Caen las expectativas de ingreso de dólares por el comercio exterior

Por: Santiago Núñez

El superávit del primer bimestre fue mucho más bajo que el promedio de los últimos cinco años. Los analistas prevén que en todo 2025 será un 30% menor al que calculó el gobierno.

“Los dólares van a sobrar”. Pronóstico, equivocación, demostración de temor o disparate para la tribuna de Twitter. Sea como fuere, la frase esgrimida hace unos meses por el ministro de Economía, Luis Caputo, fue recuperada, en los últimos días, por el presidente Javier Milei para tratar de calmar a los mercados financieros.

El debate sobre los dólares resulta crucial para el gobierno, en días en los que se discute si realmente tiene un acuerdo por U$S 20.000 millones y, en caso de que así sea, cuántos de esos son “limpios”.

Con un Banco Central que vendió arriba de U$S 1600 millones en las últimas dos semanas, se discute cuánto podrá aguantar el Palacio de Hacienda sin devaluar, con una política de “quema” de dólares en pos de sostener un retraso cambiario que no eche leña al fuego inflacionario. En ese frente, el gobierno parece no tener buenas noticias de la balanza comercial.

Cuello de botella

Cuando el Ministerio de Economía presentó el proyecto de Presupuesto de 2025, lo hizo pensando en un alza en la balanza comercial, es decir, el saldo que queda de las exportaciones y las importaciones. “El valor exportado de bienes y servicios se proyecta con un aumento de 9,0% y el valor importado con una suba de 13,4% en 2025, resultando en un superávit comercial de U$S 20.748 millones en el año”, decía la síntesis del texto del proyecto de ley.

Esas pretensiones, no obstante, quedaron lejos. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que elabora el Banco Central en base a una encuesta a  analistas, publicado en febrero, el superávit en el balanza comercial que se espera para este año es de U$S 11.867 millones, con un estimativo de U$S 83.732 millones para exportaciones y U$S 71.865 millones para importaciones. El cálculo del saldo comercial viene siendo cada vez más bajo. En diciembre del 2024, los mismos analistas preveían una balanza comercial superavitaria de más de U$S 13.000 millones. La causa del achicamiento está en la expectativa de importaciones, que subió en 2700 millones de dólares en dos meses.

El saldo comercial es testigo de esta situación. En el primer bimestre acumuló apenas U$S 390 millones cuando el promedio de los últimos cinco años para el primer bimestre fue de casi U$S 1500 millones, incluido el saldo negativo de 2023, impactado por la histórica sequía de ese año (ver gráfico).

Así las cosas, el boom de importaciones golpea: en enero pasado aumentaron un 24,6% interanual. Esta situación se explica por el atraso cambiario, que crea un dólar barato para importar y, al mismo tiempo, genera incertidumbre sobre las exportaciones porque los operadores retienen su producción a la espera de una devaluación del peso.

“El gran tema que hay hoy es la pregunta, la duda, la incertidumbre, respecto de si los exportadores agropecuarios van a exportar todo lo que están produciendo”, le comenta a Tiempo el economista Martín Kalos, director de Epyca Consultores, y agrega: “El origen de la incertidumbre está en el precio que pueden recibir los exportadores por esa venta. Ese precio depende de dos grandes cosas. El precio internacional, pero también del tipo de cambio efectivo que reciban, que sube si hay una devaluación. El gobierno viene hablando, en el marco de sus negociaciones con el FMI, de una flexibilización o un cambio en el esquema cambiario. Y aunque niegue que eso pueda llevar a una devaluación, lo cierto es que las condiciones, todas las condiciones apuntan a eso”.

Es evidente, indica el economista, que la política del gobierno de sostener un tipo de cambio ficticio afecta las decisiones de los agentes económicos. “El dólar está barato y el FMI lo ha hecho notar, lo ha dicho explícitamente. Entonces sería lógico que el FMI también exija que si va a darle dólares frescos a la Argentina, no sean dilapidados vendiendo los baratos en el mercado”, agrega Kalos.

Cuarenta y cuatro años antes de Caputo, otro ministro de Economía acuñó la frase «El que apuesta al dólar, pierde». Ahora es el gobierno de Milei el que sostiene la apuesta. «

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