Relató con lujo de detalles el supuesto enriquecimiento por el que denunció a ex funcionarios kirchneristas, pero cuando le preguntaron por su vínculo con Stornelli prácticamente no tenía recuerdos.

Zuvic se presentó en los tribunales de Comodoro Py para declarar como testigo en el juicio de los Cuadernos, que tiene como principal acusada a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por ser jefa de una supuesta asociación ilícita y por cohecho. Esta ex diputada nacional de Juntos por el Cambio fue convocada a partir de las múltiples denuncias penales que hizo una década atrás contra el gobierno kirchnerista por supuestas irregularidades en la adjudicación de obras públicas y el supuesto enriquecimiento de la familia Kirchner, entre otras cosas.
El primer tramo de su declaración estuvo destinado a responder las preguntas de la Fiscalía a cargo de Fabiana León. En esa instancia, la testigo ocupó varios minutos en ofrecer relatos acerca de sus investigaciones y contó que una de las denuncias fue sobre el uso indiscriminado del gobierno kirchnerista de los aviones oficiales para “llevar diarios” a Santa Cruz.
En ese entonces sostuvo que producto de sus investigaciones se enteró que esos aviones llegaban a la provincia con valijas. “Eran valijas, no bolsos, eso era lo que me mencionaban. Nadie más las podía tocar, ni siquiera el personal de la policía del aeropuerto. Daniel Muñoz, (Raúl) Copetti y (Roberto) Sosa eran quienes se encargaban de descender esas valijas y de su destino”, relató con detalle durante su alocución. Inmediatamente agregó que “luego se vio el crecimiento patrimonial tanto de Copetti como de Muñoz, megamillonarios”.
En otra parte de su testimonial la ex diputada y autora de las denuncias promocionadas por la Coalición Cívica de Elisa Carrió relató cómo vio que con la llegada de Néstor y Cristina Kirchner hubo funcionarios santacruceños cuyo patrimonio creció. Y trazó una extraña conclusión: “Hay algo notable en la psicología de las personas que con los años aprendí a entender a pesar de no compartirlo: necesitaban no sólo robar si no mostrar lo que robaban. Por eso no hubo necesidad de buscar mucho, estaba todo expuesto”.
Contó, por ejemplo, que como ama de casa se construyó una casa en una zona de alto valor en Rio Gallegos y que “con la presidencia de Néstor Kirchner ese barrio se llenó de casas de funcionarios que rápidamente construyeron” porque “necesitaban exhibir y mostrar”.
Pero el nivel de detalles y de continuidad del relato de Zuvic se terminó cuando empezaron a preguntar las defensas.
El punto de inicio podría ser la pregunta que le hizo el abogado Marcos Aldazabal, defensor de Roberto Baratta, ex funcionario del Ministerio de Planificación, sobre si alguna vez se reunió con el fiscal Stornelli. “He compartido en años muy posteriores alguna reunión”, se limitó a decir. El abogado le preguntó cuándo fue. “Hace pocos años”, respondió ella.
En ese momento tuvo que intervenir el presidente del Tribunal Oral Federal 7, Enrique Méndez Signori, para que precise las circunstancias de ese encuentro. Ahí recién respondió que había sido un año atrás aproximadamente.
Lo que siguió fueron respuestas breves, una atrás de la otra, sin mayores precisiones. La situación llamó la atención de varias de las defensas porque había arrancado su declaración contando situaciones que habrían tenido lugar alrededor de 20 años atrás pero curiosamente no se acordaba de su encuentro con Stornelli ocurrido, siempre según la testigo, un año atrás.
Cuando exteriorizaron esa situación, con cierta ironía Zuvic expresó: “Si supiera yo los misterios de la conexión eléctrica neuronal estaría dando clases de neurociencia, no sentada acá, señor. Los misterios de la memoria no los sé”.
Durante los minutos que siguieron, Zuvic contestó preguntas de otros defensores como Federico Paruolo, que volvió a preguntarle por la reunión con Stornelli y de qué hablaron, a lo que respondió: “No recuerdo”. Cuando le pidió más detalles la abogada Elizabeth Gómez Alcorta, esa respuesta se repitió. A continuación, un breve fragmento del ida y vuelta.
-Gómez Alcorta: ¿Fue usted o Stornelli el que pidió juntarse?
-Mariana Zuvic: No recuerdo.
-G.A.: ¿Usted tiene el contacto del fiscal?
-M.Z.: Si.
-G.A.: ¿Tuvo contacto con Stornelli teniendo en cuenta que tiene el contacto?
-M.Z.: Si, es probable.
-G.A.: ¿Recuerda por qué?
-M.Z.: Mayormente mis contactos tenían que ver con las causas. La información alrededor de las denuncias.
Unos minutos antes, el abogado Paruolo le había preguntado si los relatos que dio al principio de la declaración le constaban personalmente o en base a qué lo decía. Como la pregunta era general, el tribunal le pidió que particularice y el defensor le preguntó por un tramo en el que Zuvic aseguró que se había conformado una “matriz” alrededor de la obra pública y si eso fue algo que vio o si se era una deducción.
“Son interpretaciones en virtud de análisis político, judicial, público y los expedientes sucesivos alrededor de investigaciones tanto en Santa Cruz como a nivel nacional”, contestó la ex diputada.
En otra oportunidad dijo que su trabajo alrededor de las denuncias estaba basado en el contacto con fuentes judiciales, periodísticas y análisis de documentación oficial.
Sobre esa base, Gómez Alcorta le preguntó también si Stornelli estaba entre esas fuentes judiciales de las que habló, a lo que respondió que no. Entonces la letrada insistió y le pidió que explique a qué se debía ese ida y vuelta. “Comunicación institucional”, devolvió. Dijo que hablaban sobre “el desarrollo de determinadas denuncias y ese tipo de cosas (sic)”. Y catalogó el diálogo como institucional porque ella era diputada y Stornelli fiscal.
Fueron varias las ocasiones en las que Zuvic deslizó comentarios con críticas a las defensas en vez de responder las preguntas. “Es muy difícil poder traer a colación cuestiones de hace tanto tiempo. Las dilaciones que llevaron adelante determinadas defensas han postergado la posibilidad de tener un juicio más cercano que pueda ayudar a refrescar la memoria de los testigos”, se justificó.
Al cierre de su declaración quiso manifestar su preocupación porque sintió que hubo testigos que fueron sometidos a cuestionamientos durante el juicio. Inmediatamente las defensas le impidieron que siga al considerar que se trataba de una expresión por fuera de lo previsto para una testimonial. El presidente del Tribunal apoyó la queja de las defensas y la despidió de la sala.
Las contestaciones de Zuvic en relación con el fiscal son llamativas en un contexto en el cual la figura de ese fiscal federal ha sido constantemente cuestionada por muchas de las defensas. La principal crítica es por las presiones que denunciaron varios imputados para torcer su declaración indagatoria durante la instrucción de la causa Cuadernos y así evitar la cárcel. El representante del Ministerio Público también fue señalado días atrás por el testigo Julio César Silva, encargado del edificio de Juncal y Uruguay donde estaba el departamento de los Kirchner, que no solo dijo que se sintió presionado por él y el fallecido juez Claudio Bonadio, sino que también aseguró que en la instrucción declaró algo diferente a lo que constaba en el acta.
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