BAFICI 2026: una gran vitrina hecha con películas de otros tiempos

Por: Diego Lerer

Gran parte de la programación de esr¡ta edición del festival corresponde a proyectos realizados antes de la desarticulación del INCAA. El dólar barato favorece la presencia internacional.

Este miércoles comienza una nueva edición del BAFICI  que, pese a la casi total inactividad del cine nacional en lo que respecta a rodajes apoyados por el INCAA, sigue presentando un buen número de películas argentinas. Serán 147 los films nacionales que se verán en sus distintas secciones, entre cortos y largometrajes, la gran mayoría en calidad de estrenos mundiales. ¿Esta importante presencia de cine argentino implica que la industria nacional sigue vigente y en pie? ¿O se trata de un fenómeno que tiene otra explicación? Hay un poco de todo.

Entre los muchos elementos que operaron para la fuerte presencia del cine argentino en el BAFICI 2026 hay que tener en cuenta el virtual desguace, por parte de las autoridades nacionales del INCAA, del Festival de Mar del Plata, cuya segunda edición desde la llegada del gobierno de Milei tuvo lugar en noviembre pasado. Como buena parte de los cineastas locales, directa o indirectamente, han boicoteado o no han querido participar en el evento marplatense, esto ha generado que casi todos los títulos argentinos se concentren en el festival porteño, devolviéndole al BAFICI la preeminencia que, en los años anteriores a la administración de Milei, había perdido.

A ese corrimiento hay que sumarle el hecho de que la producción argentina que se presenta este año en el BAFICI surge, en muchos casos, de estructuras independientes y de bajo presupuesto. Esto es: películas que se hicieron sin apoyo del INCAA, ya sea con fondos privados o con aportes provinciales, locales, mecenazgos y premios de diversas entidades civiles.

Hangar rojo.

Y los títulos que sí tienen al INCAA como “socio” y participante fueron, en su enorme mayoría, aprobados e iniciados previamente a esta gestión del instituto, a cargo de Carlos Pirovano. Como sucede con los estrenos de cine en salas –que siguen siendo un número importante–, se trata de películas que, en casi su totalidad, surgen de administraciones anteriores.

Por otro lado, habría que hacer una salvedad: cuando se habla de 147 películas argentinas hay que tener en cuenta que solo 56 son largometrajes, 67 son cortos –que en muchos casos pueden realizarse sin necesidad de subsidios o apoyos estatales importantes– y el resto son películas previas que forman parte de las distintas retrospectivas. La cifra, de todos modos, es más que positiva. Pero habla, más que nada, de producciones iniciadas en la gestión anterior o de la resiliencia de cineastas que no quieren ni pueden quedarse de brazos cruzados ante una industria que está casi por completo paralizada. ¿Podrá sostenerse esta cantidad en los próximos años?

147 films nacionales se verán en las distintas secciones

Hay cineastas en esta 27ª edición del festival, como Matías Szulanski o Lucía Seles –por citar solo algunos–, que presentan tres películas cada uno, ninguna de ellas realizada con apoyos estatales. El BAFICI históricamente ha sido el escenario para la difusión de este tipo de producciones –las de Raúl Perrone, Matías Piñeiro o el cine de El Pampero, de Mariano Llinás y compañía, casi nunca tuvieron apoyos del INCAA–, y este año el festival sigue con esa tesitura, de algún modo volviendo a sus orígenes de programar eso que se da por llamar “cine independiente”, no solo en un sentido estético sino también productivo.

Los vencedores.

Más allá de las dificultades propias de ese parate productivo de la industria local, el BAFICI logra este año restablecer buena parte de su cachet gracias a un presupuesto que, debido al bajo valor del dólar, le permite acceder a títulos internacionales más reconocidos que en años anteriores. Gracias a eso, la edición que comienza este miércoles contará con películas de prestigiosos realizadores internacionales como Richard Linklater, Hong Sang-soo, Ulrich Köhler, Kristen Stewart, Alexandre Koberidze, Pietro Marcello, Claire Denis, François Ozon, Angela Schanelec y Nadav Lapid, entre muchos otros, la mayoría de los cuales pasaron por los más importantes festivales de cine de los últimos meses.

La resiliencia de los cineastas es otra de las claves de este nutrido BAFICI

La película de apertura será Orgullo y prejuicio, una de las tres dirigidas por Matías Szulanski, una comedia que adapta a Mar del Plata la clásica novela de Jane Austen. La Competencia Internacional tendrá tres largometrajes con participación nacional: El tren fluvial, de Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale –que viene de participar en el Festival de Berlín–; Los vencedores, documental de Pablo Aparo sobre Malvinas, y la coproducción con Chile Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato, que transcurre durante el golpe a Salvador Allende en 1973. También competirán tres cortos locales: Las visitas de Camilo, de Itatí Olmedo; Monstruo madre, de María Canale, y Queda en mí, de Rafael Nir.

La Competencia Argentina, por su parte, contará con largometrajes de experimentados realizadores como Raúl Perrone (CIN3 FILI4, fuera de concurso), Juan Villegas (No matar), Ana García Blaya (La muerte es algo que les sucede a los demás), el cordobés Rodrigo Guerrero (Los días posibles – Trilogía sobre la ternura), Toia Bonino y Marcos Joubert (Plata o muerte), y los prolíficos Lucía Seles (In the Sentimental Lugo) y el ya citado Matías Szulanski (La amiga de mi amigo), entre otros, además de varios cortometrajes.

Tren fluvial.

La participación argentina se extiende a las variadas secciones paralelas, a una retrospectiva de la obra de Liliana Paolinelli –que incluye una docena de títulos, entre cortos y largos–, un foco dedicado al animador argentino Carlos González Groppa, un ciclo de Rescates en el que se verán Ciudad de María, de Enrique Bellande, y Modelo 73, de Rodrigo Moscoso, y otro de Clásicos Restaurados por el Museo del Cine, en el que se verán Alias Gardelito, de Lautaro Murúa; Circe, de Manuel Antín; Las ruteras, de Ignacio Tankel; Breve cielo, de David José Kohon; y La mecha, de Raúl Perrone. «

BAFICI 2026

Sedes: Teatro San Martín, Alvear, Centro Cultural 25 de Mayo, Cinépolis Recoleta, Cinépolis Plaza Houssay, Cinearte Cacodelphia y el Cine Gaumont. Programación completa en bafici.org

Orgullo y prejuicio.

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