Con 50 años de oficio, combina la actuación y el activismo ambiental. Advierte sobre crisis gravísimas y llama a asumir responsabilidades colectivas.

Últimamente estrenó el documental La banda de Jane de los monos, y se destacó en teatro, en formatos de biodrama: en La heladería (la historia de Scannapieco, un clásico porteño) y en Boy Olmi, el unipersonal, con el cual actualmente gira por buena parte del país.
-¿Cómo te definís?
-Me defino como una persona, no como un actor, no como un artista. Como una persona y, dentro de eso, por supuesto, he desarrollado en 50 años de trabajo mi oficio de actor. Soy una persona muy inquieta, muy curiosa, y he desarrollado cierta capacidad de comunicar. Creo que el mundo de hoy está necesitando que yo comunique.
-¿Qué querés comunicar?
-Cuando soy actor transmito con un texto ajeno, pero cuando hago entrevistas o dirijo documentales transmito mis intereses personales, a veces emociones, a veces pensamientos, a veces información. Conduciendo un programa de televisión buscaba el entretenimiento.
-¿Qué está pasando en la humanidad?
-Están pasando cosas muy serias, que ponen en peligro incluso la continuidad de nuestra especie como seres humanos. A nivel ecosocial estamos en una profunda crisis, en la que las diferencias entre ricos y pobres generan mucha violencia, mucho miedo, mucho dolor, pero también el daño que le estamos causando al equilibrio ambiental.
-¿Es algo que merece ser tomado en cuenta en todas nuestras actividades?
-Sin duda, en nuestras pequeñas acciones, no solo en las decisiones de los gobiernos o las grandes organizaciones. Creo que hay una necesidad de elevar la cualidad espiritual de nuestra especie.
-¿Cómo sería eso?
-Desde el lugar que cada uno pueda, invitando a pensar: con una obra de teatro lo estoy haciendo, pero también lo estoy haciendo en una conversación como esta. Con diálogo sobre lo importante. No podemos negar el cambio climático, no podemos negar la injusticia social, no podemos negar el daño que le estamos haciendo al equilibrio entre las especies vivas.
-Suena a que perseguís una utopía. ¿La realidad no va para el otro lado?
-No podemos mirar para otro lado como si eso no nos perteneciera. Somos responsables de lo que pasa y creo que tenemos que ocuparnos de que eso se atenúe e intentar un mundo más armónico.
-¿Qué actividad física es tu predilecta?
-El deporte es una actividad que te conecta con el cuerpo, pero yo tampoco haría deporte solamente para desarrollar una musculatura que llame la atención en la playa. Busco la armonía. Del cuerpo, la mente y el alma. Me gusta caminar, nadar, andar en bicicleta.
-¿Qué relación tenés con la alimentación?
-Mi plato favorito es la comida. Es decir, me gusta tanto comer una banana con dulce de leche como un cuarto de helado, como un pescado hecho a la plancha, como cocinar verduras en un disco de arado en mi casa mirando para arriba o estando abajo de los árboles. Es decir, comer me parece una actividad que, si está en el momento adecuado, con los ingredientes adecuados, se transforma en un máximo placer. A lo mejor una papa hervida con aceite de oliva puede ser mi plato favorito en cierto momento.
-¿Te gusta viajar?
-He viajado mucho por todo el mundo y el último lugar al que estuve es al que voy a volver en busca de una sabiduría que viene de miles de años. Está en la provincia de Salta, cerca de Cachi, se llama Seclantás. Es un lugar al que voy a volver porque tengo grandes amigos con los que estoy aprendiendo mucho de la sabiduría andina.
-¿Qué tipo de práctica espiritual realizás específicamente?
-He tenido una formación originalmente religiosa, pero no soy un militante religioso. Sin embargo, hay cosas del budismo que me han resonado muchísimo, después de tener una formación católica y de tener parte de mis raíces judías. He hecho de todo a lo largo de la vida.
-¿Cómo cuáles?
-Meditación, artes marciales, muchísimos deportes, todo lo que tenga que ver con el desarrollo de distintas filosofías o artes humanísticas. Donde hay algo interesante, ahí voy como curioso aprendiz, siempre tratando de caminar para adelante.
-¿Cómo te llevás con el celular?
-Es una herramienta fabulosa y es irreversible el cambio que está generando. Pero tenemos que administrarlo, porque el exceso de cualquier herramienta nos puede llevar a un problema. Y creo que no podemos perder nuestra capacidad de percibir con nuestros sentidos, mirar el cielo, estar en contacto con la naturaleza: eso nada lo remplaza. «
El bloque sindical junto a organizaciones sociales y feministas convocaron a marchar el lunes de…
El 17 de febrero presentará el Centro de Estudios Derecho al Futuro. Este sábado, de…
Se consolidó la idea de hacer de la relación con Estados Unidos una "política de…
La ministra de Mujeres y Diversidad de PBA, Estela Díaz, habla sobre el 8M y…
El presidente de EE UU recibió a pastores evangélicos que oraron por él en el…
La alianza PRO-LLA porteña acordó la reducción de entre un 12 y un 15% de…
Los grandes medios de comunicación argentinos defienden sin fisuras la posición de los gobiernos de…
El ataque de Estados Unidos a Irán vuelve a poner en evidencia una vieja tentación…
El Ministerio de Economía licitará las acciones en manos de Enarsa el próximo 23. Puso…
El diputado de Unión por la Patria e integrante del Consejo de la Magistratura analiza…
El apoderado de LLA tendrá la tarea de cuidar los intereses de la hermanísima en…