Que todo lo simbólico de este partido haya ocurrido con esta selección obliga a una revisión. Solía decirse de estos jugadores que no tomaban posición por cuestiones que excedieran al fútbol, sean sociales o políticas. Y hasta generó un impacto la visita a Trump del plantel del Inter Miami campeón de la MLS, con Messi a la cabeza y también De Paul, justo unos días después del inicio de la guerra en Irán. A su vez, tampoco había intervenciones en la disputa del gobierno contra la AFA y el propio Chiqui Tapia. Durante los amistosos de fines de marzo, previos al Mundial, el propio De Paul habló sobre del tema sin subrayar ningún hecho puntual. «A veces somos un país que, en cambio de unirse, muchas veces destruye o genera polémicas. Que quede claro que nosotros somos jugadores de fútbol y venimos a jugar al fútbol, nosotros no hacemos política, no entendemos de esos lugares», dijo.

Aunque mantuvieron esa línea con la bandera, la acción tenía sus efectos en la política. Y construía un orgullo quizá nuevo para algunos sectores más politizados que los miraban de reojo. Messi, incluso, no habló de la bandera, dijo que no se había dado cuenta de que la habían sacado, pero en un diálogo con Mati Pelliccioni, habló de una manera en la que no suele hacerlo: «Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente —le dijo—. Los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar. Que hay gente que la pasa mal, como decís vos, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes, que la vive peleando, que es la vida nuestra, lo que nos tocó siempre«. En un partido especial, faltaba que el capitán se acordara de aquellos que pueden encontrar algo de felicidad en el fútbol.

El orgullo por la bandera más simbólica: "Las Malvinas son argentinas"

Lo Celso no habló de manera pública, pero lo hizo su padre, Juan, que estaba emocionado. En una breve charla con Cadena 3, antes del partido, Juan había dicho: «Argentina tiene historia. Acá juega gente soberana, hay patria, todo eso está en juego también» . Y luego, al regresar al país, contó que había recibido mensajes desde distintos países a partir de la bandera que había mostrado su hijo. «Empecé a recibir mensajes de personas con las que hacía décadas no hablaba», reveló con orgullo y recordó que la guerra había ocurrido cuando él estaba en la escuela secundaria, por lo que ese recuerdo lo atravesaba. «Fue un mensaje muy sano y movilizante», dijo Juan.

Y es que si bien los jugadores nacieron después de la guerra, son hijos de quienes la vivieron, posiblemente también de padres clase ’62. Son los hijos de la guerra. Igual que su padre, Gio Lo Celso estaba feliz con todo lo que había pasado con el trapo. Después de no haber jugado un solo minuto en Rusia, de quedar afuera de Qatar por una lesión y de mirar casi todo este Mundial desde el banco, merecía su momento de gloria, de reconocimiento popular a su aporte de todos estos años en la selección. Ese lugar de leyenda inesperada se lo dio haber sido quien recogió el trapo que lanzaron unos hinchas desde la tribuna. Fue otro su rol en el grupo. Fue el estandarte involuntario y orgulloso de una consigna que unió a un país más allá del fútbol. Se transformó en bandera . Queda en los libros y en la calle, que no olvida.

El orgullo por la bandera más simbólica: "Las Malvinas son argentinas"
Foto: Xinhua

Con Lisandro hay una historia menos contada, que es la de la segunda bandera de Malvinas en Atlanta. Y sobre la que nadie había advertido hasta que apareció un video con un seguimiento de Messi en el partido con los ingleses. Esa cámara que se mantiene sobre el capitán es la de Antonio Prods, que subió la filmación a su canal de YouTube. En el momento del festejo, cuando a Messi lo suben en andas, se ve en el fondo una bandera argentina de Malvinas en la que se lee: «Nuestras». Es la misma que apareció luego en los festejos en el vestuario y que Lisandro tenía puesta como una capa.

¿Quién había llevado esa bandera? Era otro misterio, el mismo que envolvía a la bandera de Lo Celso. Ninguno de los hinchas que la había llevado quiso hablar. «La pintó el primo de mi cuñada, es un pedazo de sábana de hotel!!», publicó en X la usuaria @Milo20154 junto a una foto. Era el trapo colgado sobre un televisor, en una especie de living donde se ven unos bolsos, una lámpara de pie, un par de zapatillas, cargadores de celular, una mesita de vidrio que tiene apoyada una botella de agua fría y un control remoto. La respuesta, en realidad, iba dirigida a la socióloga Sol Montero, que había preguntado lo que se preguntaban todos: ¿quién pintó esa bandera?, ¿en qué momento consiguieron la tela y la pintura?, ¿a quién se le ocurrió la idea?

