Tras la publicación de una nota de Tiempo: La Ciudad realizó algunas obras en una escuela porteña que “se cae a pedazos”

Por: Martín Suárez

Se trata del Comercial 35 de Lugano, un establecimiento educativo que hace dos meses viene denunciando falta de agua, peligro eléctrico y olores nauseabundos. Al lugar asisten más de mil estudiantes y 130 docentes.

Durante 60 días, las autoridades escolares del Comercial 35 de Villa Lugano, elevaron varias denuncias sobre las falencias de la infraestructura escolar que sufre todo el edificio. Mampostería que se desprende de los techos, paredes abarrotadas de humedad, residuos acumulados en los alrededores que desprenden olores nauseabundos, falta de agua,y un tablero eléctrico a la intemperie cuya térmica salta cada vez que llueve o se inunda el lugar.
Para que no se moje el tablero, pusieron un «techo» de plástico con una piedra que lo sostiene

Las familias de la escuela ubicada en la intersección de Larrazábal y Av. Roca, están desesperadas porque temen por la seguridad de sus hijos. A inicios del mes de abril, Tiempo publicó un informe con el reclamo de la comunidad educativa y, a las pocas horas, el ministerio porteño inició algunas obras en el edificio.

“El mismo día que salió la nota se comunicaron de la cartera educativa a la supervisión y luego vía jerárquica a la escuela, para solicitar informes y saber cuál era el inconveniente. Así que desde la escuela se volvió a mandar el listado con todos los expedientes de reclamo y de alertas que había venido armando a lo largo de casi dos meses”, contó a Tiempo Patricia Nazar, docente y delegada de UTE del Comercial 35.

La demora de la Ciudad

Lo raro, es que las autoridades del ministerio de Educación, ya conocían las problemáticas edilicias que sufre la escuela pues, durante casi 60 días, la dirección elevó las denuncias a la supervisión y ésta a la cartera que conduce la ministra Mercedes Miguel.

“Enviaron a la cuadrilla de la empresa terciarizada a mirar. El fin de semana pasado estuvieron trabajando aunque todo esto lo tendrían que haber hecho durante los periodos de receso escolar”, agregó Nazar.

La docente detalló que, hasta ahora, colocaron el tablero, terminaron de ajustar los elementos necesarios para poder establecer las dos bombas de agua y colocaron una especie de techo para proteger al tablero de la intemperie.

Las pocas obras realizadas no alcanzan y las familias exigen un pronta solución: “Estamos cansados de esperar. Queremos que vengan a arreglar todo y que no pierdan más tiempo. Nuestros hijos se merecen tener una linda escuela y estar seguros en el lugar que estudian”, exclamó en diálogo con Tiempo Gastón, papá de un estudiante del Comercial 35.

El papá mostró su preocupación por la situación que atraviesa la escuela y señaló que algunas familias se están organizando para que el gobierno porteño se haga cargo de buscar una solución definitiva.

“Queremos que solucionen esto cuanto antes, la escuela se cae a pedazos y funciona todo el día y si no fuera por los profesores que cuidan a nuestros chicos, habrían habido accidentes”, terminó.

Faltan muchas obras

Si bien el ministerio de Educación, tras la publicación de la denuncia en este medio, rápidamente envió una cuadrilla al establecimiento educativo de Lugano, apenas solucionaron temas urgentes, pero el resto de las reparaciones ni siquiera comenzaron.

“Igualmente faltan muchas cosas. Nuestra ilusión era que, como en el informe que hizo la escuela estaban todas las falencias y los riesgos que tenemos cotidianamente, avanzaran con todas las obras pero no fue así. En el caso del laboratorio que tiene el piso en condiciones paupérrimas, dijeron que la solución era levantar todas las baldosas, hacer una carpeta nueva, así que supuse que otra vez más íbamos a estar un tiempo sin el laboratorio que actualmente no podemos utilizar”, suma la docente y delegada Patricia Nazar.

El miércoles pasado, la cuadrilla volvió a pasar y cambiaron los tubos del laboratorio por luces LED, pero el resto de las cuestiones de la escuela que siguen pendientes como por ejemplo: el ascensor hace un año y medio que no funciona y es necesario dado que asisten alumnos con movilidad reducida. Los chicos no pueden acceder a espacios que están en la planta alta, como la biblioteca y la sala digital entre otros.

“El resto de las cuestiones que estaban pendientes siguen a la espera de que el gran impacto que generó la publicación de la denuncia, y que hizo que cambiaran el tablero, no baje la espuma y avancen con las obras que para la escuela son muy grandes, profundas e importantes, y modifican mucho la calidad de la institución en cuanto a lo edilicio”, termina la profesora.

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