Con curaduría de Soledad Aguirre de Chile y Fernando Farina de Argentina, la muestra puede verse hasta el 12 de noviembre en el Centro Cultural Kirchner. Una propuesta que visibiliza los puntos de encuentro entre ambos países.

La muestra rastrea, fundamentalmente, la manera en la que el arte se desarrollaba de forma subrepticia, para sortear durante esas dictaduras la represión y la censura, en la calle y los medios de comunicación alternativos. Artistas, colectivos y familiares de detenidos y desaparecidos se valieron de diferentes estrategias para cuestionar y generar impacto.
“La propuesta tiene que ver con el trabajo sobre la memoria y la historia, y con poder pensar algunos puntos de encuentro entre Argentina y Chile. A lo largo del tiempo, lamentablemente estos países han estado desencontrados. Incluso hubo situaciones de enfrentamientos; en general, producto de las dictaduras. Estos conflictos han llevado a que determinados procesos y experiencias, que fueron compartidas, se silenciaran o invisibilizaran, y eso nos fue llevando a no poder ver las afinidades y los puntos en común. Por eso, nos pareció interesante poder pensar un cruce entre producciones y archivos», dice Farina a Tiempo.
«El Museo de la Memoria tiene archivos de gran importancia en Chile que fueron seleccionados para esta exposición; y también recopilamos archivos de colecciones privadas y públicas de la Argentina. A través de ese material, el recorrido va mostrando ciertos paralelos, ciertas consonancias y acciones en común, y por otro lado ciertas problemáticas que aparecen y se van desarrollando en el tiempo, como la presencia del Fondo Monetario Internacional, por mencionar un ejemplo”, continúa.
Hay una obra interactiva de Fernando “Coco” Bedoya que remite al organismo internacional. En una pizarra puede leerse “+ Deuda – Futuro”. Ahí, sobre ese rectángulo verde, la gente puede escribir con tizas lo que piensa. Algunas de las leyendas que escribió el público en la inauguración dicen: “Gracias, Macri” y “organización para defender nuestros derechos”.
Si bien la muestra se vale de material de archivo, afirma Farina, “no buscamos hacer una exposición de archivo, sino que buscamos que sea un poco menos tradicional, más atractiva, planteando cuestiones históricas y mostrando videos que en algunos casos en Argentina no se conocen porque están muy ligados a la sociedad chilena. Nos pareció importante rescatar ciertas obras y producciones que son bastante novedosas para el público Argentino y mezclarlas con algunas obras o acciones que se desarrollaron acá y remiten a una experiencia y un saber común”, cuenta. Hay obras de artistas como Juan Carlos Romero, León Ferrari y Graciela Sacco.
Y agrega: “Una de las cuestiones más interesantes es que los artistas, muchas veces -y más en plenas dictaduras- se manifiestan de manera sutil y elusiva, no tan explícita. En Argentina, aparecieron grupos como CaPaTaCo (Colectivo de Arte Participativo Tarifa Común), que hacían afiches de dictadores, invitando a que la gente le ponga nombre a esos afiches, una manera de que la gente se exprese en un momento donde era imposible expresarse. Los afiches lo que hacían es dar puntapie iniciales, inclusive hasta protegiéndose en el mundo del arte».
«En Chile, donde la dictadura duró muchísimos años, los artistas salían a la calle o hacían manifestaciones. Eran intervenciones “solamente” artísticas, pero por supuesto que tenían un profundo sentido social y una simbolización política importantísima. Grupos como C.A.D.A (Colectivo de Acciones de Arte) o Mujeres por la vida en Chile fueron sumamente importantes haciendo acciones que no siempre transmitían mensajes de manera directa.de manera directa. Por eso también acompañamos a las producciones con algunos textos que tienen referencias históricas y te van contando a qué remiten las obras”, dice el curador.
La exposición se vale de diferentes obras construidas en soportes de lo más variados. Conviven fotografías, con afiches políticos, serigrafías, videos de manifestaciones artísticas y objetos. Todo va conformando un mapa que remite a la historia de los dos países, pero, afirma Farina, “acá el gran desafío es pensar cómo seguimos, esa es la pregunta que todos nos estamos haciendo».
«La exposición no busca dar un mensaje directo, no estamos haciendo una apología del desastre. Los afiches de Juan Carlos Romero que se ven en la exposición gritan FURIA, y eso refleja un poco la sensación que mucha gente siente y que canaliza de diversas maneras. Habrá que ver cómo lo canalizamos de manera que todos tengamos un futuro mejor”, concluye el curador.
Con entrada libre y gratuita, la exposición, que está organizada en coproducción con el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Santiago de Chile, puede visitarse hasta el 12 de noviembre en el Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151).
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