El hijo del mítico narcotraficante colombiano publicó una novela gráfica. Asegura que es para mostrar el lado humano de su familia y frenar el culto al poder y la violencia.

Arquitecto y escritor, Escobar explicó que el proyecto nació del “hartazgo” por la constante presencia mediática del nombre de su padre, que “hoy genera más noticias que cuando estaba vivo matando a gente”.
En el cómic, cuyo guion firma junto a Pablo Martín Farina y con ilustraciones de Alberto Madrigal, reconstruye episodios de su infancia en Medellín, cuando era cuidado por las “niñeras” armadas que su padre le asignaba. La figura de Pablo Escobar no aparece hasta el final, porque, dijo, “ahora el protagonista soy yo”.
El autor ya había abordado la vida del jefe del Cartel de Medellín en documentales y libros de no ficción, pero eligió el formato de novela gráfica “porque los cómics se asocian con la infancia y era la mejor forma de contar una historia tan violenta”. Confesó que “atreverse a narrar tanta violencia no es sencillo” y que necesitó “valentía para hablar de un niño rodeado de maleantes”.
Sobre su relación con su padre, recordó: “Era un tipo muy presente pese a su ausencia en el hogar. Tengo cartas manuscritas que me enviaba desde la selva”. Evocó también las contradicciones de su educación: “Me enseñaba a decir por favor y gracias mientras mandaba a matar personas. En momentos era el papá, en momentos el mafioso”.
Escobar contó que el hombre responsable “del 80 % del tráfico de cocaína en el mundo” le advertía que “la cocaína era un veneno”. Hoy, su propósito es desactivar la fascinación que muchos jóvenes sienten por el narcotraficante. “Cuando veo a alguien con un tatuaje de mi padre, le digo: estás equivocado, hermano. El éxito de mi padre duró cinco minutos, murió a los 44 años”, señaló.
Convertido en activista contra el narcotráfico, Escobar se ha reunido con más de 150 familias víctimas de la violencia de su padre. “A través del perdón podemos cambiar el presente y el futuro. Mi padre se pasó muchas luces rojas y a mí me llegaron las multas”, afirmó.
En cuanto a la situación actual de Colombia, sostuvo que “la prohibición no funciona” y que el combate militar al narcotráfico “ha sido un esfuerzo estéril”. “Es un problema de salud pública que seguimos tratando como guerra. Ojalá prohíban mi cómic, así venderé muchas más copias”, concluyó con ironía el autor de Escobar, una educación criminal.
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