Un rato después, con tantas reacciones, pedidos de notas y también incluso de gente que en realidad rogaba que no dijera más nada para cuidar a los autores, Mía/@Milo20154 volvió a postear una foto con el trapo desplegado en el piso. «BASTA PORFA jja no va a salir a dar ninguna nota por vergüenza y porque no quiere problemas!!! les dejo otra foto de recompensa», escribió.

El orgullo por la bandera más simbólica: "Las Malvinas son argentinas"
Foto: @CONMEBOL

Los autores de la bandera más relevante del fútbol argentino no quisieron hablar con nadie. Solo lo hicieron a través de terceros para contar la historia. Dijeron primero que eran pibes de Mataderos, luego que eran un grupo de Villa Luro y por último que eran de Fuerte Apache. Según contaban cerca de ellos, al menos al principio la idea era despistar. Pero cuando se estaba por cumplir un mes desde el partido contra Inglaterra, el presidente de la AFA, Chiqui Tapia, dijo en una charla con TyC que habían sido los de Fuerte Apache.

«Habíamos leído algunas manifestaciones públicas de que no se podía ingresar banderas ni nada —dijo el dirigente—. Esto fue algo de la gente. Sí sabemos quiénes fueron los pibes porque después te enterás. Fue un grupo de pibes de Fuerte Apache, que tienen referencia con uno de los jugadores del plantel, lo conocen. Surgió así, nunca se preparó nada». Después de reivindicar que con el partido se instaló en la agenda diplomática del mundo a Malvinas y que en más de 30 países se empezaron a preguntar por qué las llaman «Falklands» si son argentinas, Tapia interpeló a los periodistas: «Si te hubiera tocado jugar ese partido para la selección argentina y la gente te expresa con esa bandera lo que siente, ¿vos que hubieras hecho?, ¿la dejas en el piso o la levantás? Yo la levanto, porque somos argentinos y estamos orgullosos».

Para Tapia, como para muchos, ese partido con Inglaterra había sido la final. Por el desgaste, por lo emocional, por todo lo que contuvo. Unos días después, Thiago Almada, que nació y creció en Fuerte Apache, partido de Ciudadela, confirmó que eran amigos suyos los que llevaron el trapo al estadio de Atlanta. Pero a un mes del episodio, los nombres de los autores se mantenían en el anonimato, aunque había fotos y videos que los mostraban, la mayoría filmados de casualidad, uno de ellos del streamer Speed.

El otro misterio era saber dónde quedaría guardado el trapo. Al día siguiente del partido, en una historia de Instagram, Patricio Auber, que es uno de los mozos de la selección, publicó su foto con la bandera. «A quien corresponda… Está en buenas manos!», escribió. La había guardado para la delegación, pero no se la iba a quedar él. Cuando estaba por cumplirse un mes del partido, el jueves 6 de agosto, hubo una reunión de la Liga Profesional de Fútbol que presidió Chiqui Tapia. Esos encuentros se filman por indicación del presidente, después de la polémica que surgió por el título adjudicado a Rosario Central en 2025. Pero en esta reunión Tapia pidió que se deje de filmar y que los participantes guardaran sus teléfonos. Buscó algo bajo el escritorio al que estaba sentado y sacó el trapo de Malvinas. Volvió a pedirles reserva a todos los dirigentes. En ese encuentro se definió que el 15 de julio sea el Día de las Selecciones Nacionales de Fútbol. Y anunció que la bandera sería entregada a excombatientes.

El orgullo por la bandera más simbólica: "Las Malvinas son argentinas"
Foto: @CONMEBOL

Al cierre de este libro todavía se discutía adónde se iba a llevar, en qué lugar se iba a exhibir. Tapia quería llevarla a Río Grande, en Tierra del Fuego, para que ahí sea cuidada. Otros dirigentes sugirieron que fuera parte de un museo de la AFA. O incluso que siga en Ezeiza. El destino todavía está abierto. Pero el manto sagrado está bajo cuidado. «