Festival de San Sebastián: Donald Sutherland ganó el premio a la trayectoria

Por: Hugo F. Sánchez

El actor canadiense está presentando "The Burnt Orange Heresy", donde interpreta a un pintor ermitaño. “Sigo disfrutando mucho de este trabajo que me da libertad y me permite vivir vidas que nunca me habría atrevido a vivir", expresó.

El festival de San Sebastián comienza a desandar sus últimas jornadas antes del final de esta edición este sábado, cuando se realizará la ceremonia de cierre con los premios en las distintas secciones, pero con 67 ediciones el festival tiene la suficiente experiencia para que más allá de las películas, cada día haya diferentes eventos de interés. Hoy toda la atención estuvo puesta en el legendario Donald Sutherland, que esta noche recibirá el Premio Donostia a la trayectoria.

El actor canadiense, que además está presentando en el festival vasco The Burnt Orange Heresy, en donde interpreta a un pintor ermitaño en plan Salinger alejado del mundo, brindó una conferencia de prensa en donde aseguró que aún con 84 años “Sigo disfrutando mucho de este trabajo que me da libertad y me permite vivir vidas que nunca me habría atrevido a vivir» y agregó sonriendo, “no o tengo mucho dinero, todavía tengo muchas bocas que alimentar”.

Sutherland es uno de los grandes actores de su generación, es un intérprete versátil que compuso papeles memorables en películas bien diferentes como Il Casanova ( Federico Fellini), Klute (Alan J. Pakula), M.A.S.H. (Robert Altman) y Novecento (Bernardo Bertolucci), entre varias decenas de obras que lo tuvieron como protagonista. Lo cierto es que al actor no pudo elegir un trabajo en particular, «No tengo una película favorita, he tenido grandes relaciones con cada una de ellas”, pero finalmente concedió, “pero me encantó trabajar con Fellini».

En menor medida pero con una legión de fans, ayer transitaron la alfombra roja el escritor y eventual actor Michel Houellebecq y el director Guillaume Nicloux que presentaron Thalasso, suerte de continuación de El secuestro de Michel Houellebecq (20014), una sátira en donde el escritor francés hacía de sí mismo, discurría sobre la política y el agotamiento terminal de Europa, mientras se hacía amigo de sus secuestradores. Thalasso se ubica cinco años después, con el escritor en uno de esos carísimos y selectos centros de rehabilitación, obsesionado por poder consumir vino y fumar, junto a otro paciente ilustre, Gérard Depardieu y claro, los secuestradores de antaño que sospechan que el intelectual sabe del paradero de su anciana madre que se escapó con un amante. Divertida, con pasajes memorables, otros más bien pavos y algunos momentos decididamente machistas, la película será disfrutable para aquellos familiarizados con la obra de Houellebecq (Plataforma, El mapa y el territorio, Las partículas elementales, Sumisión) y con sus excentricidades.

Por el lado de la participación argentina, luego de la movida de ayer con la presentación de Que sea ley, el documental de Juan Solanas que retrata la lucha por la aprobación de la ley de despenalización del aborto -con la foto colectiva de diferentes personalidades del cine y los característicos pañuelos verdes-, ayer tuvo muy buen recibimiento la proyección de Los sonámbulos, de Paula Hernández con Érica Rivas, Marilú Marini, Luis Ziembrowski y Ornella D’elía.

La cuarta película de Hernández, que compite en la sección Horizontes Latinos tiene como protagonistas excluyentes a Rivas y la debutante D’elía, es un inquietante relato sobre una familia que sufre el sonambulismo es tal vez uno de los síntomas de una familia llena de secretos, en donde la violencia y hasta el abuso forma parte de una sorda cotidianidad.

También ayer por la noche se anunciaron los premios de la industria -que consisten en financiación para futuras películas-, en donde el argentino Juan Sebastián Torales ganó con Almamula el Premio Eurimages al Desarrollo de Coproducción de 20 mil euros. El proyecto presentado tiene que ver con un niño de 12 años que sufre agresiones por ser gay. Como forma de escapar del agobio, el chico empieza a creer en la leyenda rural del Almamula, que es una criatura que vive en el monte y se lleva a quienes cometen un acto sexual impuro. Cabe destacar que por primera vez en la historia un santiagueño gana un fondo internacional y que probablemente sea el primer cineasta de esa provincia en llegar a estrenar un largo en el futuro cercano.

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