Los números del Fondo contradicen la mirada exitista del gobierno. Los cinturones se ajustaron con más fuerza en el sector privado que en el estatal.

Pero según el FMI, en 2024 el consumo privado (el gasto de familias y empresas en bienes y servicios finales) cayó un brutal 4,2% mientras que el público (lo mismo, solo que efectuado en la órbita de la administración pública) retrocedió un 3,2%. El resultado fue un descenso global del consumo del 4,1%.
Es decir, los cinturones se ajustaron con más fuerza en el sector privado que en el estatal.
Para este año, el Fondo asegura que el consumo en general crecerá solo un 3,2%, bastante por debajo de lo que cayó en 2024. El dato es importante porque la recuperación del 5% de la actividad económica no se sostendrá en este factor.
Pero lo más llamativo es la diferencia entre el consumo privado y público para este año. El público crecerá un 4,2%, impulsado por una mayor presencia estatal, seguramente vinculada a la demagogia electoral. En tanto, el consumo privado se incrementará en un 3%, un tercio menos que la caída del año pasado.
El Fondo pretende que sus números actúen como una profecía autocumplida. Está en los trabajadores romper esa perspectiva. «
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