Los rostros de José Hernández se multiplican en la Biblioteca Nacional. Distintas recreaciones artísticas de las fotos del autor del Martín Fierro se exhiben al ingreso de la muestra Vidas de Hernández. Un itinerario argentino, en las Salas Leopoldo Lugones y María Elena Walsh: se inauguró el jueves 20 de agosto a las 19 y podrá visitarse de lunes a viernes de 9 a 21 y sábados y domingos de 12 a 19, sobre el poeta, político, periodista y militar. A 140 años de su muerte, sus amplias dimensiones brillan en la Biblioteca Nacional.
Desde allí formulan: “Pocos personajes de la historia nacional son tan ricos en facetas y matices como José Rafael Hernández y pocos han marcado tanto a la cultura argentina. La vida del autor de El gaucho Martín Fierro, poema que desde su publicación genera debates en torno a la esencia del ser nacional, no es tan conocida como este singular hecho literario”. Y prosiguen: “Se formó como hombre, ciudadano, político, periodista y literato a la par de los conflictos y contradicciones que formaban también a la nación”.
¿Cómo medir la vida de quien no dejó ningún terreno por abarcar? José Hernández fundó diarios, “desde donde sostuvo fuertes e imprescindibles debates, como el que desarrolló en torno al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas -explican desde la Biblioteca Nacional-. Autor del gran poema nacional, publicó además un tratado sobre el plantado y manejo de los establecimientos de campo. Adquirió profundos conocimientos sobre la vida campera y fue un ferviente participante de las tertulias porteñas. Se exilió en Uruguay y Brasil, vivió en Paraná, Corrientes, Santa Fe y en el actual barrio de Belgrano”.

Sobre José Hernández
Había nacido en 1834 y murió en 1886, a los 51 años. La muestra Vidas de Hernández. Un itinerario argentino tuvo el gran desafío de “mostrar sus distintas facetas sin poner en foco el Martín Fierro: al periodista, al militar, al escritor y al político que ocupó los cargos de diputado y senador”, señala Fernanda Olivera, curadora e investigadora de la BIblioteca Nacional. Para eso reunieron “materiales de gran valor documental, como ejemplares de El Río de la Plata, El Nacional Argentino, La Reforma Pacífica y El Bicho Colorado, además de la recopilación de los artículos que Hernández escribió sobre la muerte del Chacho Peñaloza”.
También “se exhibe correspondencia que mantuvo con Urquiza y López Jordán, poemas menos conocidos, documentación vinculada con sus cargos públicos, el poema dedicado a Los Treinta y Tres Orientales y un diploma de Maestro Masón otorgado por la Logia Asilo del Litoral. A través de estos materiales buscamos mostrar esas ‘vidas de Hernández’ y acercarnos a un personaje fundamental para comprender la historia argentina”, dice Olivera.
La muestra tiene una presentación -un gran panel- y las vitrinas reunidas según los distintos ejes de Hernández: el militar, el político, el periodístico, el militar. “Ahí están los libros y las primeras ediciones y algunas joyitas de la Sala del Tesoro y de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional -amplía Olivera-. Y en las paredes hay facsimilares enmarcados de nombramientos, las cartas a López Jordán y a Urquiza, una carta muy emotiva que le escribe a su mujer y otra que le escribe a su hija”.
Después hay una pantalla que reproduce un video en loop con un recorte de una entrevista a Celina Ortale (“la especialista más importante sobre José Hernández”) y una entrevista a Martín Caparros, quien publicó en 2025 La verdadera vida de José Hernández (contada por Martín Fierro): “Él nos mandó un video desde España hablándonos de su trabajo y qué fue descubriendo sobre Hernández”, cuenta Olivera. “Una de las joyitas que recuperamos de la Sala del Tesoro es el folleto donde Hernández recopiló los textos en los que denuncia el asesinato del caudillo riojano Ángel ‘Chacho’ Peñaloza, el 12 de noviembre de 1863”.
Pero no es lo único revelador de la muestra sobre Hernández: “Desde el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires nos enviaron copias de todos los nombramientos políticos de Hernández: los diplomas que se le otorgaron cuando lo nombraron diputado, senador y consejero escolar. También nos mandaron la carta que le escribe Martín Fierro a Juan Manuel Blanes, el autor del cuadro de Los Treinta y Tres Orientales. Cuando se exhibe, Hernández le dice que vio el cuadro, que es una hermosura, y que tiene algo para decirle Martín Fierro, y le dedica un poema en sextinas”, dice Olivera.

