El regreso triunfal de Stereolab y su magia retrofuturista en el C Art Media

Por: Nadia Díaz

Una exploración musical en Buenos Aires que viajó desde el pop francés hasta la bossa nova, pasando por el kraut-rock, el rock pesado y el jazz. El llamado "Avant-pop" en su máxima expresión.

El C Art Media fue escenario de una inusual alquimia musical el martes 2 por la noche. Sintetizadores analógicos, voces magnéticas, guitarras eléctricas, caja de ritmos, percusión y hasta un trombón se conjuraron en inglés y en francés para que miles de fans por fin vieran realizada su fantasía: presenciar la magia de Stereolab en vivo. Después de un cuarto de siglo, la banda anglo-francesa de culto de los ’90, para quienes cualquier definición de género es insuficiente, regresó al país con todo el esplendor ecléctico y retrofuturista que los inscribió en los anales de la música alternativa-experimental, y que hoy retoman como si nunca se hubieran tomado un hiato de una década, como si existieran fuera del tiempo, ubicuos.

El ensamble de la vocalista francesa Lætitia Sadier y el guitarrista inglés Tim Gane, junto a Andy Ramsay en batería, Joseph Watson en teclados y Xavier Muñoz Guimerá en el bajo, dio un concierto fascinante de una hora y media dedicado en gran parte a presentar su último álbum, Instant Holograms On Metal Film, lanzado este año —después de 15 sin editar material nuevo de estudio—, que no dejó afuera joyas noventosas de sus discos esenciales, como Emperor Tomato Ketchup, Peng! y Dots and Loops

Por primera vez para muchos de los presentes, Stereolab transmutó en vivo sus saberes y creatividad en placer estético: el recital fue una exploración musical que viajó desde el pop francés hasta la bossa nova pasando por el kraut-rock, el rock pesado y el jazz. El llamado Avant-pop en su máxima expresión.

Sobre el escenario

Desde el inicio, con los primeros compases de “Aerial Troubles”, single de 2025, Sadier entra en su rol de mujer orquesta, que mantendrá a lo largo de todo el repertorio: dibuja en el aire con su voz envolvente, explora con su sinte, se calza la guitarra y crea distorsiones con la fuerza de su trombón. Y recibe un poco de amor francés -castellanizado-: le gritan “¡She-te-aime!” y le imploran atención llamándola cariñosamente “Leticia”. Sadier da las gracias en español y anuncia “Motoroller Scalatron”, joya psicodélica de 1996.

Como acostumbran desde sus inicios, la música de Stereolab viene aparejada de letras que  critican al capitalismo: “No estamos viviendo la utopía, entonces tenemos que cantar sobre esas cosas”, dice Lætitia con su inglés afrancesado y el C Art Media se convierte en pista de baile con el reciente y profundo “Vermona F Transistor”. Pronto llega el segmento retro con “Peng! 33” y su rock indie y otro éxito de todos los tiempos, el hipnótico “The Flower Called Nowhere”. Acorde al espíritu de la noche, un brazo se alza sobre las cabezas empuñando una camarita filmadora de principios de los 2000 para inmortalizar la maravilla en formato vintage. Sadier vuelve al trombón y la música acelera con efecto vertiginoso y se desata en descontrol feliz.

La voz calma de Lætitia con su acento casi cinematográfico anuncia y canta el nuevo tema popero “If You Remember I Forgot How to Dream Pt. 1”. Con pandereta en mano, crea otro momento absolutamente dichoso, que pronto será seguido por la parte 2. Sube la temperatura y el sonido pasa de casi pesado a pesado, de la mano del arrollador e inimitable solo de batería de Ramsay, que llega al clímax y se diluye en distorsión. El público recién zarandeado explota en aplausos, incluso antes de que termine el movimiento. Stereolab sigue su rumbo, y la música pasa de binaria a ternaria, de crimsoniana hasta soft metalera. Así logran su idiosincrasia: un vaivén delirante entre mil formas y sonidos. 

Sadier se concentra en sacarle jugo a su pequeño sinte colocado sobre un mantelito de lentejuelas. La caja de ritmos entra en escena en lugar de la batería, y el trombón crea una distorsión sin igual en “Melodie Is a Wound”. Se seca el sudor y anuncia “esto es Miss Modular”, para la felicidad de todos, y los celulares se alzan para registrar la fiesta sincopada y descontracturante.

Un scratching psicodélico y sonidos retrofuturistas abren paso a la aceleración de  “Percolator”: su métrica irregular y bailable que data del 96 es una amalgama magnífica.  Al hilo suena “Electrified Teenybop!”, otro tema de 2025, instrumental, con momentos daftpunkescos inmiscuidos.

El público acalorado no puede evitar corear “¡Olé, olé, olé, esté-reo!”, que la banda recibe encantada mientras se retiran un momento del escenario, antes de volver rápidamente para los bises. “Son algo increíble, ¿lo saben?”, pregunta Sadier al público argentino (y claro, lo saben). Les agradece por venir, y también a los teloneros de la fecha, cuyo nombre (Atrás Hay Truenos), confiesa y se disculpa entre risas amables, no sabe pronunciar.  

Sadier anuncia una “canción revolucionaria de hace 25 años” y se pregunta si hace falta violencia para lograr la revolución. Cree que hay que liberarse de los reyes y las reinas, pero también que su país sufrió demasiado la guillotina. Entonces suena el mellotron pacifista de “The Way Will Be Opening”. El trombón suena por última vez, se escuchan campanitas de sintetizador y sobreviene el funk. 

Se despiden con el viejo hit francés “Cybele’s Reverie” y la energía de los “Oh, oh, oh, oh, oh” y el disfrute absoluto le ganan a los acoples. Sadier nombra y da las gracias a cada músico y al público como cierre del concierto. La gratitud es auténtica y recíproca. Los fans se van encantados, renovados, con energías para seguir y con la esperanza de volver a sentir pronto el placer único de la realidad que sólo Stereolab sabe crear.

Stereolab

4 de noviembre en el C. Art Media.

Compartir

Entradas recientes

El industricidio es una decisión oficial que llegó para quedarse

El gobierno nacional se enorgullece de no tener política industrial. Considera que las fábricas locales…

12 horas hace

Milei-Trump-Lula: el triángulo del verano

Pero la realidad manda, en todos lados, incluso en la Casa Rosada, que no puede…

13 horas hace

Chubut: Torres recibió y congeló $ 540 millones de fondos de la Ley de Bosques

Debían aplicarse en programas de manejo, recuperación y protección de bosques nativos, pero permanecen en…

13 horas hace

Gustavo Barrera, intendente de Villa Gesell: “Nuestro gobernador es el que tiene que poner al presidente del PJ”

Fue anfitrión de la primera conferencia veraniega de Axel Kicillof. Cree que el mandatario tiene…

13 horas hace

Crece el protagonismo de Magario de cara a la interna del PJ bonaerense

La vicegobernadora y Axel Kicillof construyeron un vínculo político de mucha confianza. El 5 de…

13 horas hace

Hasta Milei tiene un lugar en este mundo desquiciado por Trump

El presidente argentino celebró la invitación a una entidad para "resolver los conflictos globales". Semana…

13 horas hace

Cambio de humor: obreros paran y ocupan plantas en defensa de sus puestos de trabajo

En las últimas semanas se sucedieron conflictos laborales en los que los trabajadores respondieron a…

13 horas hace

Se firmó el acuerdo Mercosur-Unión Europea tras 25 años de arduas negociaciones

De la ceremonia participaron los presidentes de Paraguay, Argentina y Uruguay. Lula da Silva no…

14 horas hace

Eduardo Chávez Molina y su equipo: “En otro contexto, con la IA podríamos discutir las horas de trabajo”

Desarrollan una investigación en el Instituto Gino Germani de la UBA que analiza el impacto…

14 horas hace

De Allende a Maduro: la hoja de ruta del Imperio

La situación interna del Chile de 1970 y la de Venezuela en 2026 son muy…

14 horas hace

Proponen incorporar la figura del “ecocidio” al Código Penal argentino

Tras los incendios en Chubut, la senadora Edith Terenzi pide tratar el proyecto en extraordinarias.…

14 horas hace

Mario Santucho: “Estamos ante una ultraderecha que tiene la iniciativa histórica”

El periodista y escritor explica su tesis de la “posdemocracia” y sostiene que sólo es…

14 horas hace