Bauza bancó a sus dirigidos aunque admitió que el balance de su gestión, por ahora, es malo.

En medio de una lluvia de silbidos, Bauza se retiró del estadio con la mirada puesta en el horizonte y escuchando a los hinchas paraguayos que cantaban que el que no salta es kurepí. El Patón caminó durante todo el partido por el corralito del banco de suplentes, sin encontrar la fórmula para quebrar el bloque defensivo que armaron los jugadores de Paraguay en el segundo tiempo. En el segundo tiempo le empezamos a encontrar la vuelta, tuvimos la pelota y creamos situaciones. En el primero hicimos todo muy lento todo y nos costó. Nos vamos amargados, no hicimos un buen partido, pero no para perderlo, contó el técnico que aclaró que Argentina creó cinco situaciones de gol y que sólo faltó contundencia.
Según Bauza, hubo un momento bisagra en el partido, que fue el penal que Justo Villar le atajó a Sergio Agüero. Si la metíamos ahí, cambiaba todo, explicó Bauza. Luego, el técnico aclaró porque los jugadores decidieron no saludar a los hinchas cuando terminó el partido. Lo habrán hecho porque están dolidos. La gente piensa que haber salido tres veces segundos es un fracaso, pero vos vas al vestuario y te encontrás que están todos muy tristes, contó el Patón, que aseguró que el balance es malo, porque tenían la idea de ganar. De hecho, es la primera vez que Argentina suma dos derrotas como local en una misma eliminatoria.
Ni siquiera el clima ayudó. Una de las razones por las que Argentina ya no juega en el estadio Monumental es porque los jugadores querían comenzar a sentir el fervor de los hinchas del Interior del país. Fue en Mendoza ante Uruguay y ahora tocó en Córdoba, donde los simpatizantes estaban ilusionados por ver a Paulo Dybala, surgido en Instituto. Se lo hicieron saber a Bauza y lo pidieron desde el tercer minuto de juego. Con el resultado en contra y sin encontrar juego, el técnico se decidió por el delantero de Juventus, lo que provocó el grito de todos los hinchas que colmaron el estadio Mario Alberto Kempes.
Pero no alcanzó ni con el ímpetu y el empuje de Dybala y los hinchas, esos que llegaron llenos de esperanzas, se terminaron yendo de la cancha antes de tiempo. Es duro, porque no esperábamos un partido así. Ya está, hay que tratar de cambiar esta racha, estos partidos que vienen van a ser fundamentales, dijo Dybala, uno de los pocos jugadores que quiso hablar inmediatamente después del final del partido.
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