Este domingo terminó la 15ª Feria de Editores (FED) en C Art Media, en Chacarita, con más de 330 editoriales de América Latina y España. Escenas, testimonios y balances de los editores.

“Este año asistieron cuarenta mil personas frente a las 30.800 de 2025”, dice Víctor Malumián, uno de los impulsores de la FED. Y prosigue: “Vemos el impacto que tiene que les estemos regalando el envío de libros a las librerías aliadas. Vienen creciendo año a año los kilos que despachamos a todo el país”. De la FED 2026, la número quince, participaron más de 330 sellos de América Latina y España; hubo invitados internacionales y múltiples actividades. Como dice Malumián: “Nos da mucho placer no cobrar entrada y regalar un libro -este año, sobre “el trabajo”-. Esa es la forma en la que tratamos a los asistentes”.
Este domingo se vuelve arduo transitar los pasillos o calles de la FED, cada una con el nombre de un escritor argentino: “Juan José Saer”, “Beatriz Sarlo”, “Juan Forn”, “Sara Gallardo”, “Marcelo Cohen” y “Hebe Uhart”. La gente pregunta precios y luego elige un café o una gaseosa para descansar y seguir viendo libros. Más cerca de la entrada se disponen los sellos internacionales (hay de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y España) y todas las editoriales ofrecen sus novedades en narrativa, ensayo, poesía, música, cine, novelas gráficas y largos etcéteras.
El jueves asistieron 3.150 personas, el viernes 9.500, el sábado 15.200 y el domingo más de 12 mil. Entre otras novedades, la editorial Volcán Azul, de Córdoba, ganó el Premio a la labor librera 2026; la artista Ornella Pagliaruolo recibió el Premio Afiche 2026 y Gourmet Musical Ediciones, de Leandro Donozo, ganó el Premio Rumbo a la FIL Guadalajara, México. En la FED, las editoriales independientes hacen confluir sus estrenos y sus catálogos: hay una avidez del público por leer libros más allá de las grandes cadenas. Hernán López Winne, co-creador de la FED, dice: “Cada vez viene más gente. Hay una consolidación”.
¿A qué adjudica el crecimiento de la FED? López Winne piensa unos segundos y responde: “El boca a boca es muy importante y las editoriales que participan también colaboran en la difusión. Este año tuvimos un clipping de más de 250 notas, lo cual es un delirio. Lo más gratificante es el vínculo con la gente, algo que no tenés el resto del año. Y lo más arduo es que se requiere un trabajo muy grande de producción desde mucho antes. Hay muchísimas cosas que no se ven y eso es lo más difícil: tener aceitado un método de trabajo. Pero no por arduo deja de ser también gratificante”.
López Winne vuelve a su labor detrás de su stand y los visitantes siguen preguntando acerca de libros. “A esta autora no la conozco pero me gustó la tapa. ¿Me la recomendás?, dice otra chica en uno de los pasillos del fondo. Los editores dialogan con los lectores y sugieren títulos. La gente sigue entrando y formando fila y, al trasponer la puerta principal, ve en las paredes laterales los dos grandes carteles colgantes que ya son marca de la FED: “Si leés, hay un libro para vos” y “No conocemos el futuro del libro, pero sabemos que va a estar acá”.
Este año la pared delata otra novedad. Una serie de hojas pegadas forma la frase “No a la derogación de la Ley 25.542”: alude a la Ley de Defensa de la Actividad Librera, la cual asimila condiciones de venta entre pequeñas y grandes librerías fijando un precio único en el país: derogarla -como quiere el gobierno de Javier Milei- impactaría negativamente en locales independientes en favor de grandes plataformas, que podrían vender libros a precios mucho más bajos. La FED también se volvió, en 2026, un símbolo de la pelea del sector editorial para que no se deje sin efecto la Ley 25.542.
“Me gusta que la FED proponga descuentos interesantes para comprar libros -dice Esteban Costantini, de la editorial El hilo de Ariadna-. También es interesante que acá haya libros que no se ven en otro lado. Me abruma la cantidad de gente: hay una voracidad por la lectura. No sé si todos compran, pero seguro recorren y les interesa. Es un fenómeno muy de Buenos Aires. Acá hay un lector de cosas específicas. Ya no se imprimen muchas revistas pero se imprimen muchos libros. Y me asombra ver cada año más editoriales”. ¿Y las ventas? “Fueron parecidas a las de 2025”.
La escritora Daiana Henderson, de Ediciones Neutrinos, también se sorprende: “La FED ya instaló un ritmo de funcionar, circular e interactuar. Me voy con una buena sensación en cuanto a la actitud de los editores. Y vi mucho interés de parte de los lectores. Es algo para pensar qué significa el furor por el libro en este contexto político y económico”. Lo interesante de la FED “es que puedan verse exhibidos a la vez todos los libros de una editorial. Para los editores, que trabajamos en la construcción curatorial de un catálogo, la FED es un lindo momento para mostrar todo el universo de lo que generamos cada año”.
El chileno Marcelo Montesinos, de la editorial Calabaza del diablo, está por cuarta vez en la FED y dice: “Es notorio el aumento del público. La FED me hace acordar a La Furia del libro, de Chile, donde confluyen editoriales pequeñas y medianas: estas ferias congregan a esos sellos que uno espera que reflejen el ser real de la sociedad, pero también tienen el detalle de emular un poco a las grandes”. En otro sector de la feria está Angélica Caballero, de editorial Mirabilia, de Colombia: “Esta es mi quinta FED. A mí me encanta y por eso vuelvo. Como editora, puedo ver sellos que de otra manera no conocería”.
¿Cómo se sostiene la bibliodiversidad? “La FED aporta a ello -dice Caballero-. En Colombia la única feria masiva que hay es la FILBo, de Bogotá, en la cual los grandes conglomerados tienen no sólo uno, dos o tres stands, sino muchísimos, y eso se replica en las librerías de cadena. Si existiera en Bogotá un evento como éste, eso ayudaría ciento por ciento a la bibliodiversidad, porque las personas podrían encontrar títulos que no están en otro lado, además de ver todas las editoriales independientes reunidas en un solo punto. Por eso espero que a la FED vengan más editoriales”.
Angélica Caballero sonríe y sigue atendiendo a los potenciales lectores de Mirabilia. A unos pocos stands alguien dice: “Éste es un lugar muy de nicho”. ¿Cómo lo ve Agustina Serratore, de Mardulce Editora? “Lo más importante de la FED es el público. Acá se genera un intercambio particular: a la gente le interesa comprar libros que los interpelen. Se da algo más profundo que en una feria tradicional”. La FED “arma una movida muy necesaria para la cultura. Estamos en un año complicado, pero este es un lugar que siempre se mueve”.
La editora Afri Aspeleiter, de Concreto, concibe: “Fueron cuatro días muy intensos. Por una cuestión de espacio, este año no pudimos mostrar todo el catálogo. Pero el balance en general es positivo, no sólo porque las ventas suelen crecer año a año, aunque 2026 viene un poco más flojo que el anterior para nosotros”. En la medida que puedan participar más editoriales “la FED va a contribuir un montón más a la bibliodiversidad -dice Aspeleiter-. Éste es un evento con oportunidad de ampliarse mucho a un público no especializado”.
Esta es la segunda FED en la que participa Lucas Mercado, de Azogue Libros, de Paraná: “Este año vengo con ventas similares a las del año pasado, salvo el día jueves, en que hubo lluvia y estuvo la marcha frente al Congreso. Nosotros publicamos cinco títulos por año y traerlos a la FED es muy necesario. Venir a la FED es siempre ganancia”. O como dice Víctor Malumián: “Lo más gratificante es ver cómo confluye en la FED un sector que no tiene políticas para su promoción. Pero acá hay un pequeño oasis donde nos encontramos todos los integrantes del ecosistema editorial. Sin los lectores, esto no sería posible”.
Cuando se difunden los resultados de las pruebas educativas estandarizadas, los titulares se quedan siempre…
El informe de la UTEP alerta sobre la extrema vulnerabilidad económica de las familias y…
“Los nazis eran el diablo, pero ¿qué soy yo?”, se pregunta uno de los entrevistados…
La adaptación de la novela de Hernán Ronsino sigue una amistad marcada por una traición,…
La joven directora cordobesa obtuvo el máximo reconocimiento de las Giornate degli Autori por su…