El proyecto de falsas denuncias que desde el inicio de su gestión impulsó la senadora radical Carolina Losada este año cobró relevancia porque finalmente el bloque de La Libertad Avanza, que integra la legisladora, junto a sus aliados del PRO logró obtener un dictamen de comisión. No es la primera vez que se intenta criminalizar a las mujeres que denuncian violencias ya sea contra ella o contra sus hijos, hijas o hijes. Pero es la primera vez que un gobierno en los dos poderes (ejecutivo y legislativo) niega en forma conjunta no sólo la violencia de género, sino que también, en muchos casos, la propicia.

“Son varios los años en los que fuimos frenando el avance de este proyecto. Ahora toma más vuelo justamente porque la cámara donde se presentó tiene mayor presencia de legisladores y legisladoras libertarias que tienen este proyecto como un estandarte. Durante los años anteriores habíamos logrado frenar el tratamiento del proyecto e impedir que hagan actividades vinculadas a organizaciones de progenitores abusadores y pedófilos”, dice a Tiempo Argentino. Macha fue senadora y diputada en dos períodos, presidió en Cámara Baja la comisión de Mujeres y diversidades, y fue impulsora de leyes fundamentales para la igualdad de género y la protección de las mujeres. Actualmente es legisladora provincial por Fuerza Patria en la Provincia de Buenos Aires.

Mónica Macha contra el proyecto de Falsas denuncias
Mónica Macha durante la mesa de trabajo en la legislatura bonaerense por el tema de falsas denuncias.
Foto: Prensa Monica Macha

Macha tiene una intensa participación en espacios de construcción feministas y también acompaña diversos reclamos de justicia. 

-Finalmente estos sectores lograron ingresar el proyecto al Senado

-Es un proyecto nefasto. Para las mujeres, especialmente para las madres protectoras y para los pibes y pibas que son víctimas del abuso sexual por parte de varones muy cercanos, la gran mayoría progenitores, lo que hace este proyecto de falsas denuncias claramente es ponerlos en una situación de más peligro. En definitiva, lo que nosotras entendemos como feministas es que se busca desestimar las denuncias por violencia de género y por abusos.

Uno de los argumentos que se repite es que las denuncias falsas sí existen, ¿cuáles son las respuestas?

-La primera es ir a las estadísticas del Poder Judicial y las que publica ONU. Lo que encontramos ahí es que sí existen, pero en un porcentaje ínfimo. Es decir que no es un problema relevante a nuestra sociedad. Por otra parte, el concepto de falsas denuncias ya está en nuestro Código Penal, o sea, no es un tema que no esté tipificado como delito. Y, es más, cuando vamos a ver qué tipo de falsas denuncias son las que existen, y en general son las que están más vinculadas a cuestiones económicas o robos. O sea, falsas denuncias vinculadas a la violencia por motivos de género o al abuso son muy poquitos los casos. Tienen que ser tratados y por eso tenemos ya un Código Penal que los sanciona. Lo que busca este proyecto de falsas denuncias es profundizar en la penalización, y cuando vas a ver los fundamentos, está expresamente vinculado a las situaciones que tienen que ver con la violencia por motivos de género o con la violencia sexual. Allí encontramos una nueva avanzada contra las mujeres, niñas y adolescencias, generando intentos de disciplinamiento y de domesticación para que una mujer que sufre esta violencia o que escucha a sus hijos o hijas adolescentes que le plantean que están sufriendo este tipo de abuso, no denuncien por el temor a ser luego denunciadas.

-¿Es tan fácil efectuar una denuncia por violencia?

Hacer una denuncia en un juzgado, en una fiscalía, implica todo un proceso muy agobiante para las mujeres. Y esto yo lo digo en función de haber acompañado a un montón de compañeras. Son situaciones que pueden durar diez o quince años y que además implica tener un dinero para pagar una abogada feminista, para poder financiar las pericias que le van a pedir a esas mujeres, a esas niñeces. Porque pasa algo muy paradójico y es que una mujer denuncia por violencia de género o por situaciones de abuso sexual y las pericias son a ellas y no al agresor. El que está denunciado como agresor puede negarse a las pericias, pero a las mujeres sí se las tienen que hacer, al igual que as niñas y adolescentes. Todo eso demanda tener el dinero para poder hacerle frente a esas demandas, son obstáculos a la hora de denunciar. El punto es que denunciar es un proceso, hay mujeres que denuncian en Fiscalía y hay mujeres que no quieren denunciar. El tema es cómo acompañamos a las que sí deciden denunciar y proyectos como estos lo que buscan es verdaderamente que desistan, que a todo lo que les viene pasando, además, tengan el temor de una contradenuncia por falsas denuncias.

-¿Cuál es el objetivo de este proyecto?

