La casualidad quiso que compartan inicial, la inicial del apellido. Keynes, John Maynard; Kicillof, Axel. El gobernador, por si faltaba algo, es un economista de largo recorrido académico y especializado —otro tributo a la combatida letra ‘K’— en las tesis keynesianas. En sus visitas a las provincias, Kicillof suele presentar su libro De Smith a Keynes (Siglo XXI). El todavía-no-candidato lo usa como disparador para discutir la economía mileísta: lo trae al presente para contrastar las definiciones de Adam Smith con las prácticas efectivas del tándem Milei-Caputo.

Kicillof recurre al libro cuando busca reponer el debate sobre el Estado y su incidencia en la actividad económica. “La idea de que el mercado y el capitalismo pueden funcionar sin Estado es una enorme estafa”, dijo a mediados de abril, durante una visita de pocos días a España. En esa oportunidad sostuvo que la política de Milei demostraba la presencia permanente del Estado en la economía argentina, pero —remarcó— “para garantizarle la rentabilidad al negocio financiero y a los grupos concentrados”.

Kicillof leyó y enseñó mucho al cultísimo lord británico John Maynard Keynes: el egresado de Eton y Cambridge considerado un timonel impar —intelectual, técnico, estratega— para las crisis circulares del capitalismo. El mandatario de la PBA, probablemente, nunca hubiera imaginado que en la Argentina llegaría a gobernar un presidente economista liberal-libertario y anti-estatalista que define a Keynes como “un genio del mal” y “un brazo ejecutor de lo siniestro”.

Pero Keynes, sin embargo, está de regreso. Y eso ocurre más allá de lo que repitan en un país del hemisferio sur subordinado por la deuda, con una sociedad que pasó por la experiencia disciplinante de una inflación (muy) alta.

El alcalde demócrata de Nueva York, Zohran Mamdani, expuso la vigencia de Keynes y de algunas de sus recomendaciones en una reciente entrevista que le hizo el diario español El País, del Grupo Prisa. En esa conversación abogó para que el Partido Demócrata priorice en los próximos años políticas para “mejorar materialmente la vida de la clase trabajadora”. Medidas como las que se llevaron adelante —arriesgó— “en tiempos de Franklin Delano Roosevelt”.

El regreso de Keynes: el disparador para discutir la economía libertaria

“Hoy algunos dirían que son ideales poco realistas, pero fueron la columna vertebral de un partido (por el Demócrata) que movilizó a todo el país en un momento de enorme desigualdad, muy parecido al actual”, planteó Mamdani en la entrevista. (Se refería a las decisiones que tomó Roosevelt, casi un siglo atrás, para crear empleo y motorizar la demanda.) Agregó que lo decía como alcalde “de la ciudad más rica del país más rico de la historia”. Pero advirtió que, en la NY de estos tiempos, “una de cada cuatro personas vive en la pobreza”.

Mamdani mencionó entonces “programas públicos como la Seguridad Social”, que en los Estados Unidos de los años ’30 —recordó— “fueron acusados de intentar sovietizar la economía”. Señaló que implementar políticas de esa naturaleza y esa escala no sería ajeno a la historia de EEUU, sino que, más bien, estaría en sintonía con su propio pasado. “En realidad, sería un EEUU muy estadounidense”, graficó.

“Muchas de las cosas que hoy consideramos normales fueron demonizadas cuando se propusieron por primera vez”, subrayó el alcalde, cuya gestión (lleva ocho meses en el cargo) alcanzó en agosto el 69% de imagen positiva.

Según Mamdani, la clave para gobernar sin el entusiasmo del establishment partidario (o directamente contra su deseo) es “cumplir las promesas”. “En Nueva York demostramos cómo es la política que pone a los trabajadores en el centro. Significa guarderías públicas, autobuses más rápidos, crear una red que permita distribuir alimentos más baratos”, enumeró.

La alusión a las tesis de Keynes está en el aire, pero también en la agenda del mundo. Mientras en Estados Unidos están obsesionados por el impacto inflacionario de los conflictos armados en los estrechos de Ormuz y el Bab el‑Mandeb (por su incidencia en el comercio global de petróleo), la figura de Keynes será el centro de un congreso internacional.

“Keynes year 2026” (“2026 el año de Keynes”) es el título de un evento de alcance global que se realizará la semana próxima en México. Es organizado por dos universidades públicas del país azteca -la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana- junto a un think tank global que promueve la heterodoxia económica -el Institute for the New Economic Thinking- más la OXFAM, red de ONGs que combaten el hambre, la desigualdad y la pobreza.

El regreso de Keynes: el disparador para discutir la economía libertaria

A raíz de dos efemérides (en 2026 se cumplen 90 años de la publicación del famoso libro de Keynes Teoría general del empleo, el interés y el dinero más 80 años de su fallecimiento), el seminario internacional “Keynes 2026” involucrará a economistas de todo el mundo -algunos que ya son personalidades globales como el coreano Ha-Joon Chang- para debatir “la relevancia, crisis y transformación del pensamiento keynesiano”, según consigna la convocatoria.

A lo largo de una semana de conferencias (con formato híbrido), los disertantes se preguntarán, entre muchas otras cosas, por cuestiones actuales y de impacto para la Argentina como el modelo financiero de Perú, la crisis del neoliberalismo, el abordaje de Keynes en la República Popular China, si existe un “keynesianismo militar en Gaza” y el debate planetario por un nuevo Estado de Bienestar.

Mientras todo eso ocurra en México, un argentino especialista en Keynes -el gobernador Kicillof- estará en Nueva York para exponer en la Universidad de Columbia y participar -probablemente junto al mandatario español Pedro Sánchez- de un evento organizado por el alcalde demócrata Mamdani junto a la Global Progress Foundation. Será el próximo martes. “El futuro de Argentina en un orden global cambiante”, es el título de la conferencia de Kicillof, quien además mantendrá reuniones con fondos de inversión.