Se trata de un biodrama íntimo y experimental. La película combina autoficción, performance y críticas a las imposiciones del capitalismo.

“Surgió sin buscarla. Estaba en terapia hablando de la fobia que tenía, algo muy íntimo y personal, que no me permitía tener sexo. Mi psicóloga, que sabía que soy actriz y dramaturga, me sugirió que hiciera una película para afrontar la situación y poder desbloquear la fobia. Y así empecé —cuenta GAtti —. El sexo, para mí, es una gran ficción. Una ilusión de la cual no quiero, sin embargo, quedar afuera”.
—¿Cuánto tardaste en hacer la película?
—Estuve un año filmándome, pero llevaba cuatro años sin tener sexo. Para resolverlo me animé a recorrer esta experiencia que se ve en pantalla. Es un film lleno de recursos narrativos: uso filtros, emojis, efectos, pero todo en modo selfie y con tomas irrepetibles. No sobraron crudos. La postproducción fue intensa. Más allá del costado estético y performático, aborda temáticas profundas: el vínculo con mi mamá, con mi abuela, con mis amigas, y cómo la sexualización mercantilista del capitalismo genera presión, imponiendo parámetros para encajar. La película tiene formalidades radicales que le dan dinamismo, pero también expone cómo incluso la intimidad queda absorbida por lógicas de consumo.
—¿El documental es una herramienta para reflexionar sobre esto?
—No lo sé. Es una manera, pero debe haber otras. No sé si esta película es “necesaria”. La hice porque es lo que puedo hacer; no sé hacer otra cosa. No responde a una finalidad ni a una búsqueda efectista. Si genera empatía o interés, será como cualquier expresión artística.
—¿Querés que se vea?
—Sí, claro. Me gustaría que siga rodando como en los festivales y que llegue a gente interesada en que le cuenten una historia. Cuando la hice no esperaba nada, pero cuando uno crea algo quiere compartirlo. Quiero hacer muchas películas, todas las que pueda. Tengo proyectos sobre la soledad y la amistad, y ganas de publicar los diarios que escribí durante el rodaje. También quiero hacer videoclips.
—¿Te desmotiva el poco apoyo actual?
—Hoy en el poder hay gente a la que no le interesa el arte. Los creadores estamos pendientes de cómo pagar el alquiler o qué comer. Las minorías y diversidades estamos amenazadas. El sistema nos obliga a ocuparnos de lo básico. No es solo acá: estuve con el film en Málaga, Estonia y Brasil, y los miedos se repiten. Eso es triste.
—Sos de Lobos. ¿Eso te beneficia?
—Amo mi lugar y quiero filmar acá. Solo haría excepciones en la avenida Corrientes y en Córdoba. Me encantaría unir esas locaciones con una historia sobre vínculos, familia y amigos.
Ciclo Cine y Diversidad en Cine Arte Cacodelphia. De Bel Gatti. Estreno: 14 de agosto a las 19. Funciones: sábados 16, 23 y 30 de agosto a las 21en Cine Arte Cacodelphia, Av. Pres. Roque Sáenz Peña 1150.
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