“El ojo que escribe” de Felipe “Yuyo” Noé, de las imágenes a las palabras

Por: Tomás Villegas

El reconocido artista visual realiza un recorrido por su propio mundo en una suerte de autobiografía intelectual que abarca desde su rica experiencia como lector a la teorización sobre su propia producción artística en “El ojo que escribe”.

En un sentido casi inverso al de Dylan Thomas, quien sostenía eufórico que las palabras le arrojaban colores, desde una temprana edad, fueron las imágenes (una simple mancha en la pared o una reproducción enfrentada ad infinitum de dos simples espejos) las que enviaban al reconocido artista visual Luis Felipe “Yuyo” Noé al mundo de las palabras, esos signos que suelen colmarse a sí mismos.

En El ojo que escribe, su último libro publicado a través de la editorial Ampersand, pasa revista por su historia personal como artista y teórico, obsesionado, como supo estarlo siempre, por esa forma informe en permanente devenir que denominó, desde los años sesenta, el caos.

A decir verdad, El ojo que escribe es menos un texto de las lecturas que moldearon la vida de un lector –un recorrido por la experiencia lectora de Noé– que una suerte de –si es que estos rótulos sirven de algo– autobiografía intelectual.

Contrarrestando opiniones acerca de la supuesta torpeza de Cézanne a la hora de escribir sobre su obra –refunfuños proferidos, en principio, por el poeta alemán R. M. Rilke– Noé escribe, fundamentalmente, para exhibir el reverso opuesto de aquella –aparente– incapacidad: demostrar, con la transparencia de una prosa segura de sí misma que sabe, y muy bien, como “teorizar” sobre su proceso creativo.     

Claro que El ojo que escribe retoma escenas inaugurales en la vida del pintor. En principio, la influencia del padre, Julio, a quien está dedicado el libro; hombre recto, reconocido antologista y lector voraz que llegó a comprar cinco libros diarios durante un tiempo considerable.

Por otro lado, el trabajo de Yuyo como joven periodista y crítico de arte, y la exposición (la primera, de hecho) en la que, gracias al espaldarazo de un maestro temprano, Horacio Butler, se halló, un 5 de octubre de 1959, con su destino de artista.  

El ojo que escribe y un acercamiento al mundo del caos

Más allá de estos biografemas, Noé repasa su producción literaria-ensayística y siguiendo la estela de, entre otros, Nietzsche, propone un acercamiento a la noción de caos.

En cierto sentido, asegura, la tan mentada “voluntad de poder” profesada por el filósofo alemán no supone un poder o un aplastamiento sobre el otro, sino, por el contrario, la facultad –la potencia– de asumir el caos que es constitutivo de cada uno de nosotros.

“No hay ninguna cosa que exista de una vez y para siempre que no esté en permanente devenir” –escribe el autor en la introducción–. “Y lo digo motivado por el núcleo fundamental que ha movilizado mi visión del mundo y del Gran Todo que nos desafía, o sea, del caos que constituimos los seres humanos desde que existimos y que continuamente enfrentamos de manera individual para poder estructurarnos a nosotros mismos”.  

Lector precoz, Noé comenzó la aventura lectora por influencia familiar y, sobre todo, paterna. La isla del tesoro, de Stevenson, y El libro de la selva, de Kipling, fueron algunas de sus lecturas infantiles de cabecera. Pero fue particularmente a través de las imágenes y las pinturas que, sumido en el turbulento ambiente de su infancia (la Guerra Civil Española, el fin de la Segunda Guerra Mundial, las bombas nucleares, el advenimiento del peronismo), pudo “hallar consuelo dentro de lo tormentoso”. A los trece, también escribe.

El niño Yuyo dibuja caricaturas y, a su vez, escribe “libros” reducidos a un título, a unas breves líneas. A esa edad, joven aunque no inocente, redacta un texto de atendible argumentación en defensa de Picasso.

El ojo que escribe descansa sobre la capacidad del pintor para pensar su arte y las aristas del proceso creativo. Con una cuantiosa bibliografía ensayística y filosófica detrás, Noé hace gala de una vida subsumida por el arte, dejando en claro que la pintura supone, en sí misma, una forma de lectura.

Animarse a interpretar –a leer– el sentido latente que los colores le arrojaron desde joven (un sentido tan ubicuo como oculto) probablemente sea el modo más civilizado de afrontar el tan mentado caos, que atenta, persistentemente, contra toda pretendida unidad, contra toda coherencia cristalina. El  mismo que postula el irresoluble yo es otro rimbaudiano y que, con prepotencia de trabajo –y de talento– hay que atreverse a asumir.    

Compartir

Entradas recientes

Israel avanza en la ocupación del sur del Líbano

El ministro de Defensa confirmó la destrucción de cinco puentes sobre el río Litani. El…

42 mins hace

Tiempo Argentino, presente en la marcha del 24 de Marzo con una edición especial

La cooperativa Por más Tiempo estará en la calle junto al pueblo con un puesto…

12 horas hace

Roberto Baschetti, sobre los civiles del Partido Militar: «Combinaron cargos con actividad privada para enriquecerse»

El autor del libro "Complicidad civil en las dictaduras cívico-militares del ’55 al ’83” habla…

12 horas hace

A 50 años del golpe, una masiva marcha llegará a Plaza de Mayo para “que digan dónde están”

Los organismos esperan una convocatoria aún mayor a la del año pasado, que fue la…

14 horas hace

El presupuesto del Banco de Datos Genéticos cayó casi 60%

“El ajuste se ejecutó con fuerza en los gastos de funcionamiento (bienes de capital y…

17 horas hace

Denuncian la desaparición del periodista David Cantarino

Cantarino investigaba el caso Libra y había denunciado amenazas. Su esposa radicó la denuncia ante…

17 horas hace

Enseñar a pescar sin caña y en el desierto

El gobierno elimina el Salario Social Complementario y lo reemplaza por cursos en empresas. La…

18 horas hace

24 de Marzo, desde La Paternal a Plaza de Mayo, con las huellas de la lucha

Uno de los grupos que integra la red de artistas La Gran Paternal realizó una…

18 horas hace

Domus Artis Inmersivo, algo más que un espacio para escuchar música de otra manera

El espacio cultural ubicado en Villa Urquiza, creado por Vanesa Ruffa y Francisco Huici, cumple…

19 horas hace

Murió Rómulo Berruti a los 88 años

El deceso del periodista especializado en cultura y espectáculos se produjo por razones que aún…

19 horas hace

El Indio Solari convocó a la Vigilia por la Identidad en Plaza de Mayo

El ex cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota invitó a sus seguidores…

19 horas hace

Joaquín Levinton: «Quiero un holograma como el de Cerati, así puedo cobrar sin trabajar»

El cantante de Turf se refirió al uso de hologramas en la música.

20 horas hace