El sábado termina la tercera edición de ¡Esto Es Historieta! (¡EEH!), el festival que desde hace tres años tiende puentes entre el noveno arte y el séptimo. En distintas sedes -la Sala Lugones, el Centro de Historieta y Humor Gráfico de la Biblioteca Nacional, el Bar Cultural La Paz Arriba y el Cine York- convivieron proyecciones, adaptaciones, documentales, talleres, mesas de debate y una feria editorial, con un objetivo que excede lo cinéfilo o lo historietístico: mezclar públicos y demostrar que las fronteras entre lenguajes artísticos son más porosas de lo que suele suponerse.
El festival, que cuenta con el apoyo de la Embajada de Francia y el Instituto Francés en Argentina, el Centro Cultural e Informativo de la Embajada del Japón, The Japan Foundation y el Programa de Fomento Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias del Ministerio de Cultura porteño -además de las instituciones que ceden sus salas-, cierra su edición en el Cine York de Vicente López.
Pablo Conde, director del Festival, explica que el origen del proyecto tiene una dirección precisa, aunque no siempre evidente: «El festival está concebido desde la posibilidad de, a partir del cine, darle mayor visibilidad a la historieta a través del diálogo que tienen, que es muy estrecho». La lógica podría pensarse a la inversa -usar la historieta como puerta de entrada al cine-, pero para Conde el vínculo funciona en ambos sentidos. «En realidad es doble entrada. Porque la amplitud de propuestas que tenemos es bastante amplia, porque también el diálogo entre el noveno y el séptimo arte es muy amplio».

Esa amplitud no se limita a las adaptaciones directas ni a los documentales biográficos sobre autores de cómic. El festival también programa películas en las que la historieta aparece como motor narrativo, no como excusa decorativa. El año pasado, por ejemplo, ¡EEH! recuperó una retrospectiva del ciclo televisivo El otro lado, protagonizado por Fabián Polosecki, quien allí interpretaba a un guionista de historietas que salía a buscar historias por la calle. La proyección incluyó los dibujos que distintos historietistas habían hecho para las supuestas historietas del personaje.
La relación entre ambas viene prácticamente desde los inicios del cine, cuando las películas se armaban en el storyboard antes de rodarse: en los dibujos estaban los encuadres, posiciones y alturas de cámara (entre otras cosas) que después facilitarían las cosas al momento de la filmación, cuyos costos crecieron considerablemente con el tiempo. Y si bien ahora las tecnologías cambiaron, Conde sostiene que esa relación nunca desapareció: “El storyboard sigue siendo, para buena parte del cine, la forma más directa de anticipar encuadre y el movimiento de cámara, e incluso la posición de los personajes”.
Uno de los puntos que el director del Festival subraya es el lugar subalterno que históricamente ocupó la historieta frente a otras expresiones artísticas. «Nunca se le dio ese lugar que merecía al concepto cómic en general», dice. Y recuerda que ya Héctor Germán Oesterheld señalaba la necesidad de correr a la historieta del casillero infantil, «que existen un montón de obras que son adultas, que están súper bien, que apuntan a otro lado». La comparación con el cine resulta casi obligada: así como el cine no se agota en la taquilla y alberga cine de autor y búsquedas formales alejadas de la cartelera comercial, la historieta contiene esa misma multiplicidad. «Cuando pensamos en la historieta, al igual que el cine, es una puerta de entrada a mil dimensiones», afirma.

Pero mientras el cine pasó a tener múltiples formas de consumo (“se ve hasta en el celular”), la historieta perdió terreno en el consumo masivo. «La historieta quedó relegada mayormente al formato físico y a un circuito más acotado». De los kioscos de revistas de otras décadas, con sus innumerables revistas especializadas (con publicaciones mensuales como Fierro o Puertitas), y la inclusión de historias de distinto tipo en medios generalistas como diarios y revistas, el mercado editorial que sostenía contrasta esa robustez con un presente en el que “la historieta sobrevive sobre todo en librerías, agrupada bajo etiquetas que terminan siendo la misma cosa con nombres distintos: historieta, cómic, novela gráfica, todas formas de llamar distinto algo que es lo mismo». Hay excepciones, aclara: el manga y los superhéroes siguen moviendo números importantes, y además “existe un circuito digital cada vez más consolidado, con autores locales que construyeron su carrera publicando directamente online”.
Uno de los hallazgos de esta edición es When We Went MAD! (que se proyecta el sábado 8), documental sobre la mítica revista MAD que tuvo su estreno internacional en ¡EEH!: no se había proyectado antes fuera de Estados Unidos. “Los productores se mostraron sorprendidos y entusiasmados de que la película se difundiera por primera vez a otro país”. Y recuerda su versión local: “Se publicaron sesenta números en Argentina de la mano de la editorial Magenta -los mismos editores de la revista Pelo-, con la inclusión de artistas locales, además de reimprimir historietas y reimprimirlas con textos escritos a lo argento, que es también una singularidad de la revista”.
El cruce más elocuente entre cine e historieta de esta edición es la dupla Blade Runner y Heavy Metal, programadas en días consecutivos (jueves 6 y viernes 7). Buena parte de la estética urbana de Blade Runner proviene de The Long Tomorrow, dibujada por Jean Giraud (Moebius) y escrita por Dan O’Bannon, guionista también de Alien. Cuando O’Bannon le mostró el cómic a Ridley Scott, el director se fascinó y decidió trasladar esa estética a su película y le propuso a Moebius diseñar el arte. “Pero Moebius no podía porque estaba haciendo Los amos del tiempo, así que la hizo Syd Mead, que tomó The Long Tomorrow como referencia”. “Es una traslación de la novela negra al futuro -concluye-, algo que define a la película de Scott. Y The Long Tomorrow fue adaptada como cortometraje (Harry Canyon) dentro de Heavy Metal. De ahí la decisión de programar ambas películas de manera consecutiva: hay un diálogo ahí directo entre historieta, película con actores y película animada”.
¡Esto Es Historieta! ¡EEH!
6, 7 y 8 de agosto a las 18 en el Cine York (Juan Bautista Alberdi 895, Olivos). Entrada no arancelada. Acceso por orden de llegada. Capacidad limitada.