El ministro de Gobierno bonaerense habló con Tiempo en la previa del viaje de Kicillof a Córdoba. Reivindicó las PASO como herramienta ordenadora de la oposición y propouso una construcción política en la provincia mediterránea que incluya al peronismo cordobés.

En la previa de su llegada a la Docta, Bianco lanzó guiños al peronismo cordobés, o cordobesismo, el que supo relanzar José Manuel de la Sota y que hoy encabeza Martín Llaryora. “Yo lo que creo es que se tiene que hacer una construcción política en Córdoba que incluya al peronismo cordobés. Porque Córdoba no es una provincia gorila: de hecho, la gobierna el peronismo. La particularidad es que no ha habido candidatos nacionales que puedan entrar positivamente en la consideración de los cordobeses”, planteó. Aludió así a la dificultad que mostró en las últimas décadas el PJ ‘oficial’ a la hora de construir en Córdoba una opción nacional de mayorías: no algo testimonial o meramente identitario.
Entre múltiples factores, algunos antecedentes pueden haber contribuido al desencuentro: desde la disputa por las transferencias de fondos nacionales para la caja de jubilaciones de Córdoba (que llegó a un litigio judicial) hasta la polémica por el acuartelamiento policial de diciembre de 2013, hecho traumático durante el cual el entonces gobierno nacional no envió la Gendarmería. En base a este historial, Tiempo le preguntó a Bianco si para gestar una propuesta que pueda vencer a Milei (o al programa de ajuste y reconversión vía ‘shock’, sea cual sea su candidato o candidata) será necesario algún gesto hacia Córdoba.
“Yo creo que Axel no se tiene que reconciliar con nadie porque no les hizo ningún mal a los cordobeses. Lo que sí creo es que hay que hacer una construcción política nacional en Córdoba que incluya al peronismo cordobés. Porque los cordobeses, a nivel provincial, votan al peronismo: ese es el desafío”, fue su respuesta. Nacido en Quilmes y establecido en La Plata -vive frente a la sede del PJ bonaerense, en el centro platense-, graduado de la Universidad de Quilmes como licenciado en Comercio Internacional, Bianco es en uno de los alfiles de Kicillof para su armado político: primero en la gestación del Movimiento Derecho al Futuro, ahora en las recorridas por las provincias que -se descuenta- serán la instancia previa para una potencial candidatura.
Hace diez días, Bianco participó como invitado en la presentación de la revista del espacio Patria y Futuro, que forma parte del axelismo: allí convocó a “desarrollar una nueva mística”, vinculada al atributo de la “cercanía”, alrededor de la figura de Kicillof. “Tenemos que desarrollar una nueva forma de cercanía, que no sea acotada a la provincia de Buenos Aires sino a nivel nacional. Es un concepto, pensar ‘un nuevo Clio’ (por el auto que se utilizó para hacer campaña por la gobernación bonaerense, en 2019, y vencer a María Eugenia Vidal)”, dijo allí.
Por otro lado, y al referirse a las discusiones internas del peronismo, recomendó “tres cosas”. “Argumentos, respeto y nunca pegar abajo del cinturón”, exhortó y así pidió excluir del debate toda cuestión personal.
A partir de esos dichos, Tiempo le preguntó a Bianco por esa enunciada “nueva mística” de la que viene hablando. En cuanto al símbolo del Clio, hubo un caso parecido en España: casi en paralelo con el kilometraje acumulado por Kicillof y Bianco en las recorridas bonaerenses. Lo protagonizó nada menos que el actual mandatario socialista Pedro Sánchez. En 2016, tras ser desplazado como secretario general del PSOE, Sánchez se largó a recorrer buena parte de España al volante de su Peugeot 407 diesel modelo 2005. Aquellas giras, suele decirse, fueron el inicio de su “reconstrucción política”.
“En nuestro caso -contrastó Bianco- lo del Clio fue algo secundario. Pero quedó como una marca de agua de la campaña. La hubiésemos hecho igual con un Clio o con un auto más moderno y más lindo, era lo mismo: recorrer los pueblos, hablar directo con la gente, sin necesidad de tener que tributar a estructuras partidarias o políticas preexistentes en esos lugares. Obviamente, hablando con todo el mundo pero con una cosa más ‘mano a mano’. La cuestión era generar ese vínculo más directo de Axel con la gente, conociendo cuáles eran los problemas en el territorio. En ese sentido, yo digo que ahora hay que crear una nueva mística”, insistió.
Y la nueva clave, abundó, será trasladar al resto del país “el vínculo” directo que le asigna a Kicillof con los habitantes de la provincia de Buenos Aires. “Queremos que en todo el país lo conozcan, que sepan de primera mano lo que piensa, que lo vean, que escuchen lo que habla. Que sepan que puede escuchar cuáles son los problemas que tienen los pueblos”, adelantó. Y resumió: “El punto es cómo hacemos que Axel tenga con el país ese vínculo que tuvo y tiene en la PBA.”
En cuanto al método para la selección de candidatos a la Presidencia, Bianco advirtió que “ve muy compleja organizar una interna partidaria a nivel nacional por una cuestión operativa, económica, jurídica y también judicial”. Esta opción, vale remarcarlo, sería la alternativa obligada en el caso de que el Gobierno mileista logre imponer su objetivo de máxima en esta materia, que es aprobar su Reforma Electoral con la eliminación de la PASO (de conseguirlo, podría contribuir a la desorganización y dispersión del arco opositor).
Por último, Bianco se refirió al último viaje internacional que emprendió Kicillof, la publicitada visita a Madrid y a Barcelona para participar de la cumbre de presidentes de centroizquierda que había sido convocada, precisamente, por Pedro Sánchez: la Movilización Global Progresista (en inglés, Global Progressive Mobilisation). Bianco dijo que el viaje de la comitiva de Kicillof -de la que él mismo fue uno de los integrantes- se solventó con fondos del Consejo Federal de Inversiones (CFI), como se publicó recientemente. Luego remarcó que eso “es normal y natural en cualquier viaje de un gobernador”.
“En el dinero del CFI está prevista una parte para asistencia técnica, otra para confección de proyectos de inversión, planes de negocio o inversiones en infraestructura, y una partecita para viajes institucionales. Está especificado en el presupuesto del CFI: hay una línea presupuestaria para viajes oficiales de los gobernadores, a otras provincias o al Exterior. ¿Se acuerda cuando ‘Wado’ (De Pedro, entonces ministro del Interior) los llevaba (a los gobernadores) a Israel, por ejemplo? Todo eso estaba pagado por el CFI”, afirmó.
Sobre la cumbre progresista de Barcelona, Bianco se detuvo puntualmente en la figura de Sánchez, el mandatario español: lo elogió, sobre todo, por su rol internacional. “Hay una voz muy clara, muy disonante, con lo que venía haciendo Europa, que es España, que se ha mostrado en contra del conflicto con Irán, en contra del genocidio en Gaza, en contra de la dependencia de Europa hacia EEUU. Me parece sano que en Europa haya una voz de ese tipo. Una voz a la que, por otro lado, también empezó a sumarse (la primera ministra de Italia Georgia) Meloni, que se ha separado de las críticas de (Donald) Trump al Papa”, observó.
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