La semana pasada, personal de Guardia de Auxilio y Emergencias porteña clausuró un conventillo y demolieron una vivienda, según ellos, por “peligro de derrumbe”. Ahora, cinco de las siete familias permanecen sin hogar; en tanto, otras dos fueron alojadas en un hotel del conurbano bonaerense.

La semana pasada, personal de la Guardia de Auxilio y Emergencias local clausuró la vivienda y clausuró un conventillo por “peligro de derrumbe”. El jueves pasado, concretaron el primer paso y pretenden hacer lo mismo con el conventillo. Mientras tanto, cinco de las siete familias afectadas no tienen dónde vivir, mientras que otras dos fueron alojadas en un hotel del conurbano bonaerense.
A raíz de todo esto, abrieron un diálogo para encontrar una solución al problema. Las organizaciones sociales y los vecinos del barrio aseguran que el conventillo “está fuera de peligro de derrumbe”. Explican que el Gobierno de la Ciudad “pretende quedarse con todas las propiedades para expandir proyectos en la zona turística de La Boca”.
Cabe destacar, tal como informó Tiempo, el Gobierno de la Ciudad desalojó a más de 3 mil personas y que entre ellas, hay 1.060 niños, niñas y adolescentes. Los datos surgieron de un informe exclusivo en base a un pedido de información pública. Además, cuando desalojan a las familias, el Gobierno les ofrece un subsidio que no cubre ni el 25% de un alquiler y muchas familias denunciaron que no lo recibieron; es de 160 o 180 mil pesos.
El jueves pasado alrededor de las nueve de la mañana se presentó en el lugar personal de la Policía de la Ciudad y una empresa privada de demoliciones con una grúa, con la orden de derribar, en principio, la viviendo de Melo 586, habitada por dos familias. “Supimos que la orden fue efectuada por la Jefatura de Gabinete porteña”, contó Gabriela Eroles, trabajadora social y miembro del Grupo de Vivienda y Hábitat de La Boca, en diálogo con Tiempo.
Continuó relatando que cuando empezaron a derribar la vivienda se produjo forcejeos entre los policías y los vecinos para evitar que derrumben el altar y santuario de “Pitu” y “Pola”: “Son los dos hermanitos que murieron en un incendio ocurrido en ese lugar en 2013”, enfatizó.
Uno de los desalojados, Jorge Herrera, aceptó sacar sus cosas y le ofrecieron llevarlas a un depósito cercano que es del Gobierno de la Ciudad; pero finalmente decidió llevarlas a la casa de un amigo. Luego llegó Guardia de Auxilio y Emergencias con el arquitecto Gustavo Miguez, que fue el que realizó la clausura y mantuvo un diálogo con Tomás Zadek, arquitecto de las familias y miembro del Grupo de Vivienda y Hábitat de La Boca.
En la charla estuvieron presentes integrantes de la Comisión de Vivienda y Hábitat y de la Red de Cooperación de La Boca, que está integrada instituciones, organizaciones sociales y políticas del barrio, también los vecinos del lugar.
Gabriela contó. “En ese momento hicimos el pedido de intervención de varios organismos, como ser, el Ministerio Público de la Defensa del Poder Judicial de la Ciudad y la Defensoría del Pueblo de CABA. Y se hizo presente en el lugar un funcionario de la Jefatura de Gabinete”.
Tanto los afectados como quienes los acompañan, entienden que la solución está en que el Gobierno de la Ciudad refaccione y reconstruya viviendas así las familias no quedan sin techo de la noche a la mañana por un desalojo. Explican que es su deber hacerlo.
Gabriela explicó. «De este modo el lugar queda clausurado hasta que se presente el plan de obra, que ya encontramos la forma correcta de hacer la presentación. La Guardia de Auxilio y Emergencias debe aprobar ese proyecto».
Y completó: «Entonces se iniciarían las reparaciones necesarias y una vez terminado se presenta la Guardia de Auxilio y Emergencias, verifica que no haya peligro para habitar el lugar y recién ahí se levanta la clausura».
La trabajadora social terminó contando que los funcionarios porteños les dijeron que la clausura no se levanta. Porque tanto la Guardia de Auxilio y Emergencias como el personal de Defensa Civil, sostienen que hay peligro de derrumbe en Melo 580. Ello a pesar de que ya derribaron la vivienda que estaba en Melo 586.
Tanto la familia de Jorge Herrera como la de Estala Machado, son quienes vivían en la vivienda ubicada en Molo 586, ellos permanecen en un hotel que les paga el Gobierno de la Ciudad, en la localidad de Ciudadela, partido Tres de Febrero.
Las otras cinco familias no tuvieron la misma suerte, a una mujer le ofrecieron un hotel y decidió irse a lo de su sobrina. Pero ahora si pidió ir a un hotel, pero le dijeron que ya no hay bacante, ella tiene certificado de discapacidad por salud mental.
El resto de las familias están planteando que quieren ir a algún lugar porque momentáneamente están en la casa de algún familiar. Todos están de acuerdo en que no quieren ir a un parador, porque están sobrepoblados y además pasan muchas cosas que los hacen sentir inseguros.
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