-En términos estadísticos se busca bajar la cantidad de denuncias, y en términos de la batalla cultural, lo que me parece lo más grave, buscan que esas “familias”, ese núcleo se mantenga unido. Aunque haya situaciones de violencia hacia las mujeres o de violencia hacia el niño, niñas y adolescentes, en las que la violencia sexual es uno de los temas centrales. Ahí está esa batalla cultural, que no es una batalla solamente de palabra, sino que intenta modificar pensamientos y conductas, entonces las mujeres y las niñeces hagan como se hacía unos años atrás, sostener la familia hacia afuera, sostener la imagen de familia unida, sostenida en vínculos de mucho control, de manipulación y de mucho sufrimiento.

-Abusos sexuales en la infancia, ¿cómo impacta en el resto de la sociedad?

La Libertad Avanza y sectores del PRO son muy funcionales a ese intento de una restauración ultraconservadora. Lo de la familia a pesar de cualquier sufrimiento se mezcla con el planteo de la baja la tasa de natalidad y esto de que habría que repoblar la Argentina. Ese avance lo logran a partir del voto popular, pero tal vez cuando se vota a Milei y a sus representantes de La Libertad Avanza no sé hasta donde está claro que también están votando esta restauración ultraconservadora. Porque son contradictorios, súper liberales en la economía y ultraconservadores en estos aspectos relacionados con las dinámicas sociales y los vínculos; además de binarios, biologicistas… Son estos modelos de la ultraderecha de este tiempo.

A su vez, el transfeminismo en nuestro país ha logrado no solamente tener la paridad en las cámaras, muchas compañeras que ingresan en todos los espacios de discusión, en espacios de conducción política, tal vez el logro más importante que ha tenido es que está en el entramado de toda nuestra sociedad. Lo ves en cualquier club de barrio, en la olla, en las cocineras comunitarias, en las escuelas, en las discusiones que están dando las pibas, en las preguntas que se hacen los pibes, los adolescentes. Esto quiere decir que hay una construcción social que no la van a poder parar. Hay una discusión social mucho más profunda y una riqueza enorme de todo este movimiento feminista que se dio y se sigue dando en la Argentina. Es un logro del que no vamos a volver, no hay manera, porque una vez que ubicás la desigualdad de género como una forma de ejercicio del poder que quiere domesticar, que quiere controlar y que quiere manipular, no volvés. Ya lo viste, ya lo entendiste y entonces no hay vuelta atrás. Tenemos representantes en la cámara que van con una agenda que no sé qué porcentaje de la población verdaderamente representa. Porque, por otro lado, cuando vemos las estadísticas o los estudios de opinión, hay una gran mayoría que adhiere a la agenda feminista y transfeminista como la Ley de Identidad de Género, la Ley de Aborto, el Matrimonio Igualitario, la ESI hay una parte muy importante de la sociedad que banca toda esta agenda. Es una tensión. No lo tenemos ganado, pero tampoco lo tenemos perdido.

-El desafío es cómo se habla de estos temas en este contexto de crisis económica en el que parecen urgentes muchas otras cosas?

-Creo verdaderamente que el concepto de interseccionalidad debemos tenerlo siempre presente. Y cuando hablamos de la desigualdad de género eso se articula con la desigualdad social, con el racismo social, con la desigualdad de edad… O el adultocentrismo, que es parte del patriarcado. Todo esto está atravesado por la situación social, cuando hablamos de sobreendeudamiento y pluriempleo que hoy es parte de la nueva realidad argentina, sabemos que recae más en las mujeres y en las mujeres que están criando solas, o cuando discutimos la cuota alimentaria. Mientras estamos teniendo esta conversación están desalojando en Villa La Angostura a una comunidad mapuche de una manera brutal, con esta articulación entre el gobierno de Neuquén y el gobierno nacional. Esas compañeras tienen mucho para plantear y para cuestionar o para incorporar a esta discusión del feminismo, que es si verdaderamente incluimos esa perspectiva étnica, esa mirada sobre los cuerpos o esa perspectiva sobre los cuerpos de las compañeras. Cuando decimos que nuestros cuerpos no son territorios de conquista va absolutamente articulado con lo que es la colonización y el despojo de nuestras tierras. Y va articulado con lo que implica la ley de extranjerización de la tierra, que logramos sacarle los dos grandes capítulos, pero que quedan otros que, por ejemplo, posibilitan este desalojo exprés en La Angostura. O sea, nosotras para hablar y para llevar adelante el análisis de alguna cosa la tenemos que profundizar. Esto para mí está absolutamente articulado con la situación social, con la situación laboral, con la salud mental, con el nivel de agotamiento que tenemos las compañeras frente a la realidad que estamos viviendo. Ya no es “la guita no llega a fin de mes”, es no llegar a cubrir las cosas que tengo que cubrir y por eso este nivel de sobreendeudamiento. Todas estas discusiones tienen una perspectiva feminista.

-Este proyecto pude tener aval

-Nuestro bloque de Fuerza Patria vota en contra del proyecto de falsas denuncias. Entre todas las compañeras se logró un consenso de ir en contra del proyecto y lo tomó como una bandera tanto en el Senado como en Diputados. Pero es cierto que no es una definición nuestra ponerla en discusión. Esa es una definición del oficialismo, así que yo creo que por fuera del recinto todas las acciones que puedan evitar que ese proyecto llegue al recinto son correctas hay que hacer todo lo imposible porque finalmente no pueda ganar la discusión en la votación.

-En Provincia, ¿se dieron debates al respecto?

Desde Fuerza Patria presentamos repudio al proyecto de falsas denuncias presentamos también la necesidad de la emergencia nacional en el tema de violencia por motivos de género. Como vicepresidenta de la Comisión de Niñez, junto a la presidenta de esa comisión, Roxana López, estamos pensando acciones vinculadas a trabajar en contra del proyecto de falta de denuncias. Acá hay otro contexto político porque Fuerza Patria tiene mayoría.

El repudio en Provincia al proyecto de falsas denuncias

La senadora provincial por Fuerza Patria, Mónica Macha, participó de la mesa de trabajo realizada en la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires para acompañar el repudio al proyecto de Falsas Denuncias impulsado por la senadora nacional Carolina Losada y pedir la absolución de Patricia Godoy

Durante el encuentro, las legisladoras manifestaron su preocupación por este proyecto, que propone modificar los artículos 245 y 275 del Código Penal para endurecer las penas frente a supuestas falsas denuncias, una medida que podría generar nuevas barreras para las mujeres, niñeces y adolescencias que buscan acceder a la Justicia.

En este sentido, las legisladoras presentes adhirieron a los proyectos de ley 1471/26-27, presentado por las diputadas Ayelén Rasquetti y Sofía Vannelli, y 422/26-27, presentado por las senadoras Mónica Macha y Laura Clark, que expresan el rechazo a la iniciativa nacional.

Los datos disponibles muestran que las llamadas “falsas denuncias” constituyen un fenómeno estadísticamente marginal. Un relevamiento federal realizado por el Observatorio de Violencia de Género de los Ministerios Públicos Fiscales, que analizó más de 8 millones de causas penales registradas entre 2023 y 2025 en 17 jurisdicciones, señala que las investigaciones por falsa denuncia representan apenas el 0,09% del total. Además, el 92% corresponde a delitos que no tienen relación con la violencia de género.

Al mismo tiempo, existe un fuerte subregistro de las violencias de género y sexual. Según la Encuesta de Prevalencia de Violencia de 2022, el 45% de las mujeres argentinas sufrió violencia de pareja alguna vez en su vida y el 77% no realizó ninguna denuncia. En el caso de la violencia sexual, el Segundo Estudio Nacional sobre Violencia contra las Mujeres señala que cerca del 20% sufrió violencia sexual en su vida adulta y el 88% no denunció.

En la misma línea, el Comité de Expertas del MESECVI de la OEA advirtió que iniciativas de este tipo pueden constituir una barrera legislativa adicional para el acceso efectivo a la Justicia de las mujeres víctimas de violencia y comprometer las obligaciones asumidas por los Estados en el marco de la Convención de Belém do Pará.

Absolución a Patricia Godoy

Durante la mesa de trabajo reclamaron la absolución de Patricia Godoy, cuyo caso constituye un ejemplo concreto de las consecuencias que puede tener una Justicia que no escucha a quienes denuncian y atraviesan situaciones de violencia.

El caso de Patricia Godoy resulta paradigmático. Madre de Marisol Günter, víctima de femicidio en La Plata en 2011, Patricia fue convocada ese mismo año como testigo en el juicio por el cuádruple femicidio de La Loma. Con datos falseados, la mujer fue denunciada por falso testimonio por uno de los imputados, fue condenada el 29 de diciembre de 2025 a cuatro años y medio de prisión, luego de casi 15 años de espera para el juicio. En el fallo, se destaca la relación de Patricia con organizaciones feministas que piden justicia por el femicidios de su hija.

El caso expone las consecuencias de una Justicia atravesada por estereotipos y sesgos de género. La sentencia cuestionada utilizó, entre otros elementos, su participación en movilizaciones feministas para construir un supuesto móvil de denuncia falsa.

“El problema no son las denuncias, sino el acceso a la justicia. Una justicia elitista, misógina y adultocéntrica que no escucha a las mujeres ni a las niñeces”, afirmó Macha. Y agregó: “Si avanza este proyecto, los varones violentos y pedófilos podrán utilizarlo como un mecanismo de defensa. Instalar este tema busca generar temor y desalentar las denuncias de mujeres, niñeces y adolescencias. Por eso, luchamos para que no avance el lobby pedófilo”.

Frente a este escenario, las legisladoras reclamaron políticas públicas efectivas contra las violencias de género, presupuesto para su implementación y garantías de acceso a la Justicia. Del encuentro participaron también familiares de víctimas de femicidio y la organización Familiares Atravesados por el Femicidio.