Las plataformas renuevan sus catálogos con propuestas para maratonear contra el frío.

Las mejores historias de espías suelen construirse alrededor de agentes secretos. Juntas o muertas decide correr el foco y preguntarse qué ocurre cuando el verdadero centro del relato es un lazo afectivo. Creada por Tessa Coates, con Matt Miller como showrunner y los primeros episodios dirigidos por Peyton Reed —responsable de Ant-Man y The Mandalorian—, la producción mezcla acción, comedia y suspenso con un dinamismo vertiginoso. Las protagonistas son Octavia Spencer, ganadora del Oscar, y Hannah Waddingham, revelación mundial gracias a Ted Lasso. Ellas interpretan a Debbie Claybourne y Judith Burton, dos aliadas inseparables que creen conocerse desde hace décadas, hasta que Debbie descubre que Judith lleva una doble vida como sicaria internacional. Cuando una misión sale mal y un enemigo del pasado reaparece, ambas emprenden una huida por distintos rincones de Europa perseguidas por criminales, agentes y fuerzas de seguridad. Completan el elenco Bill Nighy, Ed Skrein, Sylvia Hoeks, Calam Lynch, Savannah Steyn y Jamie Parker.
Lo más atractivo de la propuesta es el equilibrio entre la adrenalina y el humor. Peyton Reed imprime un tono ligero, casi de aventura clásica, donde las persecuciones y los cambios de personalidad nunca eclipsan el vínculo entre las protagonistas. Spencer y Waddingham sostienen una química irresistible que convierte cada discusión y cada situación absurda en un motor narrativo. Juntas o muertas recuerda a las viejas buddy movies, pero con una mirada contemporánea sobre la lealtad y la confianza: porque el mayor riesgo no es escapar de los asesinos, sino descubrir cuánto desconocemos a las personas que más queremos. Es una comedia de acción elegante, ingeniosa y con suficiente corazón para que el despliegue visual nunca se imponga sobre los personajes.
Desde el 15 de julio disponible en Prime Video
Una mirada distinta de la cultura actual, donde el odio parece moneda corriente. Hay barrios que se presentan inmutables hasta que una palabra fuera de lugar empieza a resquebrajar los cimientos de todo. Tip Toe parte de esa certeza para construir uno de los dramas británicos más inquietantes del año. Escrita por Russell T Davies —el creador de It’s a Sin, Years and Years y una de las mentes detrás del renacimiento de Doctor Who— y dirigida por Peter Hoar, la miniserie sigue a Leo (Alan Cumming), dueño de un bar en la emblemática Canal Street de Manchester, y a Clive (David Morrissey), un electricista y padre de familia que vive en la casa de al lado. Durante casi quince años compartieron una convivencia cordial, pero el clima de crispación social, los prejuicios y la radicalización del discurso público convierten pequeñas diferencias en una espiral de desconfianza y violencia.
Davies evita el sermón y prefiere observar cómo el desprecio se filtra en la vida cotidiana, transformando una conversación casual, una cena entre vecinos o un comentario en redes sociales en el comienzo de una fractura irreparable. La química entre Cumming y Morrissey sostiene un duelo interpretativo de enorme intensidad, mientras Hoar imprime una puesta en escena contenida, donde la tensión crece más por lo que los personajes callan que por aquello que dicen. Más que un thriller suburbano, Tip Toe funciona como un retrato incómodo de una sociedad que descubre que los enemigos no siempre llegan desde afuera: a veces viven puerta de por medio.
Desde el 16 de julio disponible por Max
La infancia suele imaginarse como el último refugio de la inocencia. No tengo miedo parte de esa ilusión para desmontarla con paciencia y convertirla en un inquietante relato sobre el momento exacto en que un niño comprende que el verdadero peligro no habita en los monstruos, sino en los adultos. Basada en la celebrada novela de Niccolò Ammaniti, la miniserie traslada la historia a un pequeño pueblo mexicano durante el verano de 1986. Allí, Miguel, un chico de diez años, descubre a un niño secuestrado oculto en un pozo abandonado. La amistad secreta que nace entre ambos lo obligará a enfrentarse a una verdad insoportable: los responsables del crimen podrían ser personas de su propia comunidad. La serie está dirigida por Ernesto Contreras, Alba Gil y Alejandro Zuno, y cuenta con un sólido elenco encabezado por Luis Alberti, Fátima Molina, Humberto Busto, Yoshira Escárrega, Fernando Cuautle y Leidi Gutiérrez.
Lo más atractivo de No tengo miedo es que utiliza la estructura del suspenso para hablar de la pérdida de la inocencia y de la fractura de la confianza. La tensión nunca depende de los golpes de efecto, sino de la sospecha permanente de que el horror puede esconderse detrás de los rostros más familiares. La cuidada reconstrucción de época, la mirada sensible sobre la niñez y una atmósfera que crece capítulo a capítulo convierten esta adaptación en mucho más que un relato de misterio: es una reflexión sobre el temor como el instante en que dejamos de creer que el universo de los adultos es un lugar seguro.
Desde el 18 de julio de 2026 disponible en Netflix
Las mejores historias de estafadores rara vez hablan solamente del dinero. En Lucky, el verdadero motor del relato parece ser la identidad: quiénes somos cuando toda nuestra vida depende de fingir ser otra persona. La miniserie protagonizada por Anya Taylor-Joy (argentina por adopción y elección) sigue a una mujer acostumbrada a vivir entre engaños que, cuando uno de sus golpes fracasa, descubre que ya no alcanza con improvisar una nueva mentira para escapar.
El thriller mezcla persecuciones, crimen y acción con un personaje obligado a enfrentarse a las consecuencias de una vida construida sobre la falsedad. Taylor-Joy vuelve a demostrar su capacidad para interpretar figuras ambiguas, capaces de despertar empatía incluso cuando toman decisiones moralmente cuestionables. Con ritmo sostenido y una tensión permanente, Lucky apuesta por un relato donde el suspenso nace tanto del peligro exterior como del desgaste emocional de una protagonista que ya no sabe cuánto queda de auténtico detrás de cada máscara que inventó para sobrevivir. Una buena opción contra el frío.
Desde el 15 de julio disponible en Apple TV+
Ante las pálidas, la risa; el humor es un instrumento poderoso en tiempos de amargura. La comedia encuentra uno de sus mejores terrenos cuando habla de personajes incapaces de aceptar que el tiempo pasó. El halcón gira alrededor de Lonnie «The Hawk» Hawkins, un exgolfista profesional convencido de que todavía puede volver a ocupar el lugar que alguna vez tuvo. La premisa parece simple, pero sirve para construir una sátira sobre el ego, la fama y esa obstinación tan humana de querer revivir los mejores momentos del pasado.
Will Ferrell despliega el tipo de humor físico e incómodo que convirtió su carrera en un sello propio, aunque aquí también aparece una mirada más melancólica sobre quienes se niegan a abandonar un sueño. Una muestra de su enorme talento. Entre situaciones absurdas, rivalidades deportivas y una buena dosis de ironía, la serie juega con la delgada línea que separa la perseverancia del autoengaño. El resultado promete un desarrollo donde las carcajadas conviven con la ternura de un protagonista que, en el fondo, solo intenta demostrar que todavía tiene algo importante para ofrecer. Una propuesta de diez episodios en la que la tenacidad de perseguir la gloria no se detiene; al igual que las risas, que serán inevitables.
Desde el 16 de julio disponible por Netflix
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