La caída de la imagen del conservador Fillon y el descontento con el gobierno de Hollande hicieron crecer las chances del centrista Macron y de la ultraderechista Le Pen.

En principio, en la encuesta difundida el jueves pasado, el candidato liberal supera a Le Pen en intención de voto para el primer turno de las elecciones presidenciales.
Macron, que en las últimas semanas recibió el apoyo de figuras centristas e incluso de personalidades socialistas, conseguiría el 26% de los sufragios en la primera vuelta, seis puntos porcentuales más que hace dos semanas, según el sondeo de la consultora Harris Interactive.
De acuerdo con la encuestadora, Le Pen pasaría a la segunda posición con el 25% de los votos, el mismo porcentaje que se le atribuía en febrero. El líder conservador François Fillon, afectado desde hace seis meses por un escándalo de empleos ficticios que durante años realizaron su mujer y dos de sus hijos, perdería un punto porcentual suplementario y obtendría el 20%, siempre de acuerdo con este sondeo.
Por detrás quedarían -también descalificados desde la primera vuelta el socialista Benoit Hamon (13%), el líder de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon (12%) y el soberanista Nicolas Dupont-Aignan (3 por ciento).
En cuanto a la segunda vuelta, Harris Interactive prevé, como todas las encuestas desde hace un mes, una amplia victoria de Macron, que hasta agosto pasado era el ministro de Economía del socialista, François Hollande, en este caso más apabullante todavía.
Macron, que se define como centrista y que no tiene partido, arrasaría el 7 de mayo con un 65% de los votos, cinco puntos porcentuales más que en febrero, frente a la presidenta del FN, que se quedaría con el 35%, es decir con cinco puntos menos.
De acuerdo con otro sondeo publicado ayer por el semanario L’Obs, un 64% de los franceses está inquieto con la idea de que Le Pen acceda a la segunda vuelta de las presidenciales, que evidencia el potencial de movilización para impedir que acceda al poder. Pese a programas radicalmente opuestos, Macron y Le Pen tienen puntos comunes como liderar partidos que no son «ni de derecha ni de izquierda» y el hecho de nunca haber ejercido el poder.
Al inicio, gran favorito para reemplazar a Hollande, el candidato elegido por la derecha, François Fillon, se vio inmerso en el escándalo de presuntos empleos ficticios que puede llevar a la derrota de su campo. Su obstinación en continuar en la carrera por la presidencia, pese a una posible inculpación, sembró la discordia en su partido. Y los sentimientos de decepción, hartazgo y furia se incrementaron en los últimos meses. «
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