Llevará los avances de lo charlado con el FMI sobre el déficit y su financiamiento. Se esperan cambios en muchas partidas.

Guzmán llegará con novedades bajo el brazo: los detalles de lo avanzado en las negociaciones con el FMI (de lo que se informa en la página 12). La falta de números concretos en el comunicado del FMI del viernes alimenta la expectativa sobre lo que dirá el ministro.
El oficialismo en el Congreso ya dijo que quiere un tratamiento exprés del proyecto, al punto que la Cámara baja lo apruebe en el transcurso de los próximos cinco días.
Es decir, los legisladores tendrán muy poco tiempo para asimilar los nuevos números que se incorporarán al proyecto, ya que se da por descontado que Guzmán va a modificar varias de las cifras más importantes del texto presentado el 15 de septiembre pasado. Un ejemplo de ello es la modificación de las partidas destinadas a educación, que seguirán absorbiendo el 2,4 por ciento del Producto Bruto (PIB) pero que serían mayores nominalmente hablando a las previstas tres meses atrás. La explicación es que el gobierno espera un crecimiento económico para el año que viene superior al que anunció.
La exposición de Guzmán también podrá funcionar como una adelanto del plan plurianual prometido por el presidente Alberto Fernández y que se suponía que estaría listo en la primera semana de este mes. Sobre este plan se dijo que ya había sido enviado a Washington para que los técnicos del Fondo lo analizaran, aunque no hubo ninguna mención a ello en el comunicado del FMI del viernes. Se supone que ese plan debería transformarse en una hoja de ruta de las principales variables de la macroeconomía, incluidos los pagos al FMI.
El proyecto girado por el gobierno nacional prevé un crecimiento del 4% del Producto Bruto Interno (PBI), una inflación del 33% y un dólar a 131,1 pesos. Además, asigna menores recursos en términos nominales para los subsidios energéticos. También prevé un déficit primario del 3,3% y un resultado financiero negativo del 4.9 por ciento. El financiamiento implicaría una disminución de la emisión de moneda por parte del Banco Central y un incremnto de la emisión de deuda del Tesoro. Ambos criterios son compartidos por el FMI, que estaría de acuerdo con reducir a la mitad la emisión monetaria para sostener el déficit. La apuesta de todos es que el mercado de deuda en pesos haga el trabajo duro. Pero eso implicará mayores tasas de interés, lo que podría matar la naciente recuperación económica. «
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