Lo harán pasado mañana y estarán acompañadas por las autopartistas y los sindicatos Smata y UOM. Buscan que los planes de reactivación del consumo lleguen al sector.

Con las fábricas estancadas y sin pronósticos de recuperación en el corto y mediano plazo, las empresas se inclinan a sacarse de encima los 121 mil vehículos que tienen estockeados sin demanda interna ni de Brasil, el principal comprador de autos argentinos del exterior.
Las automotrices están atentas a las políticas que lanzará el gobierno para dinamizar el consumo, si bien la profundidad de la crisis indica que las primeras medidas impactarán primero en las industrias de artículos de primera necesidad y el comercio de esos productos.
Los gremios vinculados a la industria automotriz, que según Tendencias Económicas solo en noviembre tuvieron 3100 suspensiones y otros miles de afiliados con vacaciones adelantadas por falta de trabajo, apuestan a un cambio de rumbo urgente.
Desde ese sector anticiparon que el martes habrá anuncios sobre convenios colectivos y paritarias, en el marco de «una suerte de ensayo público del pacto social» que alienta la nueva administración nacional.
Según esa versión, los anuncios sobre convenios apuntan a criterios de modernización tecnológica referenciados en el sistema de organización laboral que aplica la japonesa Toyota.
El gremio Smata está familiarizado con esa lógica pero la UOM se tendría que adaptar: «Hay que compatibilizarlos procesos con el convenio sin que se pierdan derechos», definió la fuente consultada.
Las automotrices confiaron que, además, tienen interés en la continuidad del cepo cambiario. Los objetivos de las fábricas y las concesionarias confluyen en el deseo de capitalizar los ahorros y los fondos que el gobierno destinaría al mercado interno.
La Asociación de Concesionarios (Acara) indicó que pidió la declaración de la emergencia sectorial y reclamó «medidas que fomenten el mercado protegiendo el trabajo estable».
El programa, consensuado por toda la cadena con la meta en 2030, llega en un momento crítico de la industria y el mercado.
El último informe de la Asociación de Fábricas (Adefa) indica que la producción fue de apenas 27.099 unidades, un 14,9% menos que en noviembre de 2018. En tanto, entre enero y noviembre se fabricaron 300.263 vehículos, un 32,7% menos que en igual período del año pasado. En el mismo tramo las ventas a los concesionarios llegaron apenas a 341.323 unidades, un 46,1% menos que en el mismo tramo de 2018. Y las ventas al público, según ACARA, fueron un 35,4% menores que en el noviembre de 2018.
La pobreza y la marginalidad ocupan los primeros puestos de la agenda del gobierno por lo que los planes más inmediatos apuntan en una dirección bien alejada del universo rodado. Pero la respuesta se conocerá después de que las empresas y los gremios anuncien su plan pasado mañana. «
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