
Cortázar y Agosti, intelectuales comprometidos con el devenir histórico de Argentina y el mundo, no podían imaginar en el siglo XX que el título de uno de sus múltiples libros serviría para ilustrar lo que dos presidentes de dos pequeños países de Latinoamérica tienen que hacer en el 2024.
Daniel Noboa y Bernardo Arévalo, en Ecuador y Guatemala, tienen que usar un cuaderno de bitácora para seguir diariamente sus acciones orientadas a cumplir sus compromisos con sus pueblos azotados por tsunamis sociales semejantes.
Noboa en Ecuador tiene que enfrentar la extrema inseguridad que en el siglo XXI convirtió a la isla de paz y esperanza del área endina en el siglo XX, en un continente de guerra en el presente siglo XXI , un siglo perdido entre la corrupción la impunidad y la violencia entrelazadas en un solo artero puño que destruye la vida de un pueblo pacífico y trabajador.
Daniel Noboa ha diagnosticado correctamente que la narco-violencia debe ser atacada desde sus causas que son, entre otras, la pobreza, la desigualdad y la corrupción de la función judicial, coludida con segmentos del poder político en instituciones estatales y con poderes fácticos en sectores empresariales y mediáticos. Por ello ha impulsado , a traves de la Fiscalía, varias operaciones punitivas. La más resonante de ellas llamada Metástasis, que ya está llevando a la cárcel a varios personajes importantes de la función judicial y la policía, puestos en sus funciones por sectores de la política cuyo liderazgo está envuelto en casos de corrupción en el correato o han sido parte de gobiernos fracasados como los de Lenin Moreno y Guillermo Lasso.
Para atacar las causas de la formación de un narco-estado, en Ecuador Noboa ha logrado la aprobación de un proyecto económico urgente para impulsar la reactivación de la economía y el empleo para arrebatarle jóvenes desempleados a la narcoeconomía que los convertiría en sicarios.
Daniel Noboa asumió en su campaña otros compromisos sociales que no puede olvidar como el mejoramiento sustancial de las pensiones jubilatorias mínimas. Ofrecerle oportunidades de empleo a los jóvenes y mejorar las jubilaciones de los viejos son partes complementarias de una misma política a favor de la familia ecuatoriana. Y mejorar las condiciones de vida de la familia ecuatoriana es condición fundamental para reducir la inseguridad, que es el azote socialmente transversal más sobresaliente que sufre la población en los 23 años del hasta ahora perdido siglo XXI.
Sólo cumpliendo sus pocos y sustanciales compromisos electorales Noboa podrá aspirar a escribir el primer capítulo de la nueva historia que el Ecuador reclama, cual es dejar atrás los funestos 23 años del siglo actual y consolidar un nuevo camino hacia la superación del narco-estado e impedir la narco-sociedad.
El fruto que Noboa cosechará será se reelección en el 2025 para avanzar hacia un país próspero, equitativo y pacífico.
Arévalo ha definido su misión principal como desmontar la trama del Pacto de Corruptos que ha hegemonizado el país siete décadas, controlando el estado indirectamente a través de sus lobistas en el aparato público o directamente con personajes suyos, ejerciendo las más altas funciones del Estado.
Desde entonces, la administración de justicia guatemalteca, y en especial la fiscalía de ese país, no cesaron en hostigar al presidente electo, a su partido (el Movimiento Semilla), mediante todas las técnicas conocidas del llamado “lawfare”, esa dimensión jurídica de la lucha política en el siglo XXI. Declara Arévalo a The New York Times: “En el siglo XX eran golpes de fuerza con tanques, bayonetas, con militares y duraban dos o tres días. Los golpes del siglo XXI son dados con diputados, con abogados, en las cortes, se hacen así», dijo. “Es más sofisticado, tarda mucho más tiempo, se hace con la pretensión de que se continúa con las instituciones. Pero la verdad es que son cascarones en los que la legalidad ha quedado tirada”.
Arévalo ha contado con la movilización popular en las calles, harta del “pacto de corruptos”, una trama integrada por políticos, élites burocráticas , empresarios y narcos, que se protegen entre sí para mantener el poder.
La tarea de Arévalo es inmensa y compleja. Su posibilidad de éxito reside en la transparencia de los cuadros de su partido Semilla, carentes de experiencia y las alianzas que pueda tejer con sectores empresariales emergentes, con el liderazgo ancestral indígena y con círculos intelectuales con experiencia estatal y carentes de vínculos con el Pacto de Corruptos
Noboa y Arévalo representan una posibilidad para este año 2024. Son, por ahora, una esperanza. Vienen a la mente las palabras del gran Cortázar: “Posiblemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. Le pertenece a la vida. Es la vida misma defendiéndose”
Que en 2024 Ecuador y Guatemala vean transformarse la esperanza en tangibles realidades.
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