La vicepresidenta habló durante una hora y media. Recordó que ella fue partidaria de un candidato de unidad. La presencia de Kicillof y otros referentes.

Caía la tarde en el barrio de Balvanera. La militancia se había acercado a las puertas de la Umet a escuchar a Cristina, que no hablaba en la calle en un acto de cercanía con la gente hace varios meses. Allí se abrazó con una nena de un comedor Los Pingüinos, «comunitarios, todos juntos», insistió. Estaba alegre y encendida. Miró la luna, dijo que, como el sol, siempre están, al igual que el amor entre ella y su pueblo.
Fue una aparición «en medio del contexto electoral», como definió, para dar cuenta de varias cosas: los errores del actual gobierno, recordar su apuesta por «el candidato de UP», recordar la responsabilidad del Fondo en la inflación, criticar la fantasía de la motosierra y burlarse de la flojez de conceptos de una de sus detractoras históricas, Patricia Bullrich, quien esa misma tarde estaba siendo vapuleada en las redes debido a su nuevo spot.
El encuentro se llevó a cabo en el marco de la charla «De castas, herencias, derrumbes y futuro» que brindó a 20 años de la publicación y la reedición de «Después del derrumbe. Conversaciones de Torcuato Di Tella y Néstor Kirchner». La charla estuvo a cargo del exprecandidato a jefe de gobierno porteño, también militante y conductor Pedro Rosemblat, quien comenzó el encuentro como un reportaje y terminó en una escena de escuela primaria con Cristina de maestra y cuentas matemáticas en vivo.
Pedagogía escenificada para mostrar que el gasto del Estado en la manutención de los poderes Legislativo y Judicial es mínimo al lado del 4.75 del PBI, «la separata que mandó el ministro», recordó, para dar cuenta de que las cuentas fiscales, cuyo cuidado es tan reclamado por el FMI, pueden solventarse a través de «los planeros de lujo» y enumeró: «Las exenciones impositivas de gente que tiene que pagar impuestos a las ganancias como los jueces y no los paga o las alícuotas del IVA quebrada al 10.5%».
No es la primera vez que la vicepresidenta hace este señalamiento a Sergio Massa. Ya le había recordado el informe del FMI donde da cuenta de que la inflación está enmarcada en las grandes ganancias de las empresas oligopólicas, en su mayoría, productoras de alimentos.
En el proyecto de presupuesto que Massa envió al Congreso con la «separata» parece definirse el rumbo del futuro eventual gobierno de UP. Sabedora de las exigencias del Fondo, Cristina le sugiere a Massa por donde recaudar.
La vicepresidenta quiso volver varias veces sobre su autocrítica. «Yo no digo que las cosas estén bien, también nosotros tenemos responsabilidad. No voy a hablar de las cosas que hizo el gobierno porque ya las dije oportunamente. Pero voy a hablar de que nosotros tenemos que discutir cosas que muchas veces nos hemos negado. Porque no es cierto que la gente se haya derechizado», sostuvo.
En ese contexto, ponderó la forma en que Massa negoció con el FMI, que se diferencia de las maneras del albertismo. «Yo quiero reconocerle al ministro de Economía haberle dicho a la sociedad argentina sobre el FMI. Valoro inmensamente la decisión de decirle a los argentinos la verdad: obligan a devaluar», dijo, y retomó las críticas que se vierten sobre ella respecto de su poca presencia en la campaña. «Escuchaba que preguntaban ‘si lo apoyo o no lo apoyo. Quiero recordarles que fui una de las impulsoras de que no hubiera PASO y se pudiera construir una lista de unidad. Todos decían ‘no, dedo no, PASO’. Y ahora le pregunto, a todos esos que impulsaban una PASO, en la que el presidente estuviera de un lado y la vice del otro, el embajador de Brasil disputando con el ministro del Interior la candidatura a la presidencia, la ministra de Desarrollo Social disputándole a Axel la gobernación en PBA, y todo esto en un marco de más de 100 puntos de inflación, les pregunto: ¿cuánto hubiera sacado la Libertad Avanza, a los genios que decían que no al dedo? Y ahora me dicen ‘dónde está el dedo, no lo está apoyando’. A ver, un poco más de seriedad en los planteos», agregó.
En el auditorio estaban ubicados los docentes de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner en la planta baja, mientras que en el primer piso se sentó la dirigencia, con Axel Kicillof en el centro, en primera fila, ladeado de Cecilia Moreau y Verónica Magario. También estuvieron los intendentes Federico Achával de Pilar, Gustavo Menéndez, de licencia en Merlo, Mario Secco, de Ensenada y Mayra Mendoza, de Quilmes. Estaban las dirigentas de La Cámpora Fernanda Raverta y Paula Penacca. También estuvieron «Tere» García y «El chino» Zannini, históricos dirigentes cercanos de Cristina.
Fue una tarde entre amigos, que mostró músculo kirchnerista. En la base movilizó a los cuadros medios y se escuchó la voz de la dirigenta del sector de esta nueva alianza que, otra vez, volverá a aportar votos, por lo que también querrá hacer oír su voz durante la campaña y en un futuro eventual gobierno de UP. Una forma de plantar una bandera «pingüina».
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