Tras diez días en Argentina, la misión técnica del Fondo Monetario finalizó la tercera revisión del acuerdo vigente y emprendió el regreso a Washington, donde está la sede del organismo multilateral, para redactar el llamado “staff report” que elevará al directorio del FMI.
“Una misión técnica del FMI encabezada por Joyce Wong, en el marco de la tercera revisión del programa respaldado por el Servicio Ampliado del FMI (SAF) para Argentina, concluyó el martes en Buenos Aires”, señaló el organismo en un breve comunicado.
No hay fecha aún para que el directorio del FMI discuta este reporte de sus burócratas. Si es aprobado, el organismo desembolsará inmediatamente U$S 900 millones. Se descarta el ok de la conducción del Fondo, que ha hecho de la protección del gobierno de Javier Milei una política permanente, al compás del respaldo del gobierno de Donald Trump. Estados Unidos es la voz dominante en las decisiones del FMI.
Superávit fiscal cuestionado
Hubo dos aspectos de las cuentas del gobierno que interesaron el equipo que dirige Wong: el estado de las cuentas fiscales y el nivel de las reservas en manos del Banco Central.
Respecto del primero, el gobierno no alcanzó los objetivos a pesar de que fueron flexibilizados en la segunda revisión, de mayo pasado. Entre enero y junio de este año acumuló un superávit primario de $ 6,29 billones cuando la meta era de $ 6,86 billones. La diferencia de $ 573.974 millones equivale a 0,1% del PBI, con lo que el superávit quedó en el 0,6% del producto cuando el objetivo firmado era llegar al 0,7%.
Conviene recordar que el directorio del Fondo autorizó en mayo una fuerte reducción del superávit, al bajarlo desde $ 8,46 billones –que era el objetivo original de abril de 2025– a la meta vigente, de $ 6,86 billlones. Equivale a un achique del superávit del 19%.
Para todo 2026, el acuerdo vigente contempla un superávit primario del 1,4% del PBI. Este resultado está en entredicho dada la caída persistente de la recaudación, por la recesión económica, y las mayores dificultades que tiene el Palacio de Hacienda para profundizar el ajuste y así compensar los menores ingresos fiscales.
Adrián Ravier, vocero de Milei, aseguró que el gobierno pedirá un “perdón” al FMI (waiver, en la jerga del sector) por el incumplimiento, con lo que el directorio del FMI se sentiría satisfecho.
Reservas: así cualquiera llega
En relación con las reservas del Banco Central, el Ministerio de Economía divulga que sobrecumplió la meta, pero eso solo fue posible después de que el FMI la redujo drásticamente. En la revisión de mayo decidió que al 30 de junio (apenas un mes y monedas después) las reservas netas (una contabilidad específica del FMI) debían ser de -U$S 8600 millones, es decir negativas, cuando hasta ese momento el objetivo era de U$S 3200 millones positivos. La diferencia entre uno y otro límite es de U$S 11.800 millones.
De acuerdo con la contabilidad del FMI, al 30 de junio el BCRA acumuló reservas netas negativas por U$S 3111 millones. Es decir, sin el recorte de mayo, al gobierno le hubieran faltado U$S 6300 millones para alcanzar el objetivo, describió el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Mientras la misión del Fondo estaba en Buenos Aires, la ex número 2 del Fondo, Gita Gopinath, dijo que el gobierno de Milei debería comprar más dólares y mantener el cepo en los niveles actuales (para empresas) con lo que cuestionó el plan del ministro Luis Caputo de obtener esos dólares mediante préstamos garantizados o la activación de los «swaps» con EE UU o China.
Por otro lado, el gobierno superó también la meta de compra anual de U$S 10.000 millones ya que las adquisiciones del Banco Central superaron los U$S 14.200 millones.