Glenn Greenwald, el periodista que develó chats que muestran cómo Sergio Moro manipuló el proceso contra el expresidente, es víctima de una campaña de desprestigio. Se resquebraja el cerco mediático que protegía al ministro clave del actual mandatario Jair Bolsonaro.

En una sesión áspera, el ministro de Justicia y Seguridad tuvo un fuerte cruce con Glesi Hoffman, diputada y presidenta del Partido dos Trabalhadores (PT), quien le advirtió que podría ser juzgado por el Supremo Tribunal Federal de la República Federativa de Brasil, por la forma grosera en que manipuló el proceso judicial contra Lula da Silva. La dirigente lo increpó diciéndole: «Usted no está siendo juzgado, pero están proceso de serlo en el STF bajo sospecha, en un hábeas corpus del presidente», refiriéndose al debate que está teniendo el máximo tribunal y que podría liberar al exmandatario en el mes de agosto.
Moro se tuvo que presentar ante la Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara baja a dar explicaciones por las conversaciones que fueron difundidas en la prensa a partir de una publicación de Greenwald, fundador del portal The Intercept, donde a partir de comunicaciones del entonces juez se evidencia su presión para direccionar la causa contra el exmandatario y líder del PT, provocar su prisión y luego exclusión de la contienda electoral por la presidencia, que finalmente y por esta razón, ganó Bolsonaro.
El eje de defensa de Moro consistió en atacar a Greenwald, a quien acusó de realizar una difusión «sensacionalista» de la información. Y no sólo eso, sino que redobló el embate al imputarlo de formar parte de un «ataque criminal para invalidar las condenas» por el Lava Jato, con lo cual recibió el beneplácito del bloque oficialista de diputados con manifestaciones de halagos y apoyos.
A partir de ese momento, el periodista estadounidense pasó a ser blanco de la ofensiva del bolsonarismo, tanto en medios como en redes sociales, donde incluso difundieron una fake new sosteniendo que Policía Federal estaría investigando cómo logró acceder a la información que expone a Sergio Moro y revisando presuntas cuentas ilegales a su nombre que lo harían incurso en el delito de lavado de dinero. Algo que fue negado rotundamente por Greenwald, quien afirmó que esa noticia falsa podría ser una represalia por sus develaciones.
La difusión periodística que dio conocer el sitio The Intercept implica un punto de inflexión en la investigación de la presunta participación de Lula en la causa de Lava Jato, porque devela conversaciones donde el Moro instaba activamente a los fiscales del caso a investigar y encarcelar al ex presidente, hecho que se produjo a pesar de no existir pruebas fehacientes sino “indicios”.
Así, quedó en escena Greenwald, un exabogado que es editor en jefe de The Intercept desde 2014, momento de su creación. Un periodista que vive en Río de Janeiro desde hace 14 años y se dedica a este tipo de revelaciones periodísticas de fuerte impacto político. Una muy importante quedó plasmada en su libro No Place to Hide (Sin lugar para esconderse), que trata sobre el estado de vigilancia de los EE UU y donde expone su experiencia en la presentación de los documentos del analista Edward Snowden en todo el mundo. The Intercept proclama hacer un «periodismo confrontativo».
No obstante a la destacada labor periodística de Greenwald, incluso galardonada con el Pulitzer, la estrategia de Moro, potenciada por el bolsonarismo en redes y medios, fue constituir en una falacia la presentación de Greenwald, acusando de haber recurrido a material obtenido ilegalmente y utilizarlo para bajar las investigaciones del Lava Jato, sin desmentir que las conversaciones hayan sido ciertas.
Un dato relevante es que Moro cuenta con el férreo apoyo de Jair Bolsonaro que lo sostiene como ministro, e incluso, según indican algunas encuestas, mantiene un 51% de respaldo en la ciudadanía.
Con sorna, Greenwald en su cuenta de Twitter @ggrenwald posteó una especie de respuesta diciendo: «La ironía es obvia: el movimiento Bolsonaro pasó años afirmando que el Partido de los Trabajadores fue una tiranía que atacó a una prensa libre. Nunca lo hizo». Al mismo tiempo, subió un vídeo del Papa Francisco donde sostiene la necesidad de defender buenos jueces, presentándolo como un apoyo y un tiro por elevación al ministro.
Si bien Moro disfrutó de cierta cobertura mediática de quienes defienden su investigación, algunos medios del establishment como la revista Veja, comienzan a cuestionar el accionar del exjuez, poniendo a la intemperie el law fare accionado para impedir el regreso de Lula como presidente. La publicación se sumó a Folha de São Paulo y también difunden el material de The Intercept. El interrogante es si esto afectará a la legalidad y legitimidad del mandato de Jair Bolsonaro. «
En la vigilia de Río Grande y en el acto realzado en Ushuaia en memoria…
El documental de Daniel Ponce sigue a un grupo de excombatientes que vuelve a las…
El presidente de la cámara de diputados cometió mucho más que un furcio. Fue durante…
El encargado de negocios de Irán en Buenos Aires explicó de qué modo fue informado…
En el acto central por el 2 de abril el presidente dio un discurso “estándar”…
Fuentes vinculadas a la Armada resaltan que los destructores que tiene el país cuentan con…
Un hijo sepultado como “soldado desconocido” y la búsqueda de su madre atraviesan décadas. El…
El gobernador estuvo en la ya tradicional conmemoración junto a excombatientes. Cuestionó al gobierno nacional…
La Cancillería declaró “persona no grata” al representante iraní Mohsen Soltani Tehrani. Fue la respuesta…
En la víspera del 2 de abril una multitud se reunió en Río Grande, en…
El presidente afirmó que destinará el 10% de los ingresos por privatizaciones a la "reconstrucción"…
La ópera prima de Fabián Benítez pone el foco en las secuelas invisibles del conflicto.…