Boca y River estiran las diferencias gracias a la Superliga

Por: Roberto Parrottino

Mientras la mayoría de los clubes caminan por el llano, los dos equipos más grandes del país vuelan y ni los impulsores del nuevo torneo lo disimulan.

La Superliga nació con el subtexto de hacer más grandes a los grandes y más chicos a los chicos, con el boceto en la mesa de la Liga de España, donde 13 de los últimos 14 torneos se los repartieron entre Real Madrid y Barcelona. En la Argentina, el duopolio Boca-River ya empezó a agigantar la brecha con el resto de los equipos de Primera. Y aún más, porque la vuelta a los campeonatos largos comprobó que los grandes llegaron con aire hasta el último sprint. Ambos, el de 2015 y el de la temporada 2016/17, los ganó Boca. El miércoles, un día después de la presentación oficial en el Hotel Hilton de Puerto Madero, la Superliga puso en circulación un póster con los jugadores-superhéroes de varios equipos: Fernando Gago, capitán de Boca, flota por encima del resto, y unos centímetros por debajo, a su costado, Leonardo Ponzio, capitán de River. Los representantes de los otros equipos no despegan los pies del suelo.

Boca terminó primero el último campeonato, y River, segundo. Boca gastó cerca de 10 millones de dólares en refuerzos, todos provenientes del exterior. River pasó los 17 millones. Boca y River, entonces, pican más en punta que nunca. «Los campeonatos largos favorecen a Boca y River porque tienen planteles más valiosos», dice Nicolás Russo, presidente de Lanús, el campeón entre los títulos de Boca. «En un campeonato corto te aguanta el plantel, y si tenés pocas lesiones, llegás -agrega-. En uno largo, si tenés pocas variantes, es más complicado. La creación de la Superliga tiene la intención de usar a los grandes para negociar en conjunto. No es lo mismo negociar para los 28 equipos de Primera División que para Lanús en forma individual. Por supuesto que Boca y River se van a llevar más».

Mariano Elizondo, CEO de la Superliga, está rodeado en la mesa de decisiones por Jorge Brito (River), vicepresidente primero; Matías Lammens (San Lorenzo), vicepresidente segundo; Matías Ahumada (Boca), tesorero; y Carlos Montaña (Independiente), secretario. Atentos a que el reparto todavía por definir de los dineros de la televisión estire más la diferencia de Boca y River, los demás clubes tuvieron una reunión para advertirle la preocupación a Elizondo: se baraja que el rating de los partidos sea un factor importante a la hora de definir el reparto.

Desde el jueves, después de un encuentro entre Elizondo y Claudio Tapia, la AFA determinó que los clubes podrán incorporar un extranjero más, extendiendo a cinco el número por plantel, lo que se relaciona íntimamente con Boca y River: Nahitan Nández, mediocampista ofensivo de Peñarol de 21 años, está muy cerca de sumarse a Boca. En River tardaron un segundo en aprovechar el nuevo beneficio: Marcelo Saracchi, lateral izquierdo de Danubio de 19 años, puede incorporarse en las próximas horas. 

En lo deportivo, el sitio Five Thirty Eight, especializado en pronósticos basados en análisis de estadísticas, predijo que Boca saldrá campeón de la Superliga, seguido por River. Y hasta los otros grandes analizan la cuestión. Por un lado, Lisandro López, capitán de Racing, último campeón de un torneo corto con 20 equipos, en 2014, afirmó recientemente: «Va a ser muy difícil competir con Boca y River, pero no sé si será con una diferencia tan marcada o no». Por el otro, Matías Lammens, presidente de San Lorenzo, justificó la distancia de Boca y River con el resto de los clubes: «Hacen la diferencia económica por las ventas espectaculares que tuvieron en este mercado. Nosotros vamos a seguir peleando».

Otra de las ventajas a favor de Boca y River es que, desde este año, compiten en la Copa Libertadores o en la Copa Sudamericana, ya que dejaron de ser torneos semestrales, lo que le baja la carga de partidos. «Confío mucho en Elizondo. Hasta ahora hubo dos reuniones. Si bien es necesario reconocer a los grandes como tal, es importante que se aplique una distribución que permita que haya competitividad y que no termine como la Liga española, que desde que arranca ya se sabe quiénes van a ser los primeros tres equipos», dice Alberto Lecchi, presidente de Temperley, expectante de que en la Superliga que empieza esta semana no se repita la distribución a la española: en la última temporada, Barcelona recibió 152 millones de euros, y Las Palmas, 40, la más desigual entre las ligas de elite. Antes del inicio de la Superliga, habrá más reuniones. Falta fijar qué tanta va a ser la diferencia de Boca y River afuera de la cancha. Adentro, está encarrilada.

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