Allí retoma la voz del gaucho Martín Fierro. “Es un material hermoso -sabe la curadora- y hay y una reproducción del cuadro con algunas indicaciones de esos versos. Después tenemos la correspondencia que mantiene con Urquiza y también con López Jordán, que muestran cómo se va transformando el vínculo: en un encabezado lo llama ‘mi general’ y, más tarde, ‘querido amigo’. Las cartas con Urquiza son más solemnes, pero también permiten rastrear el vínculo con Hernández. Todo este material está exhibido a través de facsimilares”.
¿Qué fue lo más arduo a la hora de elegir qué mostrar sobre Hernández, una figura tan polifacética? Olivera sonríe: “Para mí lo más difícil fue hacer una selección de sus mejores artículos, porque abarcan temáticas muy diferentes, que van desde lo cotidiano, como pedir que haya más espacios verdes, o solicitar las pensiones para las viudas, al reclamo de que se les otorguen tierras a los pobres”. Lo más arduo “fue elegir los artículos para dar cuenta de todo el abanico de temáticas que Hernández trató con muchísima profundidad”.
También están los textos que escribió sobre el reclamo por las Islas Malvinas: “Esos artículos son muy interesantes -dice Olivera-, porque no sólo aporta una cuestión geográfica, sino que dice si no se logra tener un territorio unificado, y si tenemos un pedazo de tierra perdido por ahí, nunca vamos a poder estar unidos como argentinos. Ese concepto me conmueve especialmente”. Además exhiben “parte de la polémica que tuvo con Domingo Faustino Sarmiento”: se odiaron mutuamente y un día, en plena sesión, el sanjuanino dijo “el gaucho es la peste de este país”. Hernández le respondió: “Sin gauchos usted no tendría país”.
Se sabe que el autor del Martín Fierro siempre mostró una gran preocupación por los de abajo y que consagró su vida a mejorar la situación de los gauchos y a la defensa de las ideas federales. En su homenaje, el 10 de noviembre, día de su nacimiento, se celebra en la Argentina el Día de la Tradición. Tras el asesinato de Urquiza, referente del federalismo, Hernández se unió a las filas del entrerriano Ricardo López Jordán, acentuando su enemistad con Sarmiento, quien pronto elevaría un proyecto de ley poniendo precio a las cabezas de los sublevados, entre ellas la de Hernández.

¿Qué sucede con las pocas fotos que hay sobre él? “Hay una foto que se sacó en Corrientes, de cuerpo entero, con una galera y un escritorio. Después está la que todos más conocemos, que es la del torso hacia arriba y él muy barbudo, y una foto que él supuestamente le envió a una novia en un relicario”, recobra Olivera. Como no contaban con muchas imágenes, lo que hicieron fue “rastrear en muchísimas ediciones del Martín Fierro y de trabajos sobre Hernández las formas en las que representaron su rostro. Por eso en la muestra hay muchas formas de representación de Hernández basadas en esas dos fotos que todos conocemos”.
Y para la exposición convocaron además al artista plástico Lautaro Fiszman: “Él nos pintó al óleo su visión de Hernández, con toda su impronta”. Siempre se lo criticó por su pretendidos vaivenes políticos (del inicial unitarismo al federalismo posterior), pero Olivera dimensiona su complejidad: “Hernández, desde su origen familiar, tiene en su sangre las dos ramas enfrentadas. Pero el crítico Noé Jitrik explica que Hernández está en el campo, donde trabaja con su padre, y de pronto esa ciudad donde vive está siendo atacada. Por eso lucha para el bando unitario. Más tarde va a sumarse a las filas federales y nunca renunciará a esa causa”.
De hecho, en el Martín Fierro “aparece, justamente, ese reclamo y reconocimiento del interior, y del cuidado del pobre -detalla Olivera-. Después, en algunos artículos explica por qué baja las armas frente a Mitre y a Sarmiento -aunque relativamente, porque a éste lo va a atacar con su último aliento-. Y, en algunos artículos, Hernández dice que no quiere fomentar más el enfrentamiento entre argentinos ni el derramamiento de sangre”.
Por eso es fallido decir que Hernández tuvo demasiados vaivenes políticos. “Era un hombre del siglo XIX, se estaba constituyendo la nación y él se estaba construyendo como hombre, político y periodista. La contradicción era parte esencial del ser nacional. No se puede pensar en ello con la mirada de hoy”, dice la curadora. ¿Qué aspecto menos explorado de Hernández ilumina la muestra? “Su faceta de iniciador del periodismo de investigación, con ese folleto que hace por la muerte del Chacho Peñaloza. David Viñas lo pone en una misma línea periodística con Roberto Arlt y con Rodolfo Walsh. Allí, Hernández fue un pionero”.