Hace 40 años el mundo se despedía de un cantante, guitarrista y compositor único. Dejó clásicos inolvidables y fue el principal difusor del movimiento rastafari.

Decenas de clásicos como «Is This Love?», «No Woman, No Cry», «Get Up, Stand Up», «One Love» y «Redemption Song», entre tantos, dan cuenta no solo de una obra que permitió ubicar al reggae en el mapa mundial de la música, sino de un mensaje de amor unificador acorde a la fe que profesaba que se encargó de diseminar a partir de su éxito internacional.
Ningún artista supo transmitir al resto del mundo la realidad de su pueblo ni la filosofía del movimiento del que era parte como Bob Marley, además de popularizar los ritmos tradicionales de su país, pero toda la obra de este artista también puede leerse como una consecuencia directa de su propia vida.
Hijo de una afro-jamaiquina y de un descendiente británico de raza blanca, el músico nacido el 6 de febrero de 1945 bajo el nombre de Robert Nesta Marley tuvo que cargar con la discriminación de gran parte de su propia familia por su carácter mestizo.
Al frente de la banda rebautizada The Wailers, Marley siguió su camino hasta lograr acaparar la atención mundial de manera definitiva cuando la versión de «I Shot the Sheriff» registrada por la súperestrella Eric Clapton se convirtió en un éxito que despertó el interés del mundillo del rock y el pop por el reggae.
La proyección internacional del músico, que hasta allí se mantenía como un pacifista apolítico, lo impulsó a participar de un concierto gratuito en Kingston en 1976, cuyo objetivo era la reconciliación nacional entre las dos facciones políticas en violenta pugna en su país.
Lejos de encontrar paz, poco después de este concierto, un grupo anónimo fuertemente armado irrumpió en su vivienda a los tiros y lo hirió de gravedad, al igual que a su esposa Rita y a varios de sus colaboradores.
Tras este incidente, Marley se exilió en Londres, aunque en 1978 regresaría para volver a participar de un concierto humanitario, en este caso el «One Love Peace Concert», en donde finalmente logró que los dos principales líderes políticos del país se dieran la mano sobre el escenario.
En medio de giras por todo el mundo y del imparable éxito, al músico le descubrieron una lesión en su pie que evidenciaba la presencia de un cáncer que avanzaba.
Finalmente, cuando hacia mayo de 1981 fracasó el tratamiento que llevaba a cabo en Alemania, el músico pidió volver a Jamaica, pero el avión que lo trasladaba debió aterrizar de urgencia en Florida cuando sus signos vitales comenzaron a fallar.
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