Ni efeméride ni nostalgia: la memoria como límite democrático en tiempos de retroceso

Por: Matías Leandro Rodríguez

la resolución del Ejecutivo provincial de declarar 2026 como el Año de los Derechos Humanos por la Memoria, la Verdad y la Justicia es una intervención política en un presente marcado por retrocesos, banalizaciones y relativizaciones.

No todos los aniversarios son iguales ni todas las decisiones del Estado son neutras. A cincuenta años del golpe cívico-militar de 1976, la resolución del Ejecutivo provincial de declarar 2026 como el Año de los Derechos Humanos por la Memoria, la Verdad y la Justicia no es una efeméride ni un acto ceremonial: es una intervención política en un presente atravesado por el retroceso discursivo, la banalización del horror y el intento explícito de relativizar el terrorismo de Estado.

No se trata de recordar mejor. Se trata de no retroceder. Porque cuando la memoria vuelve a ser discutida no es por exceso de pasado, sino por déficit de presente. Y cuando el poder empieza a incomodarse con la memoria, lo que está en disputa no es la historia sino el límite.

La Argentina ya recorrió ese camino. Sabe que el terrorismo de Estado no fue una anomalía ni un error trágico, sino un proyecto político, económico y social que necesitó secuestrar, torturar y desaparecer personas para disciplinar a una sociedad entera. No fue producto del caos: fue planificación. No fue obra de monstruos aislados: fue una maquinaria con cómplices civiles, beneficiarios y herederos. Negar eso no es ignorancia: es una toma de posición política.

Por eso esta decisión del gobierno bonaerense no dialoga con el archivo, dialoga con el clima de época. Con discursos que intentan convertir el crimen en opinión, la represión en orden y el ajuste en moral. Con la idea peligrosa de que la democracia puede funcionar sin memoria activa, como si el olvido fuera neutral y la historia no cobrara siempre su precio.

Ese mismo clima es el que vuelve a poner en cuestión otros consensos que también creíamos saldados. Cuando se relativiza la memoria, se habilita algo más profundo: la idea de que hay vidas que pueden valer menos, derechos que pueden recortarse y colectivos que pueden ser nuevamente tutelados, silenciados o expulsados del centro de la escena pública. La historia enseña que el retroceso nunca es sectorial: empieza por algunos y termina alcanzando a muchos.

Foto: Mariano Martino

La memoria no divide sociedades. Divide la mentira. La memoria ordena. Ordena responsabilidades, valores, el sentido de lo democrático. Por eso incomoda. Porque señala culpables, desarma coartadas y deja al desnudo a quienes prefieren una democracia liviana, sin pasado, sin conflicto y sin justicia. Una democracia que tolere el ajuste sobre los cuerpos más frágiles, el encierro como respuesta y la exclusión como método.

No es casual que cuando se relativiza el terrorismo de Estado también se discuta el derecho de las personas con discapacidad a vivir con apoyos y no con encierro, el derecho de quienes padecen sufrimiento psíquico a ser tratados como sujetos y no como objetos de control, o el derecho de mujeres y diversidades a no ser violentadas ni reducidas al silencio. La matriz es la misma: cuando se debilitan los derechos humanos, lo que vuelve es la lógica del disciplinamiento.

Las Madres lo entendieron antes que nadie. Cuando el Estado desaparecía personas, ellas aparecieron. Cuando el miedo gobernaba, caminaron. No pidieron consenso ni permiso. Dijeron lo esencial: nuestros hijos no están. Esa frase simple y devastadora sigue siendo, todavía hoy, la interpelación política más potente que tiene la democracia argentina. Porque no admite relativismos ni eufemismos. Porque no puede ser archivada ni superada.

Esa misma pregunta resuena hoy en otros cuerpos y otras luchas. ¿Dónde están los derechos cuando se recortan apoyos? ¿Dónde está el Estado cuando la respuesta vuelve a ser el encierro? ¿Dónde está la democracia cuando la violencia de género se minimiza o se explica? La memoria no es solo recuerdo del horror pasado: es sensibilidad activa frente a las injusticias del presente.

Por eso siguen incomodando. Porque no permiten cerrar en falso. Porque recuerdan que no hay futuro posible sobre cuerpos desaparecidos ni paz social construida sobre identidades robadas. Porque señalan que cada retroceso en materia de derechos humanos no es una opinión distinta, sino un riesgo concreto. Y porque advierten que cuando el Estado se corre, el pasado vuelve a transformarse en amenaza.

Declarar 2026 como el Año de la Memoria, la Verdad y la Justicia es afirmar que los derechos humanos no son una agenda sectorial ni un residuo ideológico, sino el piso mínimo de cualquier proyecto político que se pretenda democrático. No se ajustan según la coyuntura económica, no se relativizan en nombre del pragmatismo y no se negocian para ganar gobernabilidad. Son un límite. Y los límites, en democracia, no se discuten: se sostienen.

Este año interpela directamente al poder. Porque la memoria no se declama: se ejerce. Se ejerce en la educación que se garantiza o se vacía. En la justicia que avanza o se frena. En el lenguaje con el que se habla de la violencia, del orden y del conflicto social. Se ejerce cuando el Estado decide si va a mirar para otro lado o si va a sostener un límite claro frente al retroceso, también cuando ese retroceso adopta formas nuevas, más sutiles, más administrables.

Acompañar la memoria no es un gesto simbólico ni una concesión moral. Es una decisión política concreta. Implica sostener políticas públicas, defender el juzgamiento de los crímenes del terrorismo de Estado, garantizar transmisión histórica y rechazar sin ambigüedades cualquier forma de negacionismo. Implica entender que la democracia no se consolida con silencios, sino con responsabilidades, y que esas responsabilidades abarcan todos los derechos, no solo los que resultan cómodos.

Compartir

Entradas recientes

El industricidio es una decisión oficial que llegó para quedarse

El gobierno nacional se enorgullece de no tener política industrial. Considera que las fábricas locales…

1 hora hace

Milei-Trump-Lula: el triángulo del verano

Pero la realidad manda, en todos lados, incluso en la Casa Rosada, que no puede…

1 hora hace

Chubut: Torres recibió y congeló $ 540 millones de fondos de la Ley de Bosques

Debían aplicarse en programas de manejo, recuperación y protección de bosques nativos, pero permanecen en…

2 horas hace

Gustavo Barrera, intendente de Villa Gesell: “Nuestro gobernador es el que tiene que poner al presidente del PJ”

Fue anfitrión de la primera conferencia veraniega de Axel Kicillof. Cree que el mandatario tiene…

2 horas hace

Crece el protagonismo de Magario de cara a la interna del PJ bonaerense

La vicegobernadora y Axel Kicillof construyeron un vínculo político de mucha confianza. El 5 de…

2 horas hace

Hasta Milei tiene un lugar en este mundo desquiciado por Trump

El presidente argentino celebró la invitación a una entidad para "resolver los conflictos globales". Semana…

2 horas hace

Cambio de humor: obreros paran y ocupan plantas en defensa de sus puestos de trabajo

En las últimas semanas se sucedieron conflictos laborales en los que los trabajadores respondieron a…

2 horas hace

Se firmó el acuerdo Mercosur-Unión Europea tras 25 años de arduas negociaciones

De la ceremonia participaron los presidentes de Paraguay, Argentina y Uruguay. Lula da Silva no…

2 horas hace

Eduardo Chávez Molina y su equipo: “En otro contexto, con la IA podríamos discutir las horas de trabajo”

Desarrollan una investigación en el Instituto Gino Germani de la UBA que analiza el impacto…

2 horas hace

De Allende a Maduro: la hoja de ruta del Imperio

La situación interna del Chile de 1970 y la de Venezuela en 2026 son muy…

3 horas hace

Proponen incorporar la figura del “ecocidio” al Código Penal argentino

Tras los incendios en Chubut, la senadora Edith Terenzi pide tratar el proyecto en extraordinarias.…

3 horas hace

Mario Santucho: “Estamos ante una ultraderecha que tiene la iniciativa histórica”

El periodista y escritor explica su tesis de la “posdemocracia” y sostiene que sólo es…

3 horas hace