La propuesta es bajar las retenciones y el impuesto al cheque, entre otros tributos "distorsivos", y que más asalariados paguen ganancias, eliminar el régimen del monotributo y ampliar el IVA a todos los productos y servicios.

Se trata de una idea que coincide con lo que la Casa Rosada viene realizando en concreto. Desde hace siete meses que la recaudación cae en términos reales (descontada la inflación) por la reducción de tributos a esos dos sectores, además de la fuerte caída de la actividad económica.
Bajo la conducción del Ministerio de Economía, que dirige Luis Caputo, la administración ultraderechista ya redujo las alícuotas del impuesto a los bienes personales; de los impuestos internos que aplican sobre bienes de lujo, como aviones, yates y autos de alta gama; los aranceles a la importación y las retenciones que gravan las exportaciones.
A ello se le suma que el presidente Javier Milei ha asegurado que “toda la economía debería ir hacia el RIGI”. Una de las características de este régimen especial para inversiones es que reduce los tributos que deben pagar las empresas.
Por otro lado, Milei anunció la semana pasada nuevas reducciones de las alícuotas de las retenciones a las exportaciones de los principales productos agrícolas y de algunos industriales, hasta que lleguen a cero.
El informe técnico que acompañó la aprobación de la segunda revisión del actual acuerdo vigente entre la Argentina y el FMI, publicado en el último fin de semana, el Fondo aprueba este camino emprendido por el gobierno de Javier Milei y propone ir más a fondo.
Así, con el argumento de que se trata de “impuestos distorsivos”, el organismo multilateral que dirige la búlgara Kristalina Georgieva, plantea una reforma tributaria que reduzca el impuesto al cheque y las retenciones.
El agujero fiscal que provocaría semejante decisión sería cubierto, en el plan del FMI, por una mayor carga tributaria sobre asalariados, trabajadores en general y el conjunto de la población.
Según esta propuesta, el gobierno debería aspirar a alcanzar la meta de que el 20% de los asalariados pague Ganancias, «como en 2019», dice, cuando actualmente lo hace alrededor del 6%. Además, se debería eliminar el régimen del monotributo y quienes se encuentran en él pasar a pagar ganancias e IVA; y eliminar las exenciones o reducciones a la aplicación del IVA, como sucede en la actualidad con los alimentos y los libros, por ejemplo, y aplicarles directamente el 21% que pagan la mayoría de bienes y servicios.
El FMI acompañó la propuesta de “medio plazo” con cálculos cuya base se desconoce y que arrojaría que la mayor carga sobre las espaldas de la población podría generar ingresos adicionales equivalentes a hasta el 3,3% del PBI. La contracara de eso es que la reducción de impuestos a ricos y empresas podría ser de la misma magnitud.
El gobierno ya se comprometió ante el Fondo a presentar antes de fin de año una propuesta para modificar el régimen impositivo nacional que, qué duda cabe, tendrá esa impronta. Para avanzar en la reforma usará el anzuelo de que casi la mitad de los “nuevos” recursos irán a las arcas de las provincias.
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