Asegura que podría entorpecer la investigación. Reclamó además el apartamiento de la jueza interviniente en la causa, ya que su hijo integra el gabinete de Julio Garro. El relato de uno de los chicos.

«Atento al comportamiento desplegado por Juan Ignacio Buzali en el acontecer de los hechos, quedó demostrado su desprecio total por el derecho, poniéndose en fuga luego de atropellar a las víctimas, esto constituye un peligro cierto de fuga», señaló el letrado Martín De Vargas en su presentación.
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«La existencia de funcionarios públicos asistiéndolos» demuestra que «existe entorpecimiento en la investigación, ya que han utilizado influencias para evitar ser detenidos y también evitar el control de alcoholemia», agregó.
«Dada la existencia de esos peligros procesales, para asegurar la finalidad del proceso penal» De Vargas solicitó al juez de garantías «que pida la detención de Buzali».
El abogado también reclamó el apartamiento de la jueza interviniente en la causa, Marcela Garmendia -titular del Juzgado N° 5 de la capital bonaerense-, ya que su hijo, Juan Manuel Martínez Garmendia, integra el Gabinete municipal de Julio Garro, al igual que Carolina Píparo y que Darío Ganduglia, y se debe evitar la pérdida del «carácter objetivo e imparcial del juzgador».
El testimonio de una de las víctimas
«Me embistió y me voló de la moto. El auto se fue con mi moto enganchada por cuatro cuadras», contó a C5N Luis Lavalle, el joven de 23 años que iba en la moto y que sufrió un fuerte golpe en la cabeza tras el choque.
“Venía por la calle 21 y doblé para la calle 39. Yo iba atrás de todas las motos, volteé a ver quién venía y había un auto atrás mío, que era el de Píparo. Ahí me embistió y me voló de la moto”, señaló y recordó que “el auto se fue con mi moto enganchada por cuatro cuadras”. El joven denunció que no fue asistido por el SAME y que tuvo que ser trasladado al hospital por el padre de un amigo.
Los jóvenes venían de la quema de muñecos tradicional de La Plata. Píparo aseguró que se trataba de “motochorros” que ya la habían robado minutos antes y que la habían vuelto a interceptar, pero el joven lo desmintió: “Ni yo ni mis amigos somos ningunos chorros, somos todos trabajadores», aseguró el joven, que trabaja de día en un lavadero de autos y por la noche es repartidor de pizzas. “Me siento mal porque es una injusticia. Quiero que se aclare todo y haya justicia”, manifestó.
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