Columna de opinión.
Cristina debió salir a la cancha en un campo otrora invicto para el peronismo para disciplinar a su tropa en desbandada tras la derrota de 2015. Randazzo salió a cobrarle a ella una factura por haber bendecido a Daniel Scioli. Y Massa no tuvo más remedio que competir personalmente, cuando le dijeron que en su distrito jugaría la dirigente con mayor intención de voto.
Recién entonces el exdirigente de la Ucedé marchó al ruedo azuzando el recuerdo de su victoria de 2013, cuando un contundente 42% impidió la eventual habilitación de un tercer mandato de Cristina. Pero Massa oculta que en aquella oportunidad fue aliado del PRO y que no es lo mismo competir como entonces con Martín Isaurralde, que ahora con una dirigente invicta como candidata. Los dos exministros se plantean romper la previsible polarización entre Unidad Ciudadana y Cambiemos, pero la mayoría de las encuestas auguran lo contrario: Massa encabezaría la tercera fuerza bonaerense y Randazzo no entraría siquiera a la Cámara Alta.
El líder de 1 País trabaja hace una década por la herencia peronista, pero la jugada de Randazzo parece suicida: eligió una votación paupérrima en lugar de haber sido senador por Unidad Ciudadana. Tal vez crea que Cristina será derrotada y será la mancha venosa, o prefiere acumular con el evidente apoyo mediático del oligopolio Clarín.
Para quebrar la polarización, Randazzo debe hacer malabares similares a los de Massa, que dice caminar por «la ancha avenida del medio», aunque por momentos se torne una estrecha cornisa. Dice que Cristina no debería haber sido candidata porque representa un pasado con errores, falta de autocrítica y derrota, en tanto cuestiona a Macri por haber agravado problemas preexistentes y generado nuevos.
Massa dijo públicamente que hubo un acercamiento con Randazzo que no progresó por la distribución de cargos. Pocas horas después Florencio disparó contra Massa. Para pellizcarle votos, lo acusó de «oportunista» por su zigzagueante trayectoria. Recordó que fue jefe de Gabinete de Cristina, candidato testimonial con Scioli en 2009, aliado con el PRO en 2013 y acompañante de Macri a Davos en 2016. Le faltó agregar que fue presidente de la Juventud Liberal de la Ucedé antes de ingresar al PJ e hincha de San Lorenzo antes de serlo de Tigre. Pero si van a andar revolviendo el pasado, Cristina podría decir que Florencio fue su ministro durante nueve años pero prefiere cantar «Si no te hubieras ido sería tan feliz» con el romántico panadero. Ella sigue siendo la dueña de la mayor parte de votos peronistas. «
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