Recorriendo la Avenida Paulista, epicentro de las grandes manifestaciones políticas en Brasil, se advierte una llamativa ausencia de clima electoral, fenómeno que se percibe también en otras ciudades del país. Quizás, la marcada tendencia favorable a la reelección de Lula produce la apatía o que el fenómeno de redes sociales trasladó la disputa de las calles a la virtualidad. Es el interrogante que Tiempo puso como primer pregunta a Félix Ruiz Sánchez, un destacado intelectual de izquierda, quien fuera precursor del Presupuesto Participativo en la Ciudad de San Pablo durante la gestión de Marta Suplicy; además de participar como asesor en la Gestión de Fernando Lugo en Paraguay. Actualmente forma equipos técnicos orientados a la participación ciudadana en diferentes municipios y para Guilherme Boulos, actual ministro de gobierno.

Asegura Sánchez: “Si bien el proceso electoral comenzó hace tiempo con los acuerdos y alianzas electorales, lo cierto es que la campaña se inicia el 5 de agosto. No obstante, es verdad que el clima electoral es menor que en otros años, al menos en las actividades callejeras. Puede explicarse en que hay cierta convicción sobre la victoria de Lula, pero también en que la disputa electoral no sólo se da en la calle sino en otros terrenos. También, puede expresar una cierta crisis de los procesos electorales en relación al interés de la ciudadanía por las instancias electorales, fenómeno de las democracias contemporáneas que explica la irrupción de gobiernos de derecha que la profundizan.

-Profundiza la crisis que abrió el neoliberalismo.

-Y que también afectó a la propuesta del Presupuesto Participativo que impulsaba el PT como su “modo de gobernar” y referenciada por el espectro de izquierda y centro izquierda del mundo. Convocar a la ciudadanía a debatir el uso de los recursos del Estado, cuando el neoliberalismo centraba su discurso en el déficit fiscal, resultó movilizador y alternativo. Sin embargo, la embestida libertaria, que se propone destruir al Estado, debilita la propuesta, en especial cuando el instrumento devino en una modalidad técnica o instrumental de la gestión y perdió el peso movilizante y articulador de la participación social. Al reduccionismo administrativo de la priorización presupuestaria hay que ampliarlo hacia la gestión de proyectos emancipadores y transformadores de la realidad económica y social de la gente.

Félix Ruiz Sánchez: “El gobierno sostiene la soberanía del Brasil y eso será clave para la reelección del PT”

-¿Afecta también a la actual gestión de Lula?

-En lo que refiere a la participación ciudadana, las gestiones del PT, tanto las de Lula como la de Dilma Rousseff, no lograron sostener la dinámica participativa que alentaban las gestiones locales previas. Si bien hubieron diferentes congresos temáticos y otros espacios consultivos, no se generó la dinámica protagónica de la ciudadanía en la gestión nacional. Con el aliciente de que las gestiones locales se fueron desgastando, como el caso de Porto Alegre, que había sido el epicentro del Presupuesto Participativo, pero en la actualidad el PT no logra recuperar el protagonismo.

-¿Cómo explica, entonces, que aún pueda ganar las elecciones?

-Hay un fenómeno de desgaste de la derecha brasileña también, la gestión de Jair Bolsonaro, en especial durante la pandemia. Fue realmente mala. Si no fuera por el federalismo brasileño, donde los gobernadores pudieron hacer políticas de contención, el impacto podría haber sido mucho mayor. Además, Flavio no tiene la misma adhesión que el padre, más allá de que logra retener el espacio electoral. Aún no logra seducir el centro político, aunque podría hacerlo en una segunda vuelta.

-También hay méritos del gobierno de Lula.

-Claro, la política internacional es intachable, en especial cuando Flavio Bolsonaro propone un entreguismo colonial a Donald Trump, por el contrario, Lula sostiene una soberanía acorde a los intereses de Brasil, apoyada por el establishment económico y político, no solo bajo la tradicional línea multilateralista de la Cancillería de Itamaraty, sino de protagonismo global en el esquema de alianzas estratégicas de promoción de la paz y el bienestar humano.

-Además de la distribución de renta.

-Una distribución de renta con crecimiento. Justamente esa política internacional propicia una soberanía que permite un desarrollo económico que sustenta la mejora material de la población brasileña. Es el núcleo de la propuesta desarrollista de la perspectiva de Lula y que se materializa en mejoras sustanciales, más allá de la persistencia de problemas estructurales de Brasil.

Félix Ruiz Sánchez: “El gobierno sostiene la soberanía del Brasil y eso será clave para la reelección del PT”

-Es parte del desafío.

-Por lo pronto, una reelección permitiría continuar con el cambio de tendencia. No obstante, la edad de Lula obliga a pensar la necesidad de un recambio generacional que le dé continuidad. Algo que sucede en todo el espectro político, donde los legendarios líderes como Fernando Henrique Cardoso o José Serra salieron de la escena política, por lo que el PT y la izquierda brasileña no podrá escapar. Esa generación de izquierda que irrumpió peleando por la democracia y gestionó por mejorar la vida de la gente tiene el desafío de darle paso a una juventud que tome en sus manos los destinos del país bajo su legado.  «