El legislador porteño Leandro Santoro y el embajador oriental en la Argentina, Diego Cánepa, quienes tuvieron la iniciativa del homenaje, resaltaron los valores de la democracia. Estuvieron familiares de las víctimas. Además del actual presidente y de su vice, Carolina Cosse, también participó el ex mandatario Julio María Sanguinetti.

Los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz y los militantes tupamaros Rosario Barredo y William Whitelaw: cuatro uruguayos secuestrados y asesinados hace 50 años en Buenos Aires por fuerzas conjuntas de la dictadura argentina y de la oriental, en el marco del Plan Cóndor. Horas después de cumplirse medio siglo de la aparición de sus cadáveres, tuvieron su emotivo homenaje en el salón Dorado de la Legislatura porteña, a partir de una iniciativa del legislador de Fuerza por Buenos Aires, Leandro Santoro, quien aseguró: “Debe ser un recuerdo a la militancia y un homenaje a la democracia”.
El acto contó con la presencia clave de Yamandú Orsi y de Carolina Cosse, presidente y vice del Uruguay, junto al secretario del gobierno, Jorge Díaz, los tres del Frente Amplio. Claro que, a su vez, también participó Julio María Sanguinetti, exmandatario del país por Partido Colorado (1985-1990 y 1995-2000), como así los titulares del Frente Amplio, Fernando Pereira y del Partido Independiente, Pablo Mieres.
El embajador en la Argentina, Diego Cánepa, acompañó la iniciativa y a su turno recordó los asesinatos. Dijo que “la memoria no es solamente detenerse un minuto para recordar, sino que es raíz”.
También participó del homenaje el Premio Nobel de la Paz 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, a la vez que legisladores de diferentes fuerzas políticas intervinientes en la Legislatura porteña, como familiares de los homenajeados, cuerpo diplomático y autoridades de ambos países. En la parte final del acto, Peteco Carabajal entonó una serie de temas musicales que fueron acompañados por buena parte de los asistentes,
Leandro Santoro, tras un video conmemorativo y la entonación de ambos himnos, lo que sumó emotividad al acto, resaltó que así como compartían el acto, el actual presidente oriental Orsi y el presidente mandato cumplido (así fue presentado) Sanguinetti, esa convivencia, propia de lo que mencionó como “una democracia adulta”, es la que tuvieron el mismo dirigente colorado con el Pepe Mujica. El legislador argentino hizo alusión a que hace pocas horas se cumplió el primer aniversario de la muerte del líder del Frente Amplio.
Elogió que pudieran “ponerse de acuerdo, dialogar” y lo reafirmó: “Ese es el mejor homenaje, construir una democracia consolidada, donde la gente, a pesar de las diferencias, se pueden encontrar y dialogar”. Agregó Santoro que “es el homenaje a los valores que representa la coherencia y la honestidad. De eso se trata el desafío que tenemos los demócratas”.
Su encendido discurso finalizó con un esperanzador “nunca más dictaduras en América Latina. Democracia por siempre. Que la Patria Grande pueda ser una realidad”.
Por su parte, el embajador Cánepa, recordó que estos asesinatos tuvieron un «impacto enorme», particularmente porque Michelini y Gutiérrez Ruiz «representaban quizás la síntesis de lo mejor de la tradición política uruguaya». Luego enfatizó que «siempre hubo exilios cruzados en Montevideo y Buenos Aires, pero a los protagonistas no se los iba a buscar del otro lado” para concluir que “lo que nunca supieron estos cuatro orientales (asesinados) es que, para los uruguayos, la señal de la barbarie desatada fue su muerte, que significó la ruptura absoluta de todos los códigos, incluso en la persecución y el terrorismo de Estado».
Los crímenes fueron cometidos en el contexto del Plan Cóndor, la acción coordinada y deliberada de los distintos gobiernos dictatoriales del Cono Sur, con el objetivo de aniquilar la oposición política. Las cuatro víctimas uruguayas se habían exiliados en Buenos Aires. El ex senador, escritor y periodista Zelmar Michelini, importante dirigente colorado y unos de los fundadores del Frente Amplio, resultó secuestrado por la banda criminal de Aníbal Gordon, en nombre del Ejército argentino el 18 de mayo de 1976 en el hotel Liberty, que se hallaba en plena avenida Corrientes. Por su parte, el exdiputado Gutiérrez Ruiz, del Partido Nacional, fue secuestrado el mismo día, también por militares, en su domicilio porteño. Cuatro días antes, también en Buenos Aires, habían sido capturados Rosario del Carmen Barredo y su pareja, William Whitelaw, dos jóvenes miembros del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros.
Los cuatro fueron detenidos ilegalmente, maltratados y mantenidos en el Olimpo, un siniestro centro clandestino de detención ubicado en el barrio de Floresta. Los cuatro fueron hallados muertos dentro de un automovil Torino, tres días después.
Justamente en el acto estuvieron familiares de las víctimas, quienes recibieron placas recordatorias: Rafael Michelini (hijo de Zelmar Michelini); Facundo Gutiérrez Ruiz (hijo de Héctor Gutiérez Ruiz) y su nieto, Santiago Gutiérrez y Gabriela Schoeder (hija de Rosario Barredo), quien también recibió el recordatorio de la familia de William Whitelaw.
“Quiero agradecer al pueblo argentino que durante años cuidó tanto a nuestra gente”, manifestó Yamandú Orsi, a poco de retirarse, refiriéndose a los miles de exiliados que vivieron de este lado del río. “Estamos todos convencidos de que es la mejor forma de conducirnos, la existencia de partido, de diálogo. Hoy lo volvieron a resaltar los argentinos, que Uruguay sigue siendo una referencia y, como eso no está dado para siempre, tenemos que cuidarlo y mucho”, concluyó el mandatario uruguayo.
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