mujer y la empleada doméstica que trabaja en su casa, analizando las dependencias económicas y afectivas que se van generando. Indagando en cómo los mecanismos de amo y esclavo pueden hacerse circulares.
Mangone interpreta a dos personajes que la obligan a desplegar energías muy diferentes. En uno puede utilizar más el humor que en otro, buscando diferentes tonos. Pero por sobre todo confía en la fuerza de la obra de Briski: «Es una propuesta muy inteligente y artística, también muy maleable. Me parece que su mayor atractivo es justamente que cada uno puede llevarla para el lado que quiera. O ver detalles disímiles en cada escena. Desde diferentes puntos de vista se pueden sacar conclusiones muy distintas y muy válidas. Es una mirada sobre la vida cotidiana de estas personas, que termina de armarse con lo que cada uno piensa. Lo mágico del teatro es compartir eso.”
Mangone también asegura que además de la calidad de la obra, para sumarse al proyecto la sedujo la participación de Richi y Balcarce: «Con Leo hemos hecho algunas obras juntas y las disfrutamos mucho, y con Romina tenía ganas de trabajar hace tiempo. Nos conocemos hace bastante y esta vez se acomodó todo como para que hagamos realidad el deseo de trabajar juntas. Fue todo de un día para el otro. Hablamos de la obra, Romina me la mandó sin decirme que había pensado en mí, me preguntó que me parecía y al toque empezamos con los ensayos. No hubo tiempo de pensar. Creo que eso estuvo bueno porque le sumó adrenalina al proyecto».
La dirección de Richi resultó particularmente determinante. «Me siento contenida por Romina porque nos entiende mejor que otros directores. Quizás porque presta atención no sólo a lo interpretativo. Ella explica todo de manera que entiendas bien lo que pasa y ofrece un proceso diferente para armar personajes, donde sabés que no te vas a equivocar porque está todo está muy hablado. Algo que no siempre pasa», puntualiza la actriz.
Mangone vuelve sobre el texto de Briski y reflexiona sus exigencias: «Si bien no es muy largo, tiene unos textos que son complejos de hacer. Eso me exige más, pero al mismo tiempo me comprometió con el desafío. Es un disfrute y un aprendizaje muy grande hacer esta obra y más todavía con el equipo que se armó».
La actriz (recordada por ser la azafata del episodio «Pasternak» de Relatos salvajes) explica que la pandemia fue impactante en lo personal, pero también en lo laboral. «Fue difícil. Me cortó una obra que estábamos haciendo en el Cervantes, que se llamaba Reinas abolladas, por lo cual estuve muy mal, por esa sensación de quedarme a mitad de camino con un proyecto que me gustaba mucho. La incertidumbre fue muy fuerte y nos marcó a todos. Por suerte de a poco fuimos haciendo diferentes cositas, porque está en la naturaleza de toda actriz o actor buscarse algo para disfrutar de la tarea interpretativa. Pero luego de dos años de muy poca actividad, es como que algo dentro nos cambió, a cada cosa que haces le ponés un extra. Si antes dabas todo ahora es todo y más, sacas energía acumulada para que la gente le encante o des en la nota justa que tu personaje necesita. Espero que este sea el caso».
Pero Mangone sabe que no siempre el trabajo y el compromiso garantizan los mejores resultados. Se declara abierta a la frustración si esta puesta no llegase a gustar. «Son cosas que pueden pasar, pero hacer una obra que te gusta y en la cual crees te hace superar el miedo o las inseguridades. Se trata de trabajar y dejar todo. El resto después se verá». «
No te vayas con amor o sin él
Guión: Norman Briski. Dirección: Romina Richi. Actúan: Leonora Balcarce y Lucila Mangone. Viernes y sábados a las 19 en la Sala Cortázar del Paseo La Plaza, Av. Corrientes 1660.
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