El acceso a la salud cada vez más difícil para la clase media y baja

Por: Alfonso de Villalobos

Durante el mandato de Cambiemos las cuotas de las prepagas subieron 22 puntos por encima de la inflación y los medicamentos, 25. La facturación de los laboratorios e importadoras casi no se vio afectada.

La suba de los precios de los medicamentos coincidió con una reducción de la cobertura de las obras sociales y en especial el PAMI. De este modo, al tratarse de un bien inelástico, el peso del ítem salud sobre las economías familiares se ha visto incrementado sensiblemente.

Estas son las principales conclusiones de un informe elaborado por el Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV que, por caso, destaca que el incremento de las tarifas de la medicina prepaga llegó hasta un 165,3% desde enero de 2016 contra una inflación acumulada en el período del 143,3%.

En este punto es necesario destacar que las tarifas de este servicio son consideradas de carácter público y por lo tanto necesitan ser autorizadas por el Poder Ejecutivo. Por eso su evolución no es apenas fruto del denominado mercado sino que resulta de una política consciente del gobierno.

El mismo estudio realiza una comparación con la evolución de los salarios medidos por el RIPTE y arroja como resultado que el peso de la cuota sobre el salario familiar ascenderá en diciembre de este año al 29,3% cuando en enero de 2015 equivalía  a un 25% del salario.

Por el lado de los remedios, el Observatorio señala que el precio de la canasta de 123 medicamentos, por ellos seleccionada, creció un 187,9% entre noviembre de 2015 y noviembre de este año contra una inflación del 163,2%.

En la comparación con la evolución de tres formas de ingresos de los sectores más relegados de la sociedad surge que, el salario mínimo vital y móvil perdió un 33,5% de poder de compra de medicamentos mientras que la AUH resignó un 30,1% y la jubilación media un 18,4%.

A pesar de esta realidad la facturación de las compañías farmacéuticas no sufrió afectaciones sensibles. El estudio incluye la evolución de la facturación en moneda local de los laboratorios nacionales y de las importadoras de medicamentos. Allí surge que, entre el primer semestre de 2017 y el de este año, los primeros incrementaron su facturación en un 17,3% mientras que, por el lado de la reventa de importados, la suba llegó hasta un 26,4%. En este segundo caso, según la UNDAV, la suba superó al promedio y la inflación.

Este indicador sirve para dar cuenta del carácter inelástico de los medicamentos que, al ser productos de extrema necesidad, no pueden relegarse en los consumos familiares.

Con todo la situación puede ser muy diferente según el caso ya que la suba de precios también se caracteriza por una enorme dispersión. Por ejemplo, los remedios para tratamientos de tiroides sufrieron en tres años incrementos del 320% (421% los importados) y los ansiolíticos de un 317% (456% en el caso de los importados).

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