Julieta Cruz, defensora xeneize, disfruta de la previa del cruce ante el rival de toda la vida: "En cualquier deporte, un Boca-River lo mira hasta el que no entiende nada".

-¿Qué valor tiene ganar un clásico que, además, define el título del fútbol femenino?
-Me parece que ya un clásico es un campeonato aparte. Está de más decir que es el partido que todos esperamos, que queremos competir y, sobre todo, disfrutarlo de principio a fin.
-¿Qué representa estar en la puerta de ser el primer campeón profesional del fútbol femenino?
-Hace mucho años venimos trabajando como profesionales, aunque no haya estado en su momento escrito en un papel. Pero, seguramente, este tiene un sabor muy particular y especial por el momento también que estamos viviendo todos, en un contexto muy atípico y después de muchos meses sin haber jugado deportes. Así que sí, va a ser muy importante.
-¿El martes también hay un choque de estilos entre los dos equipos?
-Si, me parece que estos partidos, como dije anteriormente, son particulares. Si bien tenemos nuestra identidad y nuestro ADN que nos caracteriza, estos partidos son diferentes. A veces se tornan más de garra, corazón y cabeza bien fría para los momentos clave.
-¿Ya imaginaste cómo sería un festejo en modo pandemia, con tantos protocolos?
-Vamos paso a paso. Primero hay que jugar la final con River, después ganar y el último punto puede ser pensar en cómo se puede festejar el campeonato.
-¿Te gusta que Boca y River se hayan cruzado en definiciones tanto en fútbol femenino como masculino en los últimos años?
-Claro que sí. Son los partidos que todas queremos jugar, son de esos momentos que tienen todo lo que buscás: buen juego, buena intensidad, adrenalina, ansiedad.
-¿Un Boca-River por el título ayuda a que siga creciendo el interés para que cada vez más gente siga al torneo femenino?
-Sí, si bien mucha gente viene hace tiempo siguiendo el fútbol femenino, esto da un empujón a que se siga visibilizando y fortaleciendo el deporte. Un Boca-River en cualquier deporte lo mira hasta el que no entiende nada.
-Boca domina las estadísticas con mucha amplitud en el último tiempo: de los últimos 21 cruces solo uno quedó en manos de River ¿Influye? ¿Es algo que miran?
-Es otra clase de partido, son partidos en los que las cosas pueden cambiar una vez que empiece a rodar la pelota. Después del pitazo inicial en Liniers, todo puede pasar.
-¿Cómo atravesaste el 2020, casi sin deportes y lejos de la cancha?
-Pude aprovechar para pasar mucho tiempo con mi hija así que no me puedo quejar. Obviamente, extrañé entrenar con mis compañeras, el día a día como jugadora y el compartir esos espacios. Pero esto paró al mundo entero y frenó todo tipo de actividades.
-¿Quiénes son tus ídolas o ídolos del fútbol? ¿A quiénes mirás?
-Mi idolo desde muy chiquita es Carlos Tevez. Y tengo el placer de coincidir en una misma etapa en el club con él. Por mi posición, miro mucho a Joshua Kimmich, del Bayern Múnich y de Alemania.
-¿Cómo se combina ser madre, jugadora y además tener otro trabajo?
-Es una responsabilidad muy importante el ser madre. Pero todo va de la mano y trato de acoplar los cuidados de la nena con los entrenamientos, el trabajo y los tiempos que tengo. A veces se complica, pero hay que buscarle la solución y seguir.
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