El músico realizó su primer concierto en el año, presentando La Torre de Tesla. Recorrió en canciones parte de su historia musical en 60 minutos en los que mostró brillo y lucidez.

“Es un mensaje de nosotros para todos ustedes”, dijo Charly mientras se escuchaban los primeros acordes de “De mí”, aquella bonita composición grabada a principios de los 90 en Filosofía Barata y Zapatos de Goma.
Apenas terminó, comenzó a sonar “La máquina de ser feliz”. La hermosa canción que además de los coros de Rosario Ortega tuvo los del público, pasó por el recital junto a las imágenes del film 2001, Odisea en el Espacio.
También de Random, el músico interpretó “Rivalidad” con arreglos potentes y una anécdota. “Cuando murió Cerati puse un CD de Génesis a todo volumen. Al rato vino una vecina a tocarme el timbre. ‘Pero señora ¿usted en qué país vive?’. Estaba con un policía, pero yo tengo un aparatito para medir decibeles, además, soy Ciudadano Ilustre, así que se tuvieron que ir”, contó divertido antes de comenzar con el tema.
García tenía ganas de tocar y de hablar. En tono divertido, dijo “por favor no puteen al presidente”, y arrancó con la canción “Otro”, mientras todos ya estaban cantando el hit de los últimos dos años dedicado a Mauricio Macri. Pegado este tema de Random, llegó “Cerca de la Revolución”, que fue asimilada por el público como una catarsis musical de la situación actual del país.
Entre los temas que interpretó Charly, también estuvo “Lluvia”, que la presentó mientras detrás pasaban el videoclip filmado junto a Rosario Ortega. Otro momento de explosión fue durante “King Kong”, cuando en las imágenes se veía a un García en diferentes placas de Crónica.
“Uy. Me pusieron un whisky. Bueno, no se murió Keith Richard… Yo tampoco”, dijo el músico.
La noche fue intensa musicalmente y sacó grandes canciones: “Parte de la religión”, fue una de ellas y una exquisitamente rockeada “No llores por mí Argentina”.
Lo que siguió fue uno de los mejores momentos de la noche. En la pantalla, Mercedes Sosa lo presenta, le sonríe, lo abraza: en el escenario, Charly extrema su ternura para cantar “Cuchillos”, del disco Say No More. “Chau”, dijo cuando terminó la canción. Y Charly se paró y se fue.
El público un poco desconcertado por el corto show pero también entusiasmado con el nivel del encuentro musical, empezó a aplaudir desaforadamente hasta que García volvió a escena con otro set hermoso. “El día que apagaron la luz” fue la canción elegida para el regreso. “Sonó bien, yo ahora tengo oído obsoleto”, bromeó. Luego vinieron “Asesíname” y luego “Canción del 2×3”.
Ahí sí, Charly se paró y se fue para no volver. Pasó un poco más de veinte minutos de espera y el personal del teatro comenzó a desalojar la sala. Charly ya no iba a volver al escenario. Qué importa que no vuelva, después de esos 60 maravillosos minutos de música y amor. Say No More.
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