A través del documental El silencio de los otros supieron que Slepoy era hincha de Lanús, aunque ya había sido declarado socio ilustre en 1997. Ahora decidieron hacerle un homenaje visible y se inauguró un tótem en el polideportivo para que todos conozcan su trayectoria como jurista y su corazón granate.

«Ha sido un defensor de la Jurisdicción Universal, para permitir el juzgamiento de los crímenes perpetrados por las dictaduras de cualquier país. Fue iniciador de los juicios a los genocidas argentinos en España cuando no se podían hacer aquí. Colaborador en las investigaciones sobre las niñas y niños apropiados por la dictadura militar, llevó adelante hasta su muerte la investigación y el juicio por los desaparecidos del franquismo», puntualizó Lanús los motivos del homenaje. Y agrega: “Y por supuesto, fue hincha fanático del Grana desde 1997″.
También fue el impulsor del histórico juicio que en España se llevó a cabo contra responsables del terror en Argentina, debate en el que representó a las víctimas y sus familiares. El documental El silencio de los otros, disponible en Netflix, muestra bien el trabajo y el acompañamiento de Slepoy para lograr que se juzgara en Argentina a los responsables de los crímenes del franquismo. Ese documental fue el disparador de esta iniciativa. “Los que somos hinchas de Lanús vimos en esa película que en el despacho de Carli, en su biblioteca, había una taza con el escudo de Lanús. Puede parecer insignificante para cualquiera, pero a nosotros nos movilizó. Empezamos a averiguar y ninguno de sus compañeros tenía idea de la relación con Lanús. Hasta que contactamos a su familia, a sus hermanas Norma y Silvia”, cuenta Silvia Salcedo, integrante de la subcomisión de derechos humanos del club.
A través de ellas se enteraron que no sólo era fanático de Lanús porque su padre lo llevaba desde muy pequeño a la cancha sino que en 1997 había sido declarado socio ilustre del club, a través de una carta firmada por el expresidente Emilio Chebel, a pedido del dirigente gremial Víctor De Gennaro. Además de la carta, le obsequiaron el tablón de la vieja cancha por su trayectoria en la defensa de los derechos humanos, era socio ilustre. “Entonces nos preguntamos -sigue Silvia Salcedo- cómo puede ser que tengamos un socio ilustre y que no lo sepamos nosotros. Teníamos que hacerlo conocido dentro del club, lograr un homenaje físico, volverlo visible. No una carta archivada”. Desde el jueves hay un tótem de dos metros de altura, con tres caras: en una está la foto de Carlos junto a ese tablón que le regaló el club, en otra costado tiene su semblanza como jurista y en la última está transcrita la carta por la que fue nombrado socio ilustre hace 23 años. En la inauguración estuvieron presentes las dos hermanas de Carli y también distintas personalidades de los organismos de derechos humanos de la zona Sur del Gran Buenos Aires, además del presidente del club Nicolás Russo y compañeros de militancia de Slepoy.
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