La cantante peruana es una de las pioneras del género en su país, en el que abrió camino para que surjan más expresiones de ese estilo. Hizo coros para los Rolling Stones en su concierto de Lima, y fue telonera de Bad Buny y Jay Balvin: hoy busca llegar con su flow a la escena internacional.

-¿Cómo fueron tus comienzos?
-Hace cinco años, estaba muy deprimida y atrapada en un trabajo de oficina. Pero me di cuenta de que mi única salida era arriesgar, no debía esperar un “príncipe azul” ni algo que me saqué de allí. Y fue por lo que realmente amaba. Yo canto desde niña. Subí por primera vez a un escenario a los 4 años, a los 7 años comencé a estudiar música y actuación, y a los 16 años, me fui a Lima para perseguir mis sueños como artista, pero luego comencé a trabajar para poder vivir, y era más como un hobby. En un momento, me dije “tengo que hacerlo”, y comencé a moverme. No dejé que nadie me dijera que no podía. Gane por insistencia. Siempre estoy en constante aprendizaje, porque siempre hay que esforzarse. Pero mi objetivo es demostrar que se puede. Me preparé, estudié canto lírico, hice muchas óperas, tuve mis bandas de rock, hice baladas. Hasta que encontré lo urbano.
-Fuiste telonera de grandes recitales en tu país, ¿eso te ayudó?
-La primera gran chance la tuve en 2016, cuando fui seleccionada para unirme a los Rolling Stones en el escenario, como parte del coro que iba a sonar en You Can’t Always Get What You Want. ¡Fue una locura! También canté antes de los conciertos de J. Balvin, Bad Bunny, Zion & Lennox, entre otros artistas que admiro. Además, participe en la apertura de eventos importantes como Barrio Latino, en 2018, y canté antes de los conciertos de Lenny Tavarez y Cazzu, en julio y diciembre de ese mismo año. Pero todavía estaba en etapa de aprendizaje. Luego logré viajar a Colombia a grabar algunos de mis primeros sencillos, los mostré, y entendí que la redes sociales eran una herramienta, y fui por ahí. Haciendo contactos en mercados más grandes, pude firmar mi primer contrato con un sello discográfico de Miami. En Perú es complicado tener una chance, entonces decidí irme al extranjero a trabajar en mi sueño, con productores que tienen un poco más de experiencia en la industria, para aprender de la gente de allá y poder traer eso a mi país.
-¿Cuál es la marca distintiva del género urbano?
-Yo siempre amé esta música. Desde “Gasolina” o “Baila morena”, o cualquier tema vieja escuela que quieras. Me encantaba el reggaetón. Pero no había muchas mujeres en el género. ¿Como una chica podía cantar eso? Desde los contenidos ya estaba hecho para hombres. Tenía que vencer ese prejuicio, pero no me animaba, e hice mucho tiempo lo que se esperaba de una chica cantante. Pero aparecieron Karol G, Natty Natasha y otras, y entendí que mi momento había llegado. Hay referentes, como Rosalía, y otras que dejan ver su personalidad. La música urbana necesitaba mujeres que muestren su personalidad y fuerza femenina. Entonces pude ponerme a desarrollar mi estilo. Es difícil tener flow natural; ser una cantante clásica e incorporarme a este género no me fue fácil. Pero me gustan los desafíos. Mi idea es dejar una marca. Y demostrar que desde Perú también podemos crear y tener una industria. Imitar lo que hizo Argentina, que ahora sin dudas es un referente, con tantos artistas que tienen éxito internacional..
-¿Estás trabajando para entrar en el mercado argentino?
-Sí, claro, hace poco grabé un video y lo voy a promocionar durante el verano. Pero también en Colombia y en República Dominicana hago cosas para ir creando un circuito latino de colaboración. Yo represento a mi bandera, pero si algo tiene esta música es que es un emblema regional, y eso es espectacular, hay mucha hermandad, porque lo que importa es la música, y todos nos retroalimentamos. Espero poder lograr tener un sonido peruano, por eso quiero aprender de los que ya abrieron caminos.
-¿Qué pensás de ciertos contenidos sexistas y de la exaltación de la belleza hegemónica dentro del ámbito del género urbano?
-Creo que se puede cambiar esa idea. Yo le canto al amor, al desamor, a la amistad o a contar historias de vida propias o de alguien cercano. Me gusta también tener canciones o bases bailables, que lleguen a desde lo sonoro. Es verdad que para instalarse hay que tener una disciplina, estar enfocada en la imagen que una da y en los detalles que las redes y lo audiovisual exigen. Pero luego, lo que prevalece es el contenido creativo: la música es lo que importa a largo plazo. Los cambios se dan si una sabe que no sólo tiene que entretener, sino ir transformando conceptos, para que el mundo sea un lugar mejor. De a poco lo iremos logrando.
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