Antonio Birabent y el viaje al interior de un hombre que trata de entender

Por: Juan Pablo Cinelli

En su segunda novela, “El Filo” (Paripé Books), el actor y cantante realiza una exploración íntima donde la palabra dicha (o escrita) hace brotar aquello que hasta ahora no había podido ser nombrado.

Crónica de un deseo aún por descubrir: así podría definirse El Filo (Paripé Books), segunda novela del actor y cantante Antonio Birabent, luego de leer las primeras páginas. Es cierto que su protagonista y narrador esboza una serie de razones para justificar el viaje que da pie a la narración, cuando afirma que se mudó a las montañas para “estar solo, en paz, escribir sin interrupciones, no ver a nadie, no tener que hablar”.

Sin embargo, esa lista de motivos parece aligerarse cuando menciona su obsesión con el filo de la montaña, su necesidad de llegar hasta ahí, de mirar hacia abajo y entender. Como si escribir o estar en paz fueran un placebo, una expresión superficial que enmascara una búsqueda más profunda, que se mantiene oculta para el protagonista pero cuyo misterio asoma la cabeza en esa curiosidad genuina que el filo despierta en él.

Esas exploraciones se manifiestan en la escritura compulsiva de un texto que se parece mucho a un diario, donde el narrador volcará en detalle las vicisitudes del viaje. Birabent consigue que ahí quede plasmada la naturaleza obsesiva de su personaje, que se expresa a través de situaciones cotidianas, en su inclinación permanente a realizar inventarios o evaluaciones exhaustivas.

¿Se trata acaso de un obsesivo en recuperación, alguien que está aprendiendo a soltar aquello a lo que hasta ahora vivió aferrado? ¿O será, por el contrario, un obsesivo que solo está cambiando de piel, que utiliza el viaje para desintoxicarse de viejas compulsiones y así poder abrazar nuevos rituales que lo tranquilicen? Sacar un clavo con otro, como se decía del amor.

En ese trance, la palabra juega un rol fundamental como motor de la acción. El narrador recuerda una frase que escuchó alguna vez: “Hasta que no se habla nada empieza, hay que hablar para dar por comenzada una tarea”. La siguiente entrada de este diario ad hoc empieza con una afirmación significativa. “Ya no mido obsesivamente el tiempo”, dice, y la frase funciona al mismo tiempo como una carta de intenciones y una confesión de parte. Unas páginas después llega la confirmación.

“Nunca fui tan ordenado como ahora” o “Nunca jamás me perdí caminando por la ciudad”, son algunas de sus afirmaciones taxativas, que se parecen menos a la certeza que a la proyección de un deseo. Como si mostrarse firme por escrito fuera el primer paso para hacer que esa seguridad se vuelva real, aunque su propio texto lo desmienta sin que él alcance a percibirlo.

El Filo es también, por momentos, un relato en segunda persona. Un diálogo con un “vos” ausente, con quien el protagonista mantiene el berretín de compartir recuerdos y pensamientos a pesar de la doble distancia que le imponen el espacio y el tiempo. En esos momentos el diario se convierte no tanto en una carta, como en una especie de mensaje embotellado y con un destino incierto.

El Filo es la segunda novela de Antonio Birabent

En ese sentido, desde lo formal y a partir de su carácter fragmentado, Birabent articula la novela como un diálogo de mano única en el que una de las partes nunca responde. O al menos no con palabras. El recurso se parece mucho al truco de hablar solo y en voz alta, que los chicos usan para darse valor antes de entrar a una habitación oscura. Una forma de conjurar el miedo para avanzar hacia lo desconocido.

Al promediar la novela hay un párrafo que tal vez funcione como clave de lectura. A partir de él es posible interpretar a El Filo como un relato circular, o en espiral, que se reinicia con cada una de las breves entradas que constituyen este cuaderno de bitácora. “Tengo inicios que me entusiasman pero no puedo continuarlos. Llego hasta ahí, pero no soy capaz de avanzar […] me quedo clavado en esas palabras. Soy bueno en lo introductorio, en la insinuación de lo que no se concreta”.

Como contraparte de esa imposibilidad, el protagonista irá encontrando en el clima y la geografía de la montaña algunos espejos oportunos para reflexionar sobre su presente, tratar de entender el pasado e imaginar futuros posibles, aunque estos últimos no lo preocupen tanto.

De a poco, la palabra dicha (o escrita) hace brotar aquello que hasta ahora no había podido ser nombrado. “No estoy seguro de que para amar primero haya que conocer. Yo no amé todas las cosas que he conocido bien”, confiesa el narrador y la paja se empieza a separar del trigo, lo superfluo de lo esencial. Así llega hasta una revelación, cuyo peso abrumador hace que resulte imposible expresarla como afirmación, sino como interrogantes:

“¿Y si la distancia fuera la única forma de entender a las personas? ¿Y si esa lejanía fuera la clave para saber prender y apagar todos los motores que nos manejan?”. Es posible que lo que este hombre busca en el filo sea esa distancia, la perspectiva necesaria no solo para terminar de comprender el vínculo con su interlocutor invisible, sino para descubrirse a sí mismo, lejos del tipo retorcido que, se intuye, fue hasta ahora.

En esa refundación no es menor el papel que juega su perro Simón, único sobreviviente de esa existencia que intenta dejar atrás, último puente entre aquello que se termina y la nueva identidad que comienza a gestarse. Con él habla con una libertad que no se permite consigo mismo. Por eso, no es extraño que en algún momento confiese que esos diálogos que mantiene con Simón constituyen “el libro que no escribo y que debería escribir”.

Quizás porque en esas charlas la verdad aflora sin filtros, en un trámite oral que se parece mucho al dispositivo del psicoanálisis, en el que uno es el que habla y el otro solo escucha, sin filtros ni prejuicios. Íntimo y confesional, cálido pero escrito con la precisión de una biopsia, El Filo es el viaje al interior de un hombre tratando de entender, justamente, qué es ser un hombre.

Compartir

Entradas recientes

Primer reporte de víctimas en Irán: confirman 201 muertos tras los bombardeos de Israel y Estados Unidos

La Media Luna Roja informó que los ataques alcanzaron 24 provincias del territorio iraní, dejando…

26 mins hace

«No hay nada más que esto»: Gallardo y su nuevo desafío para lo que sigue en su carrera

Así como Menotti dijo "Después del Aconcagua todo es llanura" tras el Mundial 1978, el…

1 hora hace

La sorpresa Bodø/Glimt: la antítesis del fútbol moderno está en el Círculo Polar Ártico

El modesto club de Noruega, país periférico de Europa, avanzó a los octavos de final…

1 hora hace

La inventiva de San Lorenzo, el orgullo de Independiente: aquellos partidos entre las hinchadas en los ’90

Recuerdos de un clásico de 1994 en la Doble Visera de Avellaneda, cuando casi toda…

1 hora hace

Josefina Licitra: “El tiempo puesto en un libro es profundidad»

Se acaba de reeditar "El agua mala. Crónica de Epecuén y las casas hundidas", publicado…

1 hora hace

Agenda de espectáculos con lo mejor de la semana: Pablo Ziegler, Mocchi, lo nuevo de Lucrecia Martel, Perón y más

Las propuestas más atractivas de música, cine, teatro, streaming y diversas actividades culturales.

1 hora hace

Agenda cultural para todes

Cursos, teatro, recitales y mucho más. Mirá las mejores propuestas.

1 hora hace

China acusa a EE UU de ser la principal causa del «desorden mundial»

Lo dijo un portavoz chino, al ser consultado por los ataques de Estados Unidos e…

2 horas hace

Andrea del Boca la rompe en Gran Hermano Generación Dorada y eclipsa a la tilinguería

En su regreso a la pantalla, la actriz marcó territorio entre 28 participantes. Sus intervenciones…

5 horas hace

Murió la leyenda del rock Neil Sedaka

Escribió más de 500 canciones y su talento sigue vigente en la cultura pop. Fans…

5 horas hace

Irán: más de 50 niñas asesinadas en un bombardeo atribuido a Israel

El gobernador de la provincia de Hormozgan, Mehrdad Hasanzadeh, confirmó la cifra de fallecidas y…

5 horas hace

Argentina eleva el nivel de seguridad a «alto», por la situación en Medio Oriente

Lo anunció el Gobierno a través de la Oficina del Presidente.

6 horas hace