Anatomía del mandato paterno

Por: Alejandro Wall

No todos hacen todo por ganar. No todos son el padre de Pérez Roldán, de Bent o de Agassi. Pero el sistema funciona muy parecido a ellos.

Michael Bent tenía diez años cuando esperó a que su padre regresara del trabajo para avisarle que ya no quería boxear. Estaban en su casa de Queens, Nueva York, los dos sentados en el sillón, frente a una televisión en la que siempre había un combate. Cuando lo escuchó, el padre, admirador de Muhammad Ali, se levantó con violencia, arrancó la antena del aparato y comenzó a golpearlo. Bent tuvo que volver al ring, a las peleas, recorrer un camino que odiaba. Odiaba recibir puñetazos en la cabeza. Odiaba el boxeo, que para él no era un deporte sino un acto de supervivencia.

Pero Bent, que había nacido en Londres, que tenía padres jamaiquinos, siguió adelante. Ganó cuatro Golden Gloves y fue cinco veces campeón nacional en la categoría de los pesados. Se convirtió en profesional a los 23 años sólo con un objetivo: irse de la casa de los padres. Pero el profesionalismo era otra cosa. En una pelea con Jerry Jones cayó por nocaut en el primer round. Recibió la recriminación de su padre y otras burlas por la calle. Quiso matarse. Se puso un arma en la boca pero no pudo disparar. No pudo. Evander Hollyfield lo llamó para que sea su sparring. Pero necesitaba conseguir peleas. Y cuando las consiguió encadenó diez triunfos hasta ganarle el título de la Organización Mundial de Boxeo a Tommy Morrison. Era 1993, tenía 28 años.

Bent no quería boxear, ni siquiera como campeón. Y desde la cima, sobrevino la caída. No fue sólo la derrota en su primera defensa del título, contra el británico Herbie Hide, fueron los golpes que lo dejaron en coma. Su padre estaba en Florida. “Dejen morir al chico del coágulo”, dijo. A los cuatro días, Bent vio una luz. Había despertado. Un neurólogo avisó que un golpe más lo mataría. Tenía que dejar de pelear. Lo que para algunos boxeadores podía considerarse un fracaso, para Bent era una puerta a la libertad. Ya no había excusas. Se compró una casa en Pensilvania, se inscribió en un taller de escritura y publicó un artículo sobre lo que significaba estar en la lona: “Anatomía de un nocaut”. El director Michael Mann lo eligió para que hiciera de Sonny Liston en Ali. Clint Eastwood lo llamó para que fuera asesor en Million Dollar Baby. También le dio un papel en la película. En su reinvención, llegó a Broadway: escribió y dirigió una obra de teatro. Se hizo amigo de Mickey Rourke, que quiere saber más de boxeo. Bent quiere saber más de actuación. 

¿Eso es el fracaso?

“Mi padre nunca quiso enseñarme, quiso dominarme”, dice Bent. Su historia es el primero de los ocho capítulos de la serie Losers. Se puede ver en Netflix en días de aislamiento social. Dura veinticinco minutos. Su relato impacta todavía más ante las revelaciones del tenista Guillermo Pérez Roldán, que por primera vez contó sobre los golpes y maltratos que recibió de Raúl, su papá entrenador. No sólo se trató de violencia física, como le contó al periodista Sebastián Torok en el diario La Nación, también fue económica: una estafa de sus padres lo dejó sin dinero al final de su carrera. Expone su dolor, pero también todo lo que se activa en esos mandatos paternos, en la obligación a ganar, en la proyección sobre los hijos de lo que esos padres quisieron -y no pudieron- ser. Pérez Roldán escribió el domingo pasado su propio Open, la autobiografía de Andre Agassi, un tenista de su época, incluso un rival, que también sufrió un padre que le exigía ser el número uno, que hasta le daba pastillas para mejorar el rendimiento. Como Bent al boxeo, Agassi odiaba el tenis.

Hugo Lamadrid no sufrió maltratos paternos. Pero convivió con el mandato del fútbol, el de ser campeón, el de llegar, el de jugar aunque el tobillo estuviera roto. “¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para demostrarle qué cosa a quién?”, se pregunta con dolor en Lamadrí, el renacido (su libro, publicado por Editorial Al Arco) mientras cuenta cómo lo inyectan para seguir jugando con Racing partidos de Copa Libertadores. Al año siguiente se iría de Racing. Daría vueltas por distintos clubes y se retiraría en Douglas Haig, que le pagó una deuda con rifas. Su renacimiento fue el humor. En Twitter es irónicamente El Triunfador. También el Volante Central, el que no llegaba para el festejo de los goles del equipo. Su historia también es la relatividad de la idea de fracaso. O del éxito. 

No todos hacen todo por ganar. No todos los padres son el padre de Bent, el padre de Pérez Roldán o el padre de Agassi. Pero el sistema que divide a los winners de los losers funciona muy parecido a ellos. La libertad de Pérez Roldán consiste hoy en poder hablar. Como el libro de Agassi también fue una forma de perdonar. Bent encontró la felicidad después de un nocaut, en la derrota. Ya se había agregado una T al apellido, otra forma de alejarse de su padre. Su nombre es Michael Bentt.

Compartir

Entradas recientes

¿Qué gana Argentina en su escalada contra Irán y el apoyo a EE UU e Israel?

El gobierno de Milei involucró a fondo al país en un conflicto bélico que transcurre…

17 horas hace

Mientras el gobierno ajusta el gasto público, crece el pago por los intereses de la deuda

En el primer bimestre, el torniquete fiscal redujo las erogaciones en un 7,4%. Pero el…

18 horas hace

Las “prestamistas” y la escribana de Adorni en el foco de la Justicia

Esta semana tendrá que declarar en tribunales Adriana Nechevenko, la notaria que escrituró las propiedades…

18 horas hace

Slopaganda la técnica de inundar de contenido basura las redes sociales 

Estamos ante una mutación en la forma misma en que el poder habla, y lo…

18 horas hace

Adorni: un pobre diablo en su laberinto

El abrazo de Milei al jefe de Gabinete hace recordar el de Michael Corleone a…

18 horas hace

Adorni activa su defensa con un abogado conocido en Tribunales, que trabaja con empresarios y políticos

Matías Ledesma representa a uno de los empresarios investigado en la controvertida Causa Cuadernos.

18 horas hace

La nueva realidad de los programadores: la amenaza de la IA, despidos y salarios bajos

El ingreso de la inteligencia artificial genera olas de incertidumbre laboral y financiera. Las empresas…

18 horas hace

Presentan proyecto para alejar al país de los conflictos bélicos

UxP llevó adelante una iniciativa para mantener a Argentina al margen de las distintas guerras.

18 horas hace

Karina sigue apostando por Adorni mientras Milei se mete en la interna de la Corte

La hermana del presidente sigue convencida de que los ataques contra el jefe de Gabinete…

19 horas hace

No necesitamos a los rusos

Tiempo viene informando desde mucho antes de 2024 sobre el nefasto plan político de Milei.

19 horas hace

Agustín Salvia: «Hay una ficción metodológica detrás de la caída de la pobreza»

El especialista de la Universidad Católica Argentina remarcó que la percepción social no coincide con…

19 horas hace

Ley de Glaciares: llega el turno de los gobernadores de la mesa del litio y del cobre

El martes a las 14 asistirán a la Cámara baja para defender el proyecto de…

19 horas hace