Con la apertura de las importaciones de cartón, las empresas se stockearon de material y dejaron de comprarle a los cartoneros y cartoneras, provocando una baja inusitada en el precio del material. El ingreso de los recuperadores urbanos pasó, en cuestión de semanas, a valer la mitad. Denuncian que se trata de un crimen ambiental y social, que tiene un impacto en la vida de todas las personas.

Según el comunicado difundido, la apertura de las importaciones de bobina de papel celulosa y recortes de cartón desde Brasil generó una sobreoferta y una baja enorme en el precio del material. Esto impulsó, al mismo tiempo, “la caída de la actividad económica, por ende, del consumo que tiene como consecuencia más personas cartoneando y menos material en las calles”, señaló el comunicado.
De esta manera, en un contexto de grave recesión económica, el costo de vida sube pero no los ingresos del sector. Por el contrario, los recuperadores urbanos que caminan diariamente largas distancias para ganarse el pan, descubrieron que el precio de su trabajo se redujo a más de la mitad.
“Nos encontramos en la sede del Grupo Arcor para repudiar la serie de importaciones de cartón que se viene realizando. Esta empresa es la pionera en esa compra hecha a partir de la desregulación del mercado que fue, precisamente, romper el mercado interno, porque las empresas al stockearse pudieron bajar el precio en todo el país”, contó a Tiempo desde Córdoba Augusto Rattini de la Cooperativa La Esperanza y referente de la Federación.
Rattini resaltó que las empresas especularon con el precio a nivel nacional, lo que implicó que de una semana a la otra, el cartón pasó de valer 170 / 270 pesos para la compra, a un precio de 70 pesos. “Pero son las mismas horas de trabajo, en el mismo ritmo diario para los cartoneros con una baja a la mitad de su ingreso. Por eso estamos movilizando, para que las empresas puedan tener un poco más de corazón”, dijo.
Con respecto a la apertura de las importaciones de cartón de Brasil, manifestó que supone un doble crimen. “Por un lado, un crimen ambiental, porque es cartón virgen, que viene de la tala indiscriminada del Amazonas. Y por otro lado, un crimen social, porque esto hace que la gente que no tiene otra cosa, que tiene que vivir el día a día vendiendo el cartón, tenga que vulnerarse aceptando un precio indigno para poder comer en el día”, apuntó.
De esta manera, el referente expresó que esperan que las empresas como Arcor “nos puedan tirar una mano y empezar a comprarle al mercado local, a comprarle a los cartoneros, a los trabajadores que estamos todos los días y que además somos parte de un sistema de trabajo informal, o sea, estamos expulsados del sistema”, apuntó.
“Nos encontramos acá en La Matanza, en Unionpel, una de las papeleras donde veníamos comercializando hasta el año pasado a un precio muy elevado. Este año, al abrirse las importaciones se stockearon de material y eso produjo que el cartón empiece a bajar”, dijo a Tiempo Matías Capoblanco, referente de la Federación. Capoblanco expresó que las cooperativas que nuclean a cartoneros solicitaron una reunión con la papelera para pedir explicaciones.
“Que aumenten el precio o que por lo menos retiren el material. Nosotros no podemos permitir que se siga generando ganancia para unos pocos, dejando en la calle a un montón de compañeros. El reciclado está en peligro”, sentenció el referente. Asimismo, señaló que incluso hay un impacto ambiental ya que el bajo precio que se les paga desalienta la labor de los cartoneros. “Hay cada vez más microbasurales, mucho más basura a cielo abierto. Donde la gente antes salía a recuperar el material, hoy está yendo a buscar un pedazo de comida”, aseveró.
También en La Matanza marchó Jesi, cartonera de Marcos Paz. “Está en juego la familia de cada uno de los compañeros que pertenece a una cooperativa diferente. Vamos a seguir en la calle porque si no nos escuchan hoy, nos van a escuchar mañana”, expresó.
De igual manera, Andrés, cartonero de la localidad de Moreno manifestó “los compañeros se matan para juntar un poco de cartón y se los quieren comprar al mínimo precio posible para enriquecerse y nada más. Tienen que dejar de jugar con la gente pobre, no pueden estar todo el tiempo sometiéndonos, tratándonos de porquería. Tenemos que darle a nuestra familia un plato de comida digno”.
Paulina, cartonera de Tres de Febrero dice que no es justo que hayan tenido que parar, que tendrían que estar trabajando pero que la injusticia los convoca. “Nos cuesta un montón por la baja el cartón y porque en la calle cada vez hay más cartoneros por la necesidad. Espero que esto sirva para que nos escuchen porque es injusto lo que pasa”, concluyó